Opinión

Que el COI reparta suerte

Enrique Villalba | Viernes 02 de octubre de 2009
Son las tantas de la mañana y a los periodistas se nos juntan los achaques por el palizón de trabajo. Al que no ha cogido frío por el viento gélido de Copenhague, le duele hasta el pelo por el maratón de ordenador y las carreras detrás de los que mueven el cotarro. La máquina política, empresarial e informativa está que echa humo por conseguir los Juegos. En pocas horas se resolverá el misterio. Los Juegos Olímpicos son el Cluedo más caro y más largo del mundo. Por eso todas las ciudades preparan sus ases y comodines mientras envuelven los momentos previos en un repetitivo cóctel de discursos y sonrisas. Sólo hay un lema claro para todos: "Vamos a ganar porque somos los mejores".

La sensación de gran parte de la prensa española ha pasado del pesimismo a la duda. Es el momento en el que realmente muchos se preguntan: ¿Y si ganamos? He de reconocer que, en mi caso, he pasado por distintos estados de ánimo y de apoyo a la candidatura en estos años y, no sé si será porque he entrado en la dinámica de euforia colectiva que tienen Ruiz-Gallardón y compañía, pero pienso que venceremos (me va una comida con un compañero periodista y una porra de Madridiario en ello).

En mis humildes cálculos, si hay cuatro fases, creo que Tokio caerá la primera por no decir toda la verdad con respecto al estado de construcción de sus sedes, como criticaron los comisionados en el informe no vinculante de septiembre. Eso abre un abanico de posibilidades bastante bueno para España. El segundo voto sería quizás el más difícil. Ahí se decidirá si los jueces del COI han optado por romper la dinámica del cambio de continente o apuestan por lo más sencillo: una final americana. Algunos expertos comentan en los pasillos que Río de Janeiro viene demasiado crecida y, a lo mejor, le ocurre lo mismo que a Madrid en 2012. Es decir, paga la novatada y recibe una palmadita en la espalda del Comité Olímpico Internacional para presentarse en otra ocasión con más posibilidades de ganar.

Chicago ha conseguido traer a Obama. Ya se sabe: 'Yes we can' y todos a ponerse firmes (la prensa danesa sólo tenía páginas para él este jueves). Sin embargo, el primer presidente negro de Estados Unidos ha generado algunas dudas al no volcarse por la candidatura al cien por cien desde el principio y pasarle el timón a su mujer, Michelle. La presencia de ambos puede terminar de motivar esa confianza inversora en las multinacionales americanas que tanto mandan en las decisiones del COI y que tanto necesita la candidatura. También puede precipitar que los grandes grupos mediáticos del país de las barras y las estrellas quieran deporte de élite en 'prime time'. En todo caso, el voto asiático es clave, y probablemente se reparta entre Chicago y Madrid (en este último punto, la ascendencia de Samaranch sobre los comités orientales puede ser definitiva). Si se decanta de nuestro lado, puede evitarnos muchos problemas ante la supuesta pinza que nos harían los europeos que desean para sí los Juegos de 2020 (París y Roma, principalmente).

Según mi apuesta, quedarían Madrid y Chicago en la final. Eso decantaría la balanza del lado español porque los votos del resto de americanos (salvo, quizás Canadá) irían a parar a España. Además, el proyecto de Madrid tiene deficiencias mucho menos importantes que el de Estados Unidos.

Pase lo que pase, conviene hacer una mención especial a que Madrid 2016 ha utilizado toda la pólvora que tenía disponible, salvo sorpresas de última hora. Ha conseguido un despliegue impresionante en apoyo de la candidatura. Es sorprendente que los Reyes, el presidente del Gobierno y Juan Antonio Samaranch estén haciendo pasillo y 'lobby' para recabar los máximos apoyos entre los miembros del COI (el verdadero Olimpo de esta historia, por cómo les tratan, y cuyas votaciones se pueden basar, según las malas lenguas, en dónde veraneen, quiénes sean sus amigos o quién le haga la promesa más gorda; por mucho que los políticos se empeñen en contarnos lo contrario). Hasta Aguirre y el alcalde, que no se pueden ni ver y, de hecho, casi no se ven, están remando hacia el mismo lado.

Los deportistas se han volcado desde el principio: Raúl González, Miguel Induráin (que ha provocado un buen follón entre la muchachada de Copenhague tras su marcha ciclista por la ciudad), Marta Domínguez, Gemma Mengual, Arantxa Sánchez-Vicario y muchos otros desde Dinamarca o en la distancia. Sólo han fallado las dos máximas estrellas: Pau Gasol, que puede que venga 'in extremis' si a los Lakers les puede el ansia de chinchar a uno de sus directos competidores en la NBA; y Rafael Nadal, que no vendrá seguro porque pretende jugar en el torneo de Shanghai.

Con todas estas posibilidades sobre la mesa, este 2 de octubre vamos a afrontar una jornada de nervios a flor de piel en la que cuatro ciudades se juegan un futuro holgado de crecimiento económico y de infraestructuras, para la próxima década al menos. Mucho legado para no luchar por él hasta las últimas consecuencias. Que el COI reparta suerte.

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