Opinión

"El basurazo"

Sara Medialdea | Jueves 24 de septiembre de 2009
En estos días le está llegado a los buzones de muchos madrileños el recibo de la nueva tasa de basura. En torno a los 100 euros, de momento, me dicen mis vecinos de mesa de trabajo: el Ayuntamiento ha optado por enviar primero los recibos de más cantidad, e ir descendiendo paulatinamente en los importes, de manera que cuanto más tarde en llegarnos, mejor. O no: paga más quien posee un inmueble de mayor valor catastral. y por lo tanto, de más valor de mercado. Es cuestión de puntos de vista.

Lo cierto es que durante los últimos 15 años, los madrileños no hemos pagado la tasa de basuras. Y ahora, claro, escuece tener que abordar, en plena crisis, un nuevo pago. Retirar la basura en la capital cuesta un dineral. El servicio que se presta, por otra parte, es excepcional: los cubos se vacían todos los días, incluso domingos. Y hay un potente sistema de reciclado: el antiguo vertedero de Valdemingómez es ahora un Parque Tecnológico que no tiene nada que ver con las clásicas imágenes de las montañas de basura. Allí los residuos se transforman en energía eléctrica y hasta en biogas que va a parar a las tuberías de Gas Natural.

Todo eso tiene un precio. Y también genera ingresos: la energía producida se vende, y también el material plástico y de papel y cartón reciclado. No obstante, hay gastos derivados de los costes del servicio que ahora, en plena época de vacas flacas, van a recaer directamente sobre nuestros bolsillos de madrileños. El nuevo impuesto grava a los comerciantes y a los residentes, e incluso hay recibos por plazas de garaje o trasteros, para escándalo de muchos. La ordenanza que recoge esta nueva tasa incluye tímidas medidas que incentivan, si se desarrollan, a quienes menos basura produzcan. Y también establece castigos económicos, en forma de multas, para los que mezclen basura orgánica con restos de envases en el ismo contenedor. El problema es que la sanción será para toda la comunidad de propietarios, y no para el vecino que lo haya hecho mal. Una medida que, si se lleva a cabo, puede acabar generando conflictos vecinales de consideración.

La oposición ha puesto el grito en el cielo por el nuevo impuesto. No dicen que en un 80 por ciento de los municipios -gobernados por el partido que sea- se cobra este mismo tributo. El caso es que los madrileños se enfrentan, en noviembre, a un gasto extra a añadir al tradicional IBI: el impuesto de basuras. Y la paga extra no llega hasta diciembre ...  

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