La concejala de Medio Ambiente y Servicios a la Ciudad, Paz González, ha sido la encargada de descubrir estas placas realizadas en bronce fundido y cuyo diseño es obra del académico, humorista, escritor y madrileño de adopción, Antonio Mingote que colaboró con el Consistorio de manera desinteresada.
La farmacia Deleuze Isasi según los escasos testimonios que existen, procede de la época de Carlos III. Destaca por su decoración barroca que se asemeja más a una estancia palaciega que a una botica. Los tradicionales tarros de botica son porcelanas procedentes de la Real Fábrica del Buen Retiro. Destacan también la gran araña del techo y los lienzos de las paredes.
En la rebotica, de estilo modernista, hay un busto de Galeno y una copa con la imagen de Platón. Tras unos años de gran deterioro, en 1948 la farmacia se restauró para recuperar su decoración y su esplendor original.
Respecto al restaurante La Bola se ha recordado que en 1870 la asturiana Cándida Santos transformó una botillería, que funcionaba desde el año 1802, en una casa de comidas que se hizo famosa por su cocido guisado en un fogón de ascuas de encina. Había en aquel entonces tres tipos de cocido: el de los obreros, el de los estudiantes y el más completo, con carne y tocino, para políticos y periodistas. La Bola sigue funcionando como prestigioso restaurante y en la actualidad está regido por la sexta generación de la misma familia.