Sara Medialdea | Miércoles 02 de septiembre de 2009
Los examinadores del COI hicieron público este miércoles su informe. Y, como es costumbre en esta organización, nada está claro. Estos señores tienen por hábito ser tan políticamente correctos que en ocasiones resultan ambiguos, cuando no directamente confusos.
Primera lectura del informe: menudo viaje le han dado a Madrid 2016. No sólo no la consideran "de muy alta calidad" -como figura, sorpresivamente, Río-, sino que ni siquiera aparece entre las consideradas "de alta calidad" -Tokio y Chicago-. La capital de España se queda con un triste "de calidad variada", que desde luego suena fatal. O, lo que es lo mismo, de las cuatro candidatas, queda en último lugar.
Segunda lectura: Bueno, lo que es de calidad buena, mala o regular son las presentaciones y la documentación. Vamos, que no les han gustado ni el dossier ni los vídeos, o al menos algunos de ellos. Y sigue uno buceando por el informe -que, por cierto, está en inglés o en francés. ¿Cuándo se decidirán las organizaciones internacionales a utilizar también el español, hablado por 500 millones de personas en todo el mundo?
A Madrid le critican la estructura administrativa y las leyes antidopajes. Pero también el reto financiero y organizativo que puede suponer construir las sedes de remo y piragüismo, y ampliar el Estadio Olímpico. Y digo yo, ¿no sería más motivo para preocuparse el que otras candidaturas no tengan echa ni una sola de sus instalaciones deportivas? No sé cómo lo lleva Londres, pero me parece que también le faltan algunas y está a tres años de los Juegos.
Última reflexión: así que la valoración de Madrid es la peor. Y, sin embargo, a las mejor valoradas las achacan ni más ni menos que no tener suficientes plazas hoteleras o necesitar una mejora "crítica" del sistema de transportes -en el caso de Río-, ofrecer dudas sobre las finanzas -Chicago-, o directamente haber deslizado alguna mentirijilla en el informe -Tokio, que incluía en un listado de instalaciones deportivas hechas algunas que los examinadores comprobaron que aún no estaban terminadas-. Vamos, tres fruslerías.
Si añadimos a todo esto el hecho de que hay miembros del COI que confiesan abiertamente que no se leen los dossieres ni los informes, y que este colectivo tan poco transparente puede prometer -sin mentir- su voto a hasta tres candidatas diferentes -porque hay tres rondas de votación-, el suspense está servido hasta el 2 de octubre, cuando se vote y se decida. Sólo entonces sabremos cuál es la favorita, cuál la mejor puntuada, cuál la ganadora.
TEMAS RELACIONADOS: