Cientos de madrileños y, sobre todo turistas, disfrutaron del desfile que, a golpe de tambor, partió del Monasterio de las Madres Jerónimas del Corpus Christi para recorrer el centro de la ciudad y concluir en la Plaza Mayor.
Como ya es tradición en la Semana Santa madrileña, tambores y bombos llegados de Zaragoza celebran la Resurrección de Jesucristo y simbolizan con su estruendo los temblores de tierra que, según el Evangelio, sucedieron a su crucifixión.