La guardería privada fue clausurada por la Comunidad de Madrid pocos días después de que una cadena de televisión emitiera imágenes grabadas con cámara oculta por una periodista que se hizo pasar por cuidadora y trabajó allí durante un tiempo. En el vídeo se observa cómo se da de comer por la fuerza a los niños, se les chilla e incluso se les hace ingerir sus propios vómitos.
Sin embargo, Educación alegó que no tuvo la grabación en su poder hasta finales de marzo, e insistió en la corrección de su actuación y de la inspección educativa, que visitó en diciembre la guardería pero no advirtió irregularidades. Tanto el Defensor del Menor como la Consejería de Educación remitieron el caso a la Fiscalía por si los hechos fuesen constitutivos de un delito de malos tratos.