A primera hora de la tarde, la A-3 presentaba complicaciones en cuatro tramos distintos, uno de 10 kilómetros de atascos, a la altura del término municipal de Fuentidueña del Tajo, entre el 50 y el 60, y un segundo de 22 kilómetros de retenciones, en Villarejo de Salbanés. Los dos tramos restantes con dificultades de esta vía se encontraban a la salida de Madrid.
Por su parte, la A-2 tenía 5 kilómetros de retenciones en dos tramos localizados a su paso por Torrejón de Ardoz, mientras que los conductores podían encontrar dificultad en la A-5 entre los kilómetros 31 y 36, en Navalcarnero. Además, entre los kilómetros 15 y 20 de la M-607, a la altura de Cercedilla y en dirección a Navacerrada, también había atascos.
En cuanto a la AP-6, la vía registraba 12 kilómetros de circulación condicionada, a la altura del término municipal de Guadarrama, y la DGT recomendaba a los conductores no sobrepasar en este tramo los 100 kilómetros por hora. La A-6 en otros dos tramos distintos sumaba apenas 3 kilómetros de retenciones, uno de ellos a la altura de Las Matas.
La noche del Miércoles al Jueves Santo suele ser la de mayor tráfico del año. La DGT recomienda que se evite retornar a la zona centro el Lunes de Pascua, desde media mañana hasta la noche, además, al volante, ni una sola de alcohol y es necesario ponerse el cinturón de seguridad, siempre, y también en los asientos traseros.
El tiempo no acompañaLa concesionaria espera que la actividad sea aún mucho mayor en la 'Operación Retorno', que comienza el domingo a las 15:00 horas, y por ello está repartiendo folletines en el peaje para "concienciar a la gente de la necesidad de que planifiquen el retorno" y así evitar grandes concentraciones de vehículos. La misma pista que está siendo utilizada de forma reversible volverá a su sentido habitual en la 'Operación Retorno', con lo cual la carretera contará el domingo con seis carriles de entrada a Madrid.
Esta vía sufrió importantes crecimientos porcentuales del tráfico desde finales de los 80, que dieron lugar a graves problemas de congestión a finales de los años 90. Este nuevo túnel, que conecta Madrid y Castilla y León y que ha costado 160 millones de euros, pretende acabar con los problemas de una de las vías más sobrecargadas de España.