Opinión

La Caja encendida

Javier López | Lunes 29 de junio de 2009
La Casa Encendida forma parte del proyecto Caja Madrid. Un espacio para exposiciones, teatro, proyecciones, títeres y teatro infantil,  música, canto. En el centro de Madrid, escorado al sur, por uno, dos, tres euros, muchas veces gratis. Un espacio, en estos días, para danza y performance, un ciclo denominado "In-Presentable".

He tenido ocasión de acudir a uno de estos trabajos creativos. Una propuesta denominada Read (leer), que plantea una reflexión sobre los sentimientos, su interacción, sus cambios y mutaciones, la capacidad de leer esas sensaciones y sentimientos en los cuerpos y los rostros de los otros.

Los personajes visten distintos colores que representan sentimientos. El verde (miedo), el rojo (ira), el azul (tristeza), el amarillo (alegría), el naranja (erotismo), el rosa (ternura). Hay sentimientos que provocan alejamiento, como el miedo o la tristeza, y otros que conducen a la aproximación, como la alegría, la ternura, el erotismo o incluso la ira.

Los sentimientos no suelen presentarse en estado puro. Aparecen “corrompidos”, interactuando, mutando, en transacción, unos con otros.

Caja Madrid es un buen ejemplo de sentimientos corrompidos. Algunos intentan explicar sus posiciones de avalar y apoyar a Esperanza Aguirre en su ambición de controlar absolutamente la segunda caja de ahorros del país y cuarta entidad financiera española.

A estas alturas ya nadie niega que Aguirre obtiene poder absoluto sobre la Caja para los próximos seis años, a cambio de compromisos etéreos, sobre un papel que todo lo aguanta y, sobre todo, a cambio de un reparto de cargos que sin negar la mayor del poder absoluto partidista y personalista de Aguirre y sus chicos sobre la Caja, consigue la menor de repartir un buen puñado de asientos en los órganos de Gobierno de la Caja, tanto en el Consejo de Administración, como en la Ejecutiva y Vicepresidencia, para una minoría que sabe jugar sus bazas, apuntalando el golpe maestro de Aguirre.

El erotismo del poder multimillonario y el miedo a no obtener por los votos lo que se puede obtener por las alianzas oportunistas y forzadas, han echado por tierra los esfuerzos denodados de CCOO y UGT de alcanzar un acuerdo general que permita integrar a todos en el gobierno de la Caja. Algo que parece esencial siempre y en todo caso, pero que en tiempos de crisis y reordenación de cajas y bancos, es imprescindible, porque lo que hay en juego es el ahorro y la inversión de millones de personas en España y Madrid.

Esperanza Aguirre, sus socios y acólitos, saben que no cejaremos en el intento, porque frente al miedo y el erotismo del poder, auténtica pornografía cuando se trata del poder económico absoluto, sentimos tristeza, pero no caeremos en la ira. Con infinita paciencia, ternura y vocación de alegría, abriremos el camino, inevitable, de un acuerdo general por la estabilidad de Caja Madrid, en el que todos podamos sentirnos partícipes y comprometidos.

Caja Madrid necesita menos incendios y más Casas Encendidas, más Obra Social, más apoyo a las pequeñas y medianas empresas y a las familias. En definitiva, un modelo de banca con objetivos y fines sociales.

Aguirre y sus acólitos tienen la responsabilidad de sacar cuanto antes a Caja Madrid del marasmo y del conflicto, no pensando en la estabilidad de sus cargos, sino en la estabilidad de la Caja.

Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid

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