Alfredo Menéndez | Lunes 29 de junio de 2009
Por aclarar. El tema central del pleno ordinario de junio en la Casa de la Villa ha sido - ¡pásmense! – la retirada de los honores que en su día recibió Franco desde el ayuntamiento de la capital. Yo lo siento, pero es que a mi algunas cosas de la Ley de Memoria histórica me chirrían. Y me chirrían más en tiempos de crisis. Que nadie entienda en esto una defensa de nada más que del sentido común: ¿de verdad era necesario destinar una parte del tiempo a debatir en junio de 2009 sobre si Francisco Franco Bahamonte sigue siendo alcalde honorífico de Madrid?.
Y visto lo visto, al grupo de Izquierda Unida le debió descolocar que el Partido Popular votara a favor, como el PSOE, de retirar esos honores, que por otra parte es lo que demanda la Ley de Memoria Histórica. Pero pese a votar en contra, el discurso debía ir medio hecho y entonces nos enzarzamos en un reparto de carnets: “yo soy más demócrata que tú”, “no, yo más”, “no, yo”. Vamos, una especie de “cuelga tú” adolescente, pero mucho menos hormonado y bucólico.
Hay una frase que define perfectamente esta situación. Y que levante la mano el que no la haya pronunciado al menos un par de veces a la semana en este último semestre. Y esa frase es “con la que está cayendo”. Y dice así: “Con la que está cayendo ¿no hay cosas mejores de las que debatir que sobre Franco que lleva muerto – y bien muerto – más de 33 años?”.
Propongo para los próximos plenos sucesivas mociones tan interesantes como si hay que devolver Madrid a los moros, dilucidar si San Isidro era un santo varón o un pieza más vago que la chaqueta de un guardia al que le hacían el trabajo, o saber si llevaba verdaderamente nardos ‘apoyaos’ en la cadera aquella moza florista que paseaba arriba y abajo por la acera de la Calle de Alcalá con la falda ‘almidoná’ y sonriendo con descaro.
Está claro que el calor nos afecta a todos. Pero ¿tanto?
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