Celia G. Naranjo | Martes 09 de junio de 2009
Una asociación de Entrevías lleva cerca de 25 años ofreciendo alternativas de futuro a jóvenes y adolescentes con problemas. Ciudad Joven ha abierto sus puertas a Madridiario.
"Somos el último recurso para ellos", Así resume Pedro Juárez, coordinador de talleres de Ciudad Joven, la labor que lleva desarrollando este colectivo en Entrevías desde hace varios lustros. La crisis actual no les impresiona: ellos ya han visto el efecto de varias en los jóvenes vallecanos. La de la droga en los años 80, que puso en serio riesgo social a muchos adolescentes; la crisis de principios de los 90, cuando el paro golpeó con especial virulencia a los distritos de la periferia; y la delincuencia, refugio de muchos adolescentes que no veían ante sí más futuro que el de la marginalidad. Para ellos nació Ciudad Joven.
Hoy, muchos años después, la asociación sigue haciendo lo mismo: ofrecer soluciones a los jóvenes, aunque los problemas de los chicos hayan cambiado. Ahora, sus principales azotes son el absentismo y el fracaso escolar. A Ciudad Joven llegan aquellos jóvenes que ni siquiera han terminado la ESO —han llegado a tener alguno que no sabía leer ni escribir— y que no pueden, por tanto, estudiar una formación reglada, siquiera un oficio.
También llegan jóvenes a través de un convenio firmado con el Instituto de Adicciones de Madrid Salud y, cuando pueden, reservan alguna plaza para jóvenes dependientes de otras instituciones, como la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior.
Aquí, los jóvenes pueden aprender varios oficios, como peluquería, electricidad o carpintería, además de apuntarse al 'taller estrella': el de mecánica de motos. Los proyectos se desarrollan gracias a subvenciones de numerosas instituciones públicas y de las obras sociales de La Caixa y Caja Madrid.
Pero no solo vienen a aprender un oficio. "Trabajamos también otras habilidades a través del ocio y el tiempo libre", explica Juárez. Así, han desarrollado incluso un proyecto de intercambio multilateral con jóvenes de asociaciones análogas de Berlín, Trieste y Cracovia. "Hemos visto a jóvenes que ni siquiera se inmutan ante una sentencia judicial emocionarse al despedirse de los chicos de otros países", apunta el coordinador de talleres. Además, ellos mismos participan en la elaboración de las normas de convivencia y adquieren hábitos como limpiar su puesto de trabajo o devolver el material utilizado en perfecto estado.