El director de este programa, Luis Graña, explicó que esta terapia, de la que podrán beneficiarse un máximo de cien usuarios y que cuenta con una financiación de 30.000 euros de la Comunidad, busca que el agresor "crezca personalmente" para que elimine la agresión en la relación con su pareja. Graña estimó que "con este programa clínico de investigación habrá un alto porcentaje de hombres que consigan rehabilitarse".
Así, durante nueve meses el maltratador, que será evaluado, tendrá que conseguir unos objetivos personales de crecimiento y recibirá atención psicológica, de tal forma que al final del programa "pueda llevar una vida alternativa a esa violencia".
"Queremos enseñarles a relacionarse de una manera positiva en sus relaciones sentimentales, alejados de toda forma de violencia", aseveró Graña. Además, indicó que después de cumplir lel programa, el equipo que dirige "estará pendiente de la evolución" del hombre "para poder evitar cualquier recaída y descubrir si lo aprendido en la terapia se mantiene".
Del mismo modo, Graña manifestó que espera que a través de esta investigación clínica se puedan rehabilitar muchos de los usuarios que hayan sido tratados. "La sociedad tenía una deuda con las víctimas de la violencia y este tratamiento es una manera de ayudarlas al intentar que estos hombres no vuelvan a agredir a ninguna mujer", señaló. También apuntó que los pacientes acuden a este programa enviados "desde muy diversas instituciones", ya sea por orden del juez, por asociaciones o derivados de los servicios sociales de la Comunidad de Madrid.
Por otra parte, el consejero de Justicia e Interior, Alfredo Prada, hizo hincapié en que "el Código Penal contempla que se establezcan programas de ayuda psicológica para le reeducación y reinserción de los maltratadores con el fin de que no vuelvan a maltratar". Así, Prada dijo que "casi el cien por cien de los maltratadores es reincidente" y que son estos tratamientos los que buscan precisamente que el hombre no vuelva a agredir.
El consejero señaló que un tercio de las mujeres maltratadas que buscan ayuda asistencial o interponen una denuncia siguen viviendo con sus parejas agresoras, y agregó que tratar al agresor es una forma de impedir que la violencia se transmita de generación en generación.
Prada insistió en que con estos mecanismos se cumple el objetivo de "sumar garantías a la protección de las víctimas" de la violencia de género y "acabar con esta lacra de nuestra sociedad", contra la que sigue manteniendo la máxima de "tolerancia cero". Por otra parte, la Comunidad de Madrid ya ha puesto 100 pulseras antimaltrato, que detectan de manera automática la proximidad del agresor, a disposición de todos los jueces de la región, 19 de las cuales se están utilizando actualmente.