Los agentes del Grupo V de la Unidad Contra las Redes de Inmigración y Falsificación (UCRIF) de la Brigada Provincial de Extranjería y Documentación iniciaron la investigación a principios de año, cuando advirtieron la existencia de un grupo delictivo integrado por ciudadanos de nacionalidad china que se dedicaba a cometer robos con violencia o intimidación en locales de alterne regentados por compatriotas suyos.
A raíz de las primeras pesquisas, los investigadores lograron conocer el 'modus operandi', siempre idéntico, que los componentes de la banda seguían minuciosamente en todos sus golpes. Así, la organización estaba formada por jóvenes de entre 20 y 30 años, así como por un ciudadano español, que era quien solicitaba los servicios de prostitución en viviendas habitadas por meretrices chinas para que éstas le franquearan la entrada. Una vez abierta la puerta, era el encargado de permitir que el resto de los integrantes del grupo irrumpieran violentamente en el domicilio.
Dentro de la vivienda, los asaltantes se adueñaban de todos los efectos de valor que encontraban, así como del dinero en efectivo. Mientras tanto, uno o dos miembros de la organización permanecían en el exterior del inmueble para avisar a sus compinches en caso de que detectaran la presencia policial.
Las vigilancias y seguimientos que los agentes del Grupo V establecieron sobre la banda permitieron que fueran arrestados cuando iban a cometer un nuevo asalto. Paralelamente, y en colaboración con los policías municipales de la Comisaría de Tetuán, fueron arrestados otros cuatro integrantes de la organización cuando se disponían a abandonar el inmueble asaltado.
Entre los efectos intervenidos en la operación cabe destacar una pistola con el número de serie borrado, dos cuchillos, ordenadores portátiles, varios teléfonos móviles, guantes y unos 500 euros en efectivo.