Según la sentencia, el 29 de diciembre de 2007 Viktor G. recorrió entre veinte y cincuenta metros por el carril equivocado en una vía de doble dirección por un despiste al salir de una rotonda, obligando a los conductores que venían de frente a aminorar la velocidad y echarse al arcén para evitarle. Cuando una patrulla de la Guardia Civil le dio el alto, el acusado les ofreció 500 euros que llevaba encima para que no le denunciaran por la infracción cometida.
Según la versión de los guardias civiles, cuando tras la negativa del acusado a identificarse, le obligaron a salir del coche y mostrarle sus objetos personales, el acusado extrajo de su bolsillo, entre otras cosas, un fajo de billetes de cincuenta euros que les ofreció diciendo que "los cogieran y se olvidaran del tema." Sin embargo, el acusado sostuvo en el juicio que "lo único que expresó a los agentes era que si había hecho algo mal pagaría la multa".
El juez ha considerado que estos hechos son objeto de condena, pero no en lo relativo a la infracción de tráfico, sino en tanto que constitutivos de un delito de cohecho, por el que se le impone una pena de dos años de prisión y una multa de 1.000 euros. La sentencia desestima el delito de conducción temeraria que el Ministerio Fiscal imputaba también al acusado, al considerar que el conductor ucraniano no era consciente de que circulaba en dirección contraria y que, además, no dio pie a una situación peligrosa.