Castaño asegura que su nombre no es el de los partes de seguimiento
Ángel Calleja | Viernes 06 de marzo de 2009
Al término de una declaración leída ante la comisión de investigación de la Asamblea de Madrid, el asesor de seguridad Marcos Peña no pudo evitar las lágrimas después de negar una decena de veces haber realizado contravigilancias, espionajes, dossieres sobre tramas en ayuntamientos socialistas, acusaciones todas ellas que, recalcó, no se corresponden en el tiempo con su llegada a la Comunidad de Madrid, en julio de 2008. Los espionajes a Alfredo Prada, Ignacio González y Manuel Cobo datan de fechas anteriores.
Peña llevó preparada y escrita su comparecencia ante las previsibles preguntas de Maru Menéndez e Inés Sabanés. Las portavoces del PSOE (que ha recurrido ante la Audiencia la denegación de su personación en el caso) e IU respectivamente, quisieron determinar cuales eran sus funciones como asesor, si dependía, como estructuralmente debía de ser, del director general de Seguridad Sergio Gamón, y si había espiado o elaborado dossieres para Granados. El asesor aseguró que conocía a Granados cuando este aún no era consejero y que le había visto "una o dos veces" desde entonces antes de que "hace unos meses" le llamase para contratarle.
Apoyos sí, pero ni espionajes ni dossieres
Por su experiencia profesional, Peña fue fichado encargaría evaluar el grado de cumplimiento de las competencias en materia de Seguridad, de estudiar un proyecto de seguridad global para el Campus de la Justicia y de "sintetizar los problemas de seguridad que afectan a la Comunidad de Madrid" proponiendo soluciones a los mismos, cosa que afirmó hizo respecto a sedes del Gobierno regional que no detalló. Aseguró en cambio no tener ni presupuesto ni estructura a su cargo, no haber ordenado montar "ningún CNI", no realizar vigilancias del domicilio, por ejemplo, del vicepresidente Ignacio González o haber elaborado dossieres sobre tramas de corrupción en Ayuntamientos socialistas como Coslada, Ciempozuelos o Valdemoro entre otras cosas. Los partes de seguimiento y los hechos "son anteriores a que yo viniera, así que no tengo nada que ver con eso". Admitió Peña, eso sí, que su superior no es Sergio Gamón sino que con quien "despacho habitualmente" es con el viceconsejero Alejandro Halffter y con el propio Granados ocasionalmente.
Para PSOE e IU esta 'lectura' no fue suficiente. "¿Pero, entonces, usted qué hace?" le interrogaron Menéndez y Sabanés. En los dos únicos momentos en los que Peña se salió del guión escrito, admitió que "a veces hay que hacer de todo", como por ejemplo "apoyos" a otros técnicos de seguridad con los que aseguró coordinarse o, en el caso de las mafias de porteros de discoteca, "aportar mis conocimientos" gracias a sus "contactos". Respecto a sus declaraciones al diario El País que luego rectificó, aseguró que el periodista había "malinterpretado" lo que habían hablado durante una conversación "incómoda" en la que éste le hizo acusaciones que Peña negó.
Castaño: mi nombre no es el de los partes
La presidenta de la comisión, Rosa Posada, impidió un tercer punto de preguntas que Maru Menéndez e Inés Sabanés exigieron como necesario ante la "opacidad" y las respuestas leídas de Marcos Peña. Tampoco aclaró nada a las portavoces Miguel Castaño, subdirector general de Seguridad Operativa de la Dirección General de Seguridad e Interior cuyo nombre aparecería supuestamente en los partes de los espías como 'Miguel' y que habría acompañado a Sergio Gamón cuando Alfredo Prada fue destituido y desapareció de las dependencias del Campus de la Justicia un ordenador de uno de sus colaboradores.
Castaño, con una flema que irritó por momentos a los portavoces de la oposición, aseguró que estuvo en los despachos del Campus revisando el operativo de seguridad, pero "no se hizo ningún registro, de allí nadie sacó un ordenador mientras yo estuve y ni nadie me dijo que desapareciese" explicó respecto al equipo todavía hoy en paradero desconocido. El juez archivó en su día el caso ya que las cintas de seguridad se borraban cada tres días y las posibles pruebas del autor de los hechos desaparecieron. Respecto a si el suyo es el nombre que aparece en los supuestos partes de seguimiento el subdirector aseguró con sorna que "por mi nombre de pila sólo me llama mi madre y mi familia", siendo conocido a nivel laboral como 'Castaño'.
"Carpetazo" anticipado
A la salida de la comisión Maru Menéndez y Inés Sabanés denunciaron que Marcos Peña "dejó sin aclarar a que dedica su tiempo de trabajo, es incapaz de decir qué edificios vigila, y admite que hacía tareas que no le corresponderían como hacer avanzada con tres asesores con los que se coordina", por lo que sus sospechas de espionaje no quedaron disipadas, como tampoco las que tenían sobre Castaño.
David Pérez, portavoz del PP, cerró la sesión concluyendo que "las acusaciones son insostenibles; cómo se puede hablar de dirigir un equipo que no se tiene en un momento en el que no se está". El popular Juan Sóler refrendó que la comparencia de Castaño deja claro que no se robó ningún equipo informático a Alfredo Prada. La oposición se teme que, con la comparecencia de Francisco Granados la próxima semana, dé "carpetazo" por anticipado a la comisión y sigue manteniendo que "el PP tiene mucho que ocultar".
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