La emisión de CO2 derivada del uso del biodiésel, que se fabrica a partir de aceites vegetales y animales, es un 90 por ciento inferior a la causada por el gasóleo, además es renovable -a diferencia de los combustibles fósiles- y es biodegradable.
La nueva tecnología se puede instalar en cualquier "rincón" por sus reducidas dimensiones y, además, el proceso de producción está completamente cerrado y automatizado, por lo que no es nocivo para el medio ambiente.
Según André Baken, organizador del Encuentro, "la nueva tecnología abre la posibilidad de que, por ejemplo, un Ayuntamiento organice la recogida de aceites y grasas usadas de sus domicilios, restaurantes y hoteles con el fin de convertirlos en biodiésel para su propio transporte público".
De esta forma la materia prima saldría prácticamente a coste cero y además se protege el medio ambiente, ya que ahora mismo la mayor parte de los aceites usados terminan en las alcantarillas.
La nueva técnica acercará la producción de biodiésel a cualquier empresa de transporte público o privado, explotaciones agrícolas o bovinas, empresas de construcción o flotas de taxis, que se podrán autoabastecer y también comercializar productos residuales de sus propias explotaciones.