Los hoteles de cuatro y cinco estrellas, ante la difícil situación económica y la contracción del consumo, han rebajado sus precios, igualándolos a los establecimientos de tres estrellas. Esta tendencia también se registra en otros destinos turísticos como Alicante, que ha pasado de los 82 euros a los 73 euros, y en las islas, cuyo precio medio a descendido de 98 euros a 76 euros.
"Los hoteleros se embarcan en una escalada de promociones y ofertas para mantener los niveles de ocupación en sus instalaciones, una tendencia internacional que ya afecta a todas las grandes cadenas", recalcó la agencia responsable del estudio.
En este sentido, la agencia considera que el reto está en "mantener la calidad y aumentar los servicios por el precio mínimo, ofreciendo nuevas experiencias y paquetes combinados o temáticos". "Así, también las estancias en hoteles de alta gama dejan de ser un lujo privativo y se acercan al gran público que pueden sacar provecho de esta guerra de ofertas".