Las 22 personas que este miércoles fueron realojadas por el Samur Social de Madrid tras ser desalojados, de forma preventiva, de su vivienda en la calle de Atocha por riesgo de derrumbe podrán volver este jueves a sus casas, según informaron fuentes municipales.
Además de estos 22 vecinos, otros 23 inquilinos tuvieron que abandonar sus viviendas, y también ellos podrán volver este jueves a dormir a sus casas después de que el informe de los técnicos de Urbanismo así lo haya determinado.
De los realojados por el Samur Social, 21 personas se repartieron en diversos hoteles de la ciudad, entre ellos, el Hotel Sancho, en el Paseo de las Delicias, mientras que otro se instaló en un centro de estancias breves del Samur Social. Otros 23 vecinos se decantaron por casas de familiares y amigos.
El suceso tuvo lugar ayer alrededor de las 12.00 horas, cuando uno de los habitantes alertó a la Policía Municipal de la presencia de unas grietas en una de las viviendas del primer piso. Los agentes llamaron a los Bomberos del Parque V del Ayuntamiento de Madrid que, tras revisar el edificio de cinco plantas, apreciaron dichas irregularidades que podrían estar relacionadas con las obras en un local comercial de la planta baja.
Una de las hipótesis apunta que dichos trabajos podrían afectar a la estructura del inmueble, por lo que los bomberos decidieron vaciar el edificio preventivamente y hacer un primer apeo hasta que los técnicos determinen la gravedad de la situación.
De hecho, este jueves los operarios seguían apuntalando el local donde se realizaban las obras y vaciándolo de escombros, llenando casi tres contenedores de obra situados a las puertas del edificio afectado.
Los inquilinos achacaron las grietas a las obras en dicho local y aseguraron que su edificio se encuentra en buenas condiciones y que en él viven "muchas familias" de todo tipo. "Hay gente mayor, jóvenes, familias y alquilados", añadieron.
Estos vecinos explicaron que el dueño del local en obras reconoció que los actuales arrendatarios lo alquilaron hace cinco días. Desde entonces, según los afectados, han estado escuchando "ruidos de los trabajos de remodelación", incluso, en algunas ocasiones, con las puertas cerradas.