Según su versión, Verónica dijo que se fue a casa de su hermana Yolanda en compañía de Daniel en un taxi después de recoger el bar, y que, una vez llegaron al domicilio de Yolanda, se encontraron con David y José Emilio en la calle. "José Emilio se acercó pálido hacia mí y me dio un abrazo, y David estaba manchado de sangre y con una herida en la mano. No sabíamos que había pasado", indicó. De este modo, Verónica hizo hincapié en que David les obligó a los cuatro a subir a la casa y les dijo "que se los había llevado por delante". "Yo no sabía a quien se refería exactamente hasta que al día siguiente vimos las noticias", agregó. También dijo que David les amenazó si contaban algo, se cambió de ropa y "a los cinco o diez minutos se marchó de casa".
Verónica, que guardó silencio en algunas de las preguntas que la fiscal y los abogados le realizaron, insistió en que no estuvo nunca en esa casa y en que no animó a David a que matara a Amalio. "Tampoco le ayudé a David a deshacerse del cuchillo y de las ropas que podían incriminarle. Yo sólo quería que se fuera de la casa porque estábamos con mucho miedo. Por eso no denunciamos lo que pasó a la policía, porque David nos había amenazado de muerte", añadió.
Verónica aseveró que David acudió a casa de su hermana Yolanda para "acercar a José Emilio" y no porque fueran amigos. "Yolanda, su novio (Daniel), José Emilio y yo dormíamos muchas veces en casa de mi hermana Yolanda, y ése día fue una de esas noches, como tantas otras" dijo, y agregó que estos cuatro acusados estaban amenazados por David, "al que conocíamos pero del que no éramos amigos".
Yolanda, visiblemente nerviosa, relató ante el jurado popular que se encontró en su calle a José Emilio y David, que el primero estaba manchado de sangre "por todo el cuerpo" y que el segundo llegó pálido pero "sin ni un rastro de sangre".
A diferencia de su hermana Verónica, Yolanda indicó que una vez en el interior de su casa David les contó "que se había cargado a dos gitanillos y a su bebé". Además, señaló que en la comisaría de policía en la que le tomaron declaración estuvo "muy presionado" para que inculpara a David y que le animaban diciéndole que no le iba a pasar nada.
Por su parte, Daniel, también acusado de animar a David a matar a Amalio, manifestó en la vista oral que nunca habló de "nada de eso" con David y que no conocía a ninguno de los tres fallecidos. "Yo vi como José Emilio y David iban a por droga, pero a mí David no me habló de su relación conflictiva con Amalio", afirmó.
Daniel, novio de Yolanda y camarero del bar Dorita, relató que ese día le puso unas seis copas a David entre la mañana y la tarde, cuando recogieron el bar, se marchó en taxi junto con Yolanda y Verónica.
Mientras bebían, dice la fiscal, David explicó a los presentes los problemas que tenía con Amalio, un joven de 17 años, que decía que no le iba a pagar unos trabajos que había realizado. Así, los acompañantes le animaron a acabar con la vida de Amalio y le proporcionaron un cuchillo para tal propósito.
Sobre las 2.30 horas, David y José Emilio abandonaron el bar y fueron a buscar a la víctima a su casa. David se encontró a Amalio atravesando el patio de su domicilio donde, de forma sorpresiva, le propinó tres puñaladas que acabaron con su vida.
Ada, la esposa del joven, de 16 años, observó lo ocurrido desde el interior de la vivienda y comenzó a gritar. Ante esta situación, David y José Emilio entraron en la casa y asestaron veintiséis puñaladas a la menor.
La hija de ambos fallecidos, de nueve meses, se encontraba en aquel momento durmiendo, pero se despertó por el ruido y comenzó a llorar. Los acusados, ante el temor de que sus sollozos alertaran a los vecinos, resolvieron acabar con su vida de cuatro puñaladas.
David y José Emilio se encuentran privados de libertad por esta causa desde noviembre de 2004, mientras que Daniel A.G. y Yolanda C.H. estuvieron en prisión provisional desde el mes de los asesinatos hasta noviembre y diciembre de 2005, respectivamente.
La representante del Ministerio Público considera los hechos narrados constitutivos de tres asesinatos, por los que solicita 51 años de cárcel para David y José Emilio, mientras que para los otros tres encausados pide 17 años de prisión para cada uno por inducir a un asesinato.
David responde en concepto de autor de los tres delitos y José Emilio en concepto de inductor del asesinato de Amalio y en concepto de autor de los otros dos. Por su parte, los otros tres imputados responden como inductores de la muerte de Amalio.