Transportes

Cuando los tranvías funcionaban 'a sangre'

Ángel Calleja | Jueves 15 de enero de 2009

De Serrano a la Puerta del Sol en media hora. En el Madrid de 1871, el 'kilómetro cero' de España estaba mucho más lejos del Barrio de Salamanca. Aunque la ciudad contaba desde hacía 20 años con una estación de ferrocarril de renombre -la del Mediodía, actual Atocha-, moverse por la capital seguía siendo cuestión de suela de zapato y las distancias no eran precisamente cortas.



Para contribuir al desarrollo de una región en plena expansión, el 31 de mayo de ese mismo año se puso en marcha el tranvía de Madrid. Para repasar su historia, la Consejería de Transportes e Infraestructuras ha editado 'De los tranvías a los Metros Ligeros en la Comunidad de Madrid', un libro en el que pasado, presente y futuro se mezclan con las anécdotas de quienes vivieron el fin de este medio y lo han reinventado como complemento al metro pesado.

La moderna tecnología actual nació de aquel primer tranvía rudimentario que la casa británica William Morris & Company puso en funcionamiento entre Sol y Serrano. Los primeros 45 madrileños que lo utilizaron por entre medio real y dos reales se subieron a un curioso carro de dos pisos -el superior se denominaba 'imperial' y estaba al descubierto- arrastrado por caballos o mulas sobre carriles Loubat encastrados en la calzada. Fue lo que se dio en llamar la tracción 'a sangre', porque 'a sangre' también se movía la apisonadora del pavimento llamada 'rulo' que remolcaba una pareja de bueyes y que se utilizaba para preparar el terreno y evitar elevaciones.

En 1854, cuando el tranvía era sólo un proyecto sobre papel, la Revista de Obras Públicas del Colegio de Ingenieros, Caminos, Canales y Puertos recogía esta curiosa nota sobre este sistema que adoptó Madrid en sus inicios: "Míster Loubat ha hecho un ensayo en París y acaba de establecer con éxito en los Estados-Unidos de América un trayecto de 80 kilómetros. Ha obtenido privilegio de invención en Francia y en España se le concedió en febrero de este año. Dicho sistema es infinitamente menos costoso en su fundación y mas económico en su entretenimiento (mantenimiento) que el de los ferro-carriles al vapor".

El último tranvía
Las primeras cocheras del Tranvía de Madrid se ubicaron en lo que entonces era las afueras de la ciudad, en la confluencia de las calles Serrano con la calle Maldonado, hoy en pleno centro de la ciudad pero que en 1871 ni si quiera tenía nombre. Desde allí, la red se fue extendiendo pasando de la fuerza animal al vapor y con la desaparición de los coches con imperial, que no tuvieron muy buena aceptación por el público. Lugares emblemáticos como la plaza de toros de Las Ventas o el Hipódromo fueron incluidos en los recorridos. Tras un breve periodo de convivencia, en 1906 desapareció la tracción animal en beneficio de las líneas eléctricas, que convivieron con líneas de vapor como la de Leganés, la primera que llegó a un municipio. Al comienzo de la Guerra Civil, en 1936, Madrid contaba con 47 líneas de tranvías de variados diseños y 9 líneas de autobuses, con una dotación de 586 tranvías y 43 autobuses. Cuando concluyó, la dotación quedó reducida a 165 tranvías en tan sólo 19 líneas.

A pesar del golpe, los tranvías aún permanecieron en funcionamiento hasta bien entrado el siglo XX. En 1965, con líneas tan emblemáticas como la de Ciudad Universitaria, comenzó la desaparición del servicio. A las 2.16 de la madrugada del 2 de junio de 1972 se cerró la cochera de Fuencarral. Un año antes se había celebrado su centenario, en cuya conmemoración se puso en marcha el tranvía 503. que se había utilizado en el rodaje de la célebre película ‘Doctor Zhivago’.

Vuelve la 'moda'
Por economía y sostenibilidad, la Consejería de Transportes que dirige José Ignacio Echeverría decidió recuperar el sistema en 2007. Jesús Trabada, consejero delegado de Madrid Infraestructuras del Transporte (MINTRA), lleva 20 años construyendo metro en la región, y explica que la moda del tranvía funciona "porque no es tan complicado construirlo como el metro pesado, se ajusta a cada demanda y es tres veces más barato". Ahora bien, como destaca el gerente del Consorcio Regional de Transportes, José Manuel Pradillo, el antiguo tranvía ha sido mejorado: ahora va por un carril exclusivo y tiene preferencia sobre el tráfico rodado, así que en él, como en el metro, tampoco hay hora punta que lo retrase.

Hoy Madrid tiene cuatro líneas de Metro Ligero (ML1 Pinar de Chamartín-Las Tablas, ML2 Colonia Jardín-Aravaca, ML3 Colonia Jardín-Boadilla y el tranvía de Parla) y estudia nuevas ampliaciones. Para conocer de dónde viene, como se ha construido y hacia dónde va, Trabada y Pradillo invitan a leer 'De los tranvías a los Metros Ligeros en la Comunidad de Madrid', ya que este es un medio de transporte "al que le auguramos un buen futuro”.