El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, anunció este jueves que el Ayuntamiento se plantea en su "conquista del silencio" expropiar la actividad de uso de los locales de ocio nocturno en zonas de gran concentración, si no se consigue reducir el ruido provocado en la calle por sus clientes. Para evitar llegar a este extremo, el regidor anunció que se iniciará una campaña con medidadores para concienciar a la gente sobre este problema en el momento en que se produce.
O los usuarios bajan la voz al salir de bares y discotecas o el Ayuntamiento podría empezar a desmantelar zonas tradicionales de ocio nocturno de la capital. Este fue el aviso que lanzó este jueves el regidor después de que la Junta de Gobierno aprobase el Mapa Estratégico del Ruido de la ciudad. Este documento estudia el tráfico de la ciudad, y, a su vez, el Ayuntamiento trabaja en otro que mida los decibelios que provoca la diversión nocturna.
Gallardón indicó que no quiere llegar a tomar esta medida porque "la noche madrileña es un activo importante para la imagen de Madrid" y porque "tendría un alto coste económico que debería asumir el Ayuntamiento y, por lo tanto, los ciudadanos". Con este fin, prepara, junto a los empresarios de los locales de ocio, una campaña informativa en la que mediadores "hablarán con la gente para intentar llevarles a unos comportamientos más cívicos".
La medida no es nueva en España. Hace unos años un grupo de mimos intentó reducir el ruido en las zonas de marcha barcelonesas, se han puesto en práctica experiencias similiares en ciudades como Valencia y en Madrid hubo una experiencia piloto el mes pasado. En esta ocasión, se pretende que los mediadores tenga un carácter amable, ya que, según el regidor, los usuarios podrán identificarse, también generacionalmente, con ellos. Aún no se ha concretado cómo se desarrollará la iniciativa, pero el Ayuntamiento y los locales colaborarán en ella.
Según el análisis del alcalde, el ruido provocado por el ocio nocturno no proviene tanto de los locales, que en su mayoría están insonorizados, como de las personas que acuden a ellos. Además, los principales problemas se dan en las zonas con gran concentración de bares, que en muchas ocasiones se encuentran en calles estrechas, como sucede en Malasaña o La Latina, por lo que molesta más a los vecinos. Y sobre todo a la hora del cierre, cuando coincide más gente a la vez en la calle.
Esta situación choca con el derecho al silencio que, según recordó Gallardón, la Unión Europea y la Constitución otorgan a los ciudadanos, por lo que anunció que se tomarán medidas. Entre ellas, está la limitación de apertura de nuevos locales en algunas zonas para evitar concentraciones y donde ya existan aglomeraciones se podría llegar incluso a la "expropiación de la actividad de uso de los locales" para reducir el ruido y que no sobrepase los 55 decibelios permitidos por la legislación en horario nocturno.
"La ley europea da un derecho a los ciudadanos. Y si no se puede conseguir por la vía de la persuasión tendremos que hacerlo de otra forma", afirmó el alcalde, quien se mostró optimista con los resultados que dará la campaña de concienciación anunciada.
Desde la Plataforma por la Calidad del Ocio y el Turismo de Madrid, señalan que la expropiación de bares es la última alternativa de una seria de actuaciones que se plantean el Ayuntamiento y los empresarios del ocio nocturno para conseguir unos niveles de ruido compatibles con el descanso de los vecinos. Además, destacan que en el caso de que se decidiera cerrar los bares, se haría "con toda la seguridad jurídica y teniendo en cuenta el valor patrimonial de los negocios".