La jubilación no es el final del camino. De eso están muy seguros los ‘seniors’ de la organización sin ánimo de lucro SECOT que, tras más de 30 años de experiencia a sus espaldas, dedican su merecido descanso a ayudar a los que dan sus primeros pasos. Ellos conocen mejor que nadie el terreno. Y su ayuda es más demandada que nunca en tiempos de crisis.
El pago que esperan es otro: mantener su mente activa y “la satisfacción de ayudar a una tercera persona”, destaca José María Llorente Gozalo, presidente de la delegación de Madrid. “Es una forma de contraprestación por lo que has recibido de la sociedad, ayudas a la gente que lo necesita, sobre todo a gente joven y pequeñas empresas en problemas a los que les es difícil acceder a asesoramiento al no disponer de suficiente capacidad económica.”, añade. Y es que pedir a un bufete de abogados o de economistas que preparen un plan de negocio puede costar entre 2.000 y 6.000 euros, “lo que puede ser todo el dinero que tienes para comenzar a montar tu negocio” afirma Llorente.
Criaderos de caracoles
En los veinte años que lleva en activo, esta organización ha asesorado todo tipo de negocios. “Durante la crisis de las vacas locas se puso muy de moda crear granjas de avestruces o criaderos de caracoles –recuerda Llorente- prácticamente cualquier negocio que esté en la calle ha sido asesorado por alguno de nuestros seniors.”
Aunque la asesoría es general, en ocasiones el consultor encuentra a un ‘senior’ con años de experiencia en el mismo campo. Es el caso de un emprendedor interesado en crear un negocio de quesos en la sierra de Madrid y que contó con el apoyo técnico de un ‘senior’ veterinario.
El primer paso de los voluntarios –que trabajan por parejas- es realizar un dictamen de la problemática de la empresa consultora y detectar donde se encuentran sus debilidades. “Es como vas al médico y dices: mire usted que me duele aquí. Al final te hacen unos análisis y resulta que te duele ahí, pero que es consecuencia de una serie de males que tienes en otra parte del cuerpo.”, describe el presidente. Si es un emprendedor el que acude a ellos, valoran la idoneidad del proyecto, cómo aumentar su valor añadido y algo fundamental, el carácter del propio asesorado.
Un mínimo de liderazgo
“Tiene que ser una persona con un mínimo de liderazgo y de capacidad de sacrificio, por que ser emprendedor es muy duro. Tiene que tener una serie de contactos personales por que el apoyo es esencial. También el apoyo familiar y el apoyo de amigos por que muchas veces el emprendedor se siente un poco. Pero una de las características esenciales es el tener ganas y el estar mínimamente formado, por que el mercado es duro.”, enumera Llorente. Y lo hace como advertencia ante el aumento de emprendedores que prevé cuando las consecuencias de la crisis se hagan de verdad palpables.
“Hay gente que al ver pelar las barbas de su vecino, pone las suyas a remojar y comienza a contemplar crear una empresa como una alternativa si se queda sin trabajo. Pero no todo el mundo puede ser emprendedor, igual que no todo el mundo es futbolista o no todo el mundo es torero.”, explica. Para el que se decida, los seniors de SECOT pueden asesorarle de forma presencial o a través de la red, aunque tampoco excluyen medios ‘semipresenciales’ como videoconferencias o consultas a través de la web-cam.