Mientras bebían, David explicó a los presentes los problemas que tenía con Amalio, un joven de 17 años, que decía que no le iba a pagar unos trabajos que había realizado. Así, los acompañantes le animaron a acabar con la vida de Amalio y le proporcionaron un cuchillo para tal propósito.
Sobre las 2.30 horas David y José Emilio abandonaron el bar y fueron a buscar a la víctima a su casa. David se encontró al joven atravesando el patio de su domicilio en el que, de forma sorpresiva, le propinó tres puñaladas que acabaron con su vida.
La esposa del joven, de 16 años, observó lo ocurrido desde el interior de la vivienda y comenzó a gritar. Ante esta situación, David y José Emilio entraron en el interior de la casa y asestaron veintiséis puñaladas a la menor.
La hija de ambos fallecidos, de nueve meses, se encontraba en aquel momento durmiendo, pero se despertó por el ruido y comenzó a llorar. Estos dos acusados, ante el temor de que sus sollozos alertaran a los vecinos, resolvieron acabar con su vida de cuatro puñaladas.
Atenuante por drogadicción
El fiscal indica que estos dos imputados habían consumido varias dosis de cocaína el día de los hechos, lo que disminuyó levemente sus facultades intelectuales y volitivas, por lo que en ellos concurre la atenuante analógica de drogadicción.
David y José Emilio se encuentran privados de libertad por esta causa desde noviembre de 2004, mientras que Daniel A.G. y Yolanda C.H. estuvieron en prisión provisional desde el mes de los asesinatos hasta noviembre y diciembre de 2005, respectivamente.
El representante del Ministerio Público considera los hechos narrados constitutivos de tres asesinatos, por los que solicita 51 años de cárcel para David y José Emilio, mientras que para los demás encausados pide 17 años de prisión para cada uno por inducir a un delito de asesinato.
David R.V. responde en concepto de autor de los tres delitos y José Emilio V.G. en concepto de inductor del asesinato de Amalio y en concepto de autor de los otros dos. Por su parte, los otros tres imputados responden como inductores del primer delito.
"Que se pudran"Antonio M., el padre de Amalio, el menor asesinado junto a su pareja y a su bebé, todos de etnia gitana, afirmó, durante el juicio que se celebra en el Audiencia Nacional, que son "asesinos sin escrúpulos" y reclamó "que se pudran en la cárcel" y que no les vuelvan a soltar para que no vuelvan a cometer otro asesinato.