Sara Medialdea | Jueves 11 de diciembre de 2008
Ya está hecho. Salvo error u omisión de última hora, el convenio entre el club Atlético de Madrid y el Ayuntamiento madrileño es una realidad. Mediante el mismo, el equipo colchonero traslada sus instalaciones al estadio de La Peineta –que a saber cómo se llamará en el futuro-, se recalifican los terrenos de la antigua fábrica de cervezas Mahou, desaparece el Vicente Calderón y se soterra el tramo de la M-30 que había quedado en superficie en la zona por necesidades del terreno. La noticia no es moco de pavo; muchos seguidores rojiblancos sienten como suyo el estadio del Manzanares, ese que incluso se cita en la letra del himno oficial del club. Que también tendrá que cambiarse, por cierto, para adaptarla a los nuevos tiempos.
El acuerdo ha sido difícil, largo y complicado, en lo jurídico y en lo económico. Pero al final, parece haber llegado a buen puerto. Otra cosa será cómo se tome la afición atlética, la mejor del mundo, pero también muy apegada a “su” Calderón. Y La Peineta está en la otra punta de Madrid… muy bien comunicado, eso sí, con el Metro a la puerta, y con un diseño previsto que será de auténtico lujo. Otra cosa será lo que piensen los atléticos del nuevo lugar, de cambiar el río por la M-40, de perder lo que durante décadas han sido sus raíces… Ya imagino las pancartas en el próximo partido. Pero Cerezo sabe bailar este ritmo y otros mucho más difíciles; no sería la primera vez que se enfrenta con semejante toro.
Para el Ayuntamiento, la operación es la guinda de un proyecto que prometía mucho y, de momento, se ha quedado sólo en promesas: remata el soterramiento de la M-30 allá donde había quedado a cielo abierto, y además obtiene una zona verde para rematar la zona. Todos los arquitectos que participaron en el concurso para enterrar la autovía en esa zona de la ciudad optaban por borrar del mapa el Vicente Calderón. El convenio ahora firmado va a terminar por darles la razón.
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