MDO | Jueves 31 de enero de 2008
La Comunidad de Madrid asistió en 2008 a uno de los mayores retos sanitarios nunca acometidos: la inauguración de ocho nuevos hospitales. El Ejecutivo de Esperanza Aguirre remodeló el mapa sanitario de la región "en un tiempo récord", pero se dio de bruces con las protestas de los profesionales sanitarios y de los usuarios por la falta de medios y la externalización de servicios. Además, la apertura de cuatro de ellos tuvo lugar en plena campaña electoral de las elecciones generales de marzo, lo que supuso una fuerte tormenta política.
El 8 de enero de 2008 abría las puertas el primero de los ocho nuevos centros construidos. Esperanza Aguirre acudía a Coslada para poner en marcha el Hospital del Henares, cuyas 194 camas servirían de referencia a los vecinos de Coslada, San Fernando de Henares, Mejorada del Campo, Velilla de San Antonio y Loeches.
Con los ánimos muy caldeados por la proximidad de los comicios, Juan José Güemes, consejero de Sanidad, y Francisco Granados, consejero de Interior, sufrieron el 22 de febrero los insultos y empujones de un grupo de personas en su visita al recién estrenado hospital de Parla. A la salida, acusaron a Tomás Gómez de ser el responsable de los incidentes, por lo que el entonces todavía alcalde de Parla y líder del Partido Socialista de Madrid interpuso una demanda civil contra ambos consejeros. A su vez los responsables de Sanidad e Interior denunciaron a varios cargos electos del PSOE e IU en Parla que se encontraban entre los manifestantes.
A la vista de los hechos, el PSM recurrió ante las autoridades electorales las "inauguraciones encubiertas" de la Comunidad. La Junta Electoral de Aranjuez prohibió la visita que Esperanza Aguirre iba a realizar al Hospital del Tajo, pero el PP recurrió a la Junta Central y el 25 de febrero la presidenta prosiguió su ronda de "visitas de puesta en funcionamiento". Ahora bien, lo hizo rodeada de agentes de la Policía Nacional en previsión de unos incidentes que no llegaron a producirse.
Arranque progresivo
El 28 de febrero comenzaron las consultas externas en el Hospital del Sureste, en Arganda del Rey. Hasta 150.000 habitantes de Arganda y de 18 municipios de los alrededores ya no tenían que acudir a Madrid capital para ser atendidos. Sólo un día después entraba en funcionamiento el hospital "sin papeles" de Vallecas, que asumía parte de los pacientes del Virgen de la Torre y el Gregorio Marañón y daba servicio a 325.000 vecinos. Como ocurriría con el Puerta de Hierro meses más tarde, éste comenzaba su actividad sin la obligada licencia de apertura y puesta en funcionamiento, lo que para PSOE, IU y los sindicatos ponía de manifiesto las "ansias inauguratorias de Esperanza Aguirre".
El 11 de septiembre, como culminación al proceso de aperturas, los Reyes inauguraron el Hospital Puerta de Hierro, sucesor del antiguo Hospital Universitario. Este fue el último en ponerse a disposición de los usuarios y el más polémico en su puesta en funcionamiento. Los sindicatos denunciaron que las nuevas contratas privadas de los servicios no sanitarios habían dejado en la calle a 200 trabajadores, mientras que los médicos criticaron la "descoordinación" entre secciones y que no se había contado con ellos para realizar el traslado.
Güemes: protestas en cada acto
Las protestas por el mal funcionamiento de los hospitales se prolongaron todo el año. PSOE e IU hicieron comparecer a Juan José Güemes para que explicase la reducción de camas en los viejos hospitales y por qué los nuevos no funcionaron al 100% ni si quiera final de año, cuando el consejero había prometido en enero que estarían al máximo de su capacidad en el mes de abril. La reordenación de médicos y recursos y la falta de profesionales y material denunciada por los propios trabajadores provocaron que los nuevos hospitales siguieran derivando pacientes urgentes o de determinadas especialidades a los viejos, además de dar pie a numerosas denuncias ciudadanas. Estas, la privatización de servicios y el "abandono" de los viejos hospitales supusieron que los sindicatos organizasen protestas en cada visita del consejero de Sanidad a un centro hospitalario.
En febrero, tres proveedores ya habían acusado de impago al Hospital del Valdemoro, el primero de los inaugurados bajo gestión privada, lo que para PSOE e IU suponía el primer síntoma de los problemas que luego se produjeron en el resto de centros. CCOO denunció en marzo que el Hospital del Tajo no esterilizaba su material, sino que una furgoneta los trasladaba para hacerlo en el 12 de Octubre. En el Hospital del Henares, grupos de pacientes se amotinaron en varias ocasiones por esperas de más de 5 horas en Urgencias. El Hospital de Alcorcón sufrió la inundación de varias de sus áreas tras el verano durante una tormenta por falta de solución a unas goteras existentes desde su apertura. El 6 de octubre, en una nueva visita, pacientes y sindicatos se volvieron contra Esperanza Aguirre por la falta de servicios básicos en el Puerta de Hierro.
El vídeo de los sindicalistas
El colofón lo puso un vídeo distribuido por la Comunidad de Madrid en el que se señalaba a los sindicalistas que participaban en las protestas y que motivó una denuncia de las organizaciones contra el Ejecutivo de Aguirre ante los tribunales. Ante el cariz que tomaron los acontecimientos, el grupo parlamentario del PP en la Asamblea de Madrid se avino a pactar con el PSOE la creación de una comisión para estudiar los problemas de la Sanidad y aportar soluciones.