Ahora, después del atraco limpio, en el concesionario han decidido aumentar las medidas de seguridad "por lo menos para dificultar" el próximo golpe. Pero en esta zona de Madrid, muy atacada últimamente por la delincuencia según los vecinos, no todo son atracos de gran volumen. La dueña de una mítica pastelería de la calle Ferraz (La Dorada), Celia Gallardo, apuntó que ella ya ha tenido varios sustos en los últimos meses.
"Hace poco, un domingo por la tarde, entró un tipo de estatura mediana, me enseñó un papelito y al leerlo vi que decía que 'tengo una pistola en la cintura dame lo que tengas', yo le dije un taco y como me vio no muy colaboradora desistió un poco", relató la pastelera.
A este intento fallido, Gallardo sumó otro que sí tuvo éxito:"Unas gitanas me robaron el bolso en la tienda con toda la documentación, y al final apareció en Segovia".
Miedo
Por todo esto, y por lo que le cuentan los clientes que se acercan a su establecimiento, la pastelera reconoció que en el barrio "hay un ambiente general de miedo". "Es corriente que la gente comente que le han robado el bolso o la cartera, constantemente, en Princesa por ejemplo es diario, y raro es el día que alguien no te comenta algo", sentenció.
De este modo, Gallardo indicó que ella toma las medidas de seguridad necesarias para evitar futuras ocasiones como por ejemplo echar el cierre cuando está ella sola por la noche.
Otro de los comercios típicos de la calle Ferraz, cerca de la sede del PSOE, es la floristería Loto, que ya ha sido atracada varias veces durante los fines de semana, generalmente le "revientan la cerradura y rompen la luna" para ver si los dependientes dejan dinero en caja, tal y como explicó uno de ellos, Juan José.
En su caso, el único atraco que ha vivido directamente es el robo del móvil mientras él estaba ausente de la tienda porque tiraba la basura. Algunos vecinos culpan de este incremento de la inseguridad al aumento de los extranjeros del Este en la zona, otros lo achacan a "la vida en Madrid", pero todos coinciden en que el barrio se ha convertido en una zona peligrosa para el comercio porque los robos nocturnos, los atracos a mano armada y los alunizajes están a la orden del día.