Sucesos de Madrid hoy

El acusado del doble crimen de Pozo del Huevo se declara "inocente"

MDO/E.P. | Jueves 23 de octubre de 2008
El presunto autor del doble crimen del antiguo poblado Pozo del Huevo, en Villa de Vallecas, se declaró este jueves en la Audiencia Provincial de Madrid "inocente" de los hechos que le imputan por el asesinato a balazos de un matrimonio de etnia gitana el 3 de julio de 2001 como venganza por la muerte de uno de sus hijos a manos del clan al que pertenecían los finados.

El acusado, Manuel G.H., de 80 años y apodado 'El Tío', lideraba el grupo de 'Los Gallegos', rival de 'Los Mosqueteros'. El día del crimen, el procesado esperó a la pareja en su chabola y, cuando llegó con sus tres hijas, intercambió un saludo con ellos. Acto seguido, se lió a balazos con Emilio M.B., de 30 años, y su esposa, Rocío I.M., de 32. El procesado les remató a navajazos.

La mujer sufrió 19 heridas por arma de fuego en diversas partes del cuerpo, mientras que su esposo recibió nueve disparos. Tras los hechos, el procesado huyó a Portugal. Cinco años después, la Policía lusa, en colaboración con la española, detuvo a Manuel en la localidad de Soito.

"Soy inocente de todos los cargos de los que se me acusa", manifestó el procesado, quien afronta una pena de 43 años de cárcel por dos delitos de asesinato y otro de tenencia ilícita de armas. Un miembro del tribunal explicó que la avanzada edad del acusado no le exime de responsabilidad criminal, si bien precisó que si se le condena tendrá un tratamiento de segundo grado específico.

A preguntas sobre si el asesinato respondió a un ajuste de cuentas por la muerte de su hijo, el procesado contestó: "No tomé ninguna represalia por su muerte. Cuando le mataron, decidí quitar a mis otros cinco hijos de Madrid y llevarlos a Lugo", dijo, añadiendo: "Nunca en mi vida he tenido riña con nadie. Soy una persona buena".

Respecto a si cometió el asesinato con su hija y su yerno, ya condenado por estos hechos, insistió a la Sala que llevaba siete años sin ver a su hija, María del Pilar, y a su compañero sentimental, José J.A. "Mi yerno es un drogadicto y un tirado. En esa época, vivían debajo de un puente de la M-30, cerca de Fuencarral", explicó, al tiempo que apuntó que ni siquiera conocía a la pareja asesinada.

Según narró, solía acudir al poblado cuando iba desde Parla, donde vivía, a Mercamadrid a "comprar fruta". Durante ocho días se instaló en una chabola vacía, pero decidió irse a Portugal a estar con su familia.

Testigos directos
Frente a su relato, el fiscal cuenta con "abundante" prueba de cargo, según la acusación particular, que apunta a Manuel como el autor material del doble crimen. En la vista, tres testigos protegidos, entre ellos dos religiosas y un vecino, describieron a través de videoconferencia lo sucedido minutos antes al asesinato. A su testimonio se une el de varias personas que en esos momentos se encontraban en las inmediaciones. Se trataba de una zona concurrida por drogadictos, dado que era un lugar de paso hacia las Barranquillas, conocido como el 'hipermercado' de la droga de Madrid.

Las monjas que habitaban en una chabola contigua a la de la pareja escucharon el griterío que se formó antes del crimen. "Por favor, a mis hijas no", imploró Emilio a sus asesinos antes de morir, según recordó una de las religiosas. "Escuchamos un barullo y unos disparos", agregó. Al momento, las hijas del matrimonio llamaron a su puerta. "Hermanitas, han matado a nuestros padres", les dijeron.

Otro de los testigos que presenció los hechos identificó en su día al acusado, a su hija y a su yerno, indicando al Grupo VI de Homicidios de la Policía Nacional que el crimen se debió a un ajuste de cuentas por la muerte de uno de los hijos de Manuel en el transcurso de una reyerta con miembros de 'Los Mosqueteros'.

Tenencia de armas  
Las armas de fuego utilizadas fueron una pistola de la marca FN modelo HP-35, un arma modificada artesanalmente y una escopeta semiautomática que estaba en perfecto estado de funcionamiento

En el registro de su domicilio se encontraron dos revólveres Taurus, uno 357 magnum y otro del calibre 32, así como una pistola Beretta de nueve milímetros. También se halló munición para las armas, dinero en metálico y 88 gramos de cocaína.