Opinión

Blanco contra Blanco

Ángel del Río | Martes 21 de octubre de 2008
Dicen que no hay peor cuña que la de la misma manera, y no hay peor blanco que el del mismo color. No hay cosa que más irrite por dentro y descomponga por fuera que ser antimadridista y apellidarse blanco. Como Pepiño, el que dice que le da asco el Real Madrid. Lo mejor es no preguntarse a quiénes y cuántos socios, aficionados o seguidores madridistas da asco la forma de ser, comportarse y expresarse de don Pepiño. Por otra parte es bueno para el Madrid, el Real Madrid, que un personaje de esta naturaleza, calado y sentimiento no sea seguidor blanco.

Parece que fuentes próximas a Pepiño Blanco, han dicho que el citado asqueado no ha dicho las cosas tal y como se han trasmitido, que fue de otra manera y dentro de un ambiente coloquial. Hombre, a mi me parece sospechoso que si así fuera no haya salido el propio personaje a desmentirlo pública y oficialmente, o a pedir disculpas por la forma en que siente y expresa su antimadridismo, que es lícito, pero dentro de una educación que parece no estar al alcance del señor Blanco en este asunto de afrenta al club blanco.

Lo peor del caso es que don Pepiño –prefiero llamarle Pepiño a Pepone- es  el número dos del PSOE. ¿Qué hubiera pasado si la número dos del PP, María Dolores de Cospedal, hubiera dicho que le da asco el Barcelona? No quiero ni pensarlo. Pero parece que contra el Real Madrid vale todo.

Al margen de este feo y maleducado asunto, el club blanco es hoy noticia por dos razones: primero, porque juega uno de los clásicos de la champion europea con la Juventus; segundo, porque el todopoderoso empresario, ex de Telefónica, Juan Villalonga, ha declarado que aspira a ser presidente de la entidad blanca, porque su corazón es blanco de toda la vida, y como dentro del blanco no distingue escudos, el pasado verano quiso comprar y presidir al Valencia. Le fallaron los cálculos y ahora quiere intentarlo con el Real Madrid, como si se tratara de comprar “matildes”. Por favor, señor Villalonga, déjelo, que para presidencias penosas ya tenemos bastante con la actual.

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