Los agentes iniciaron sus pesquisas tras recibir un oficio procedente de un Juzgado de Madrid, que ordenaba la investigación de un médico que ejercía su actividad en Majadahonda, ya que, al parecer, el Ministerio de Ciencia e Innovación había comunicado a la Fiscalía un problema con la homologación de un título de medicina de una universidad peruana.
Las investigaciones revelaron que A.M.P. había intentado falsificar el título de medicina para poder ejercer como cirujano en España y que actualmente trabajaba como osteópata en una consulta particular en Majadahonda.
La Guardia Civil se personó entonces en su consulta para detenerlo, donde pudieron comprobar, además, que el título que utilizaba para desempeñar tal actividad no es válido en España, ya que carece de homologación, por lo que al delito de falsificación también se le añade un delito de intrusismo.