MDO/E.P. | Domingo 28 de septiembre de 2008
Los padres de una bebé de tres días denunciaron el pasado viernes en el juzgado de guardia de Plaza de Castilla la muerte de su hija a causa de una presunta negligencia médica en el Hospital Nisa Pardo Aravaca, donde nació el pasado martes.
Según señaló la portavoz de la familia, la niña nació en perfectas condiciones, salvo por una rotura de fémur que sufrió durante el parto que tuvo que realizarse mediante una cesárea programada ya que venía de nalgas.
Por su parte, el pediatra que certificó la muerte apuntó a una parada cardiaca debido a probable shock séptico, sin embargo, la familia no quedó conforme con esta explicación, ya que en un principio la clínica no iba a certificar porque no sabían realmente la causa de la muerte, "pero de buenas a primeras decidieron certificar así", declaró.
Por ello decidieron denunciar el caso en el juzgado de guardia de Plaza Castilla para que se le practicara una autopsia a la bebé. Según la portavoz, los primeros resultados apuntan a que la niña tenía tres golpes en el cráneo y que, seguramente, ésa sería la causa de la muerte. "En principio, la causa del fallecimiento es una hemorragia subdural traumática, no la infección, que aún no sabemos si la tenía o no hasta que no nos den los resultados definitivos de la autopsia", relató la misma fuente.
La familia tampoco entiende cómo pudieron romper el fémur de la niña en una cesárea programada ni por qué la tuvieron en la UCI por esta razón si los médicos les aseguraron que no era nada grave. Los padres pudieron ver a su hija durante las tomas, y constataron que el mismo día del nacimiento, el martes, tenía buen aspecto, aunque presentaba las dos piernas vendadas por la fractura.
Sin embargo, a los dos días la bebé empezó a vomitar las tomas. En el hospital les dijeron que los vómitos eran normales debido a la posición en la que se encontraba la niña, boca arriba e inmóvil. Pero esto no es lo único raro que notaron los padres, porque su hija no podía mover el brazo izquierdo, del codo al hombro por una parálisis.
El mismo viernes, en la primera toma, los padres vieron a su hija un poco amarilla, pero parecía que estaba bien. Sin embargo, a la hora de la segunda toma, a mediodía, ya no dejaron a los padres entrar en la habitación. Esa misma tarde, el hospital comunicó a los padres que la niña estaba muy mal, que tenía una infección generalizada, estaba conectada al respirador y podía sufrir daños cerebrales irreparables o un coma profundo, y que no había solución.
Los padres acudieron al Hospital Nisa Pardo Aravaca a través de una aseguradora. El ginecólogo de la madre atiende en Torrejón de Ardoz, pero deriva los partos a esta clínica.Tras denunciar al hospital la misma noche del fallecimiento, la familia se encuentra a la espera para obtener los resultados definitivos de la autopsia, dentro de un mes aproximadamente, y saber qué es lo que pasó con exactitud.
Por su parte, la presidenta de la asociación El Defensor del Paciente, Carmen Flores, señaló que no descarta solicitar a la Comunidad de Madrid una inspección de dicho hospital, ya que aunque pertenezca a la red privada el Ejecutivo regional tiene la obligación de comprobar si cuenta con las dotaciones, personal y medios necesarios.