Unos 2.000 vecinos de Vallecas se echaron la tarde del viernes a la calle en memoria de Carlos Javier Palomino, el joven de 16 años asesinado el pasado domingo en Legazpi por un presunto neonazi.
La marcha, convocada por la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) y por los vecinos del Alto del Arenal y Vallecas, partió de la estación de Metro Buenos Aires, discurrió por la Avenida de la Albufera y terminó en la Plaza de Puerto Rubio.
En esta plaza, también conocida como la Plaza Vieja, el párroco de la Iglesia de San Carlos Borromeo, el popular Enrique Castro, leyó un manifiesto ante los congregados en el que mostró su solidaridad con los familiares del fallecido y reclamó "un duro castigo para las agresiones fascistas".
Asimismo, el párroco pidió la "ilegalización de los partidos violentos, xenófobos y racistas", al tiempo que hizo un llamamiento a la convivencia en los barrios obreros.
Al grito de 'Carlos, hermano, nosotros no te olvidamos' y 'Madrid será la tumba del fascismo', los manifestantes, muchos de ellos de estética antifascista, denunciaron un auge de la actividad de grupos de extrema derecha en los barrios obreros y transportes públicos de la Comunidad de Madrid.
En las fachadas de algunos edificios de Vallecas, situados en las calles por las que transcurrió la marcha, se podían leer algunas pintadas en recuerdo del joven asesinado, como la que rezaba 'Venganza por la muerte de Carlos'.
Concentraciones de este finde de semana
La Policía Nacional ha desplegado para este fin de semana un operativo especial para evitar los enfrentamientos entre jóvenes extremistas en la capital, debido principalmente a la proximidad del 20-N, aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco, y el asesinato el pasado domingo del joven de 16 años, Carlos Palomino, a manos de un presunto neonazi.
La concentración que más preocupa a la Policía es la convocada por varios colectivos antisistema y antifascista para este sábado a las 16.30 horas en la Puerta del Sol, que no cuenta con la autorización de la Delegación del Gobierno. Este acto estará vigilado por un gran número de agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP), los conocidos como los antidisturbios.
Según fuentes policiales, la Policía teme que hasta la concentración de antifascistas se acerquen jóvenes de extrema derecha y se puedan reproducir violentos enfrentamientos entre ambos colectivos. No obstante, estas mismas fuentes señalaron que los mandos policiales confían en poder 'blindar' la Puerta del Sol y sus alrededores, al tiempo que evitar también la concentración antifascista no autorizada.