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El 25-A congrega a unas 2.000 personas

jueves 25 de abril de 2013, 00:00h
Actualizado: 26/04/2013 15:00h
La convocatoria de 'En pie' para 'asediar' el Congreso ha congregado a unas 2.000 personas. La calma se ha mantenido hasta las 20.30 horas, cuando algunos asistentes han comenzado a lanzar objetos a la policía que se encontraba dentro de la zona acordonada y se ha forzado la valla que la protege. Después ha habido carreras, cargas y enfrentamientos que se han extendido hasta Atocha y la calle de Alcalá. Ha habido quince detenidos y 29 heridos hasta que se dio por finalizada la protesta, a las 22.00 horas.
La intención era 'asediar' el Congreso, forzar la dimisión de los diputados, pero la falta de apoyo recibido de movimientos ciudadanos ligados al 15-M y sociales ya hacía presagiar que esta convatoria ni siquiera iba a superar en asistencia a la del 25 de septiembre, cuando se reunieron unas 6.000 personas. Este jueves unas 2.000 se han congregado en el momento de mayor afluencia frente al Congreso —que había desconvocado el pleno por este motivo— en la plaza de Cánovas del Castillo (Neptuno).

Se habían convocado tres marchas distintas para llegar al Congreso, y finalmente solo ha salido una, la que ha partido de la Puerta del Sol. Allí empezaron a congregarse algunos grupos de personas un poco desconcertadas ante el hecho de que casi hubiese más periodistas que manifestantes. Finalmente, la coordinadora 25-S ha encabezado una manifestación hacia la Cámara Baja, que ha reunido a unas 300 personas. Su portavoz, Elena, ha indicado, que el 25-S había planteado un escrache al Congreso y que su protesta era pacífica, si bien ha señalado que respaldaban el uso de la violencia en legítima defensa, al igual que habían asegurado los convocantes de En Pie.

Una vez en Neptuno, se han unido al resto de manifestantes. Entre los asistentes, había gente de todas las edades, sobre todo jóvenes, pero no niños, como en otras ocasiones. Gritos de 'Que viva la lucha obrera' o 'Anticapitalistas' se han ido oyendo a lo largo de la tarde hasta que a las 20.30 horas ha comenzado la tensión. Algunas personas han lanzado objetos a la zona acordonada del Congreso y les han seguido más, y también se ha forzado la valla. Latas, huevos y piedras se han podido ver volando en la plaza de Neptuno. A partir de ese momento, la policía, que estaba apostada en varios puntos cercanos, ha intervenido.

Los manifestantes se han dispersado entre Atocha y el paseo del Prado y ha habido enfrentamientos, cargas, carreras y detenciones aisladas a lo largo de todo la calle. Algunos de los enfrentamientos más violentos se han vivido en las inmediaciones de la estación de Atocha. Por otro lado, pasadas las 9.00 los disturbios han traspasado Cibeles, donde llegaba el corte de tráfico y se han vivido momentos de caos con manifestantes lanzando objetos y corriendo y antidisturbios cargando entre los madrileños que hacían su vida diaria, turistas y los coches que pasaban a esa hora por la calle de Alcalá. Los enfrentamientos también han llegado hasta la zona de Sol y Lavapiés.

A las 22.00 horas, la plataforma convocante ha dado por finalizada por su parte la protesta, pero seguía ofreciendo la cobertura legal a quienes decidiesen continuar por su cuenta. A esa hora y en el trascurso del 'asedio' al Congreso, la Policía Nacional ha detenido a quince personas, la mayoría en las inmediaciones de Neptuno, y el Samur ha atendido a 29 heridos leves o muy leves, 13 policías y 16 manifestantes. Ocho de ellos han requerido traslado hospitalario, cuatro agentes y cuatro asistentes.

Esta ha sido la primera ocasión en la que una convocatoria de este tipo anima a ejercer "legítima defensa cuando sea necesario" y a "respetar las distintas formas de lucha empleadas para este fin (siempre que no se atente contra la vida de personas, y que las acciones se justifiquen como acción defensiva o política y no sean gratuitas)". Quizás esta salto en la estrategia haya provocado que hayan sido menos los manifestantes que en otras ocasiones, como el 25-S. "Convocar desde la violencia no ha sido un acierto", aseguró Nacho, un joven parado que había decidido acudir. "Hay mucha gente que tiene miedo porque Cristina Cifuentes [la delegada del Gobierno] lleva diciendo semanas que va a ser una protesta violenta, y nadie quiere recibir un porrazo o que le detengan", apuntó David, otro de los asistentes.
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