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Los virólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) son Premio Madrid 2021
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Los virólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) son Premio Madrid 2021 (Foto: CSIC)

PREMIO MADRID A LA INICIATIVA CIENCIA E INVESTIGACIÓN | Mariano Esteban, virólogo e investigador de CSIC: "Invertir en I+D es más necesario que nunca"

Por MDO

La pandemia del coronavirus ha puesto en jaque a los investigadores y virólogos de todo el mundo, quienes desde el primer minuto han trabajado contrarreloj para dar con una vacuna que frene los miles de contagios. Entre todos ellos, los virólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Luis Enjuanes y Mariano Esteban, que lideran dos proyectos para lograr una vacuna contra el coronavirus SARS-CoV-2, se pusieron en marcha en el mes de enero y, desde entonces, aún no han parado.

Por su labor y esfuerzo, los profesionales del CSIC han sido galardonados con el XVIII Premio Madrid a la Iniciativa Ciencia e Investigación, que ambos recogerán el próximo lunes 14 de marzo en el hotel The Westin Palace, un evento organizado por Madridiario. “Ha sido una labor compleja que trata de resolver varios aspectos”, comenta a este diario Luis Enjuanes, que hace hincapié en la necesidad de invertir en I+D.

Es muy importante porque el conocimiento en áreas de la ciencia no se puede improvisar en unos día, como tampoco se pueden construir las instalaciones científica de alta seguridad que se requieren para todos los ensayos de evaluación en cultivos celulares, o in vivo, en animales de experimentación”, comenta Enjuanes.

Asimismo, explica que “hay que desarrollar empresas en España, que produzcan la vacuna en condiciones seguras (GMP), que puedan escalar la producción de las vacunas, y su distribución mundial”, al tiempo que afirma que “en España tenemos buenas fábricas de vacunas para salud animal, pero para salud humana, se están ampliando en estos momentos”.

Por su parte, Mariano Esteban explica a Madridiario cómo se crea una vacuna y explica todo lo relacionado con los efectos adversos de las mismas, que no están relacionados con el fármaco en sí mismo, sino con patologías previas de cada uno. "En la historia de las vacunas, los controles que están teniendo ahora mismo las actuales no se han dado a este nivel con ningún otro fármaco, también por el tamaño de población afectada", cuenta Esteban, que hace igualmente hincapie en la necesidad de que las vacunas lleguen también a los países más pobres.

Pregunta: Ha vivido la llegada del Covid-19 como ciudadano, pero en especial como investigador. ¿Cómo ha sido esta lucha contrarreloj en un momento tan complicado a nivel social?

Respuesta: Lo hemos vivido con gran preocupación y sobre todo, anteponiendo mucho esfuerzo. Hemos trabajado duramente para tratar de encontrar una vacuna que pudiera ser implementada con rapidez en la población. Afortunadamente, la comunidad científica nos hemos puesto todos manos a la obra con el propósito de conseguir una o varias vacunas que pudieran utilizarse en la población mundial para parar y controlar esta pandemia que tanto sufrimiento está produciendo a nivel global y en particular en España, y así ha sido.

P: ¿Y cómo han realizado todo este trabajo?

R: Nosotros, como laboratorio que venimos trabajando ya hace muchos años en el desarrollo de vacunas frente a virus emergentes y re-emergentes (VIH, ébola, chikungunya, zika, hepatitis C), nos pusimos manos a la obra a principios de enero, cuando tuvimos conocimiento de la secuencia completa del genoma del coronavirus SARS-CoV-2 por científicos chinos. Eso nos puso inmediatamente en la línea de actuación y junto con Juan García Arriaza comenzamos a desarrollar una vacuna con la tecnología y el conocimiento que teníamos en el laboratorio. De esta forma, pudimos empezar nuestra investigación al mismo tiempo que las demás instituciones y grupos a nivel global. Teníamos prácticamente un candidato vacunal en el mes de abril, y a partir de ese momento la cuestión central era el desarrollo a nivel de producción y los ensayos clínicos que lleva parejos...

P: ¿Cómo se hace una vacuna?

R: Primero hay que conocer el genoma del patógeno, lo que se logró mediante la secuenciación genética de los 30.000 nucleótidos que lo componen y que es lo que le permite al virus multiplicarse y extenderse en el organismo al que infecta. Una vez que tenemos todas las letras del código genético, seleccionamos aquellas que nos parecían más importante para el desarrollo de una vacuna, que es el gen responsable de producir la proteína S (espícula) que se proyecta en la superficie del virus. El gen S, lo insertamos dentro del genoma ADN de un poxvirus muy atenuado que actúa como vehículo para penetrar en las células del organismo. Este vehículo confiere una gran inmunidad pues se utilizó para erradicar la enfermedad más mortífera causada por el virus de la viruela.

Una vez que se inocula por vía intramuscular, penetra con facilidad en muchas células. Eso da lugar a que se produzca mucha proteína S del coronavirus, que a su vez alerta al sistema inmune para producir anticuerpos que neutralicen al virus y al mismo tiempo activar a la población de linfocitos T, que van a reconocer y destruir a la célula infectada. Lo importante es luego demostrar que la vacuna cumple con las funciones esperadas de inmunogenicidad y eficacia frente al patógeno, lo que se lleva a cabo primero en modelos animales y luego en ensayos clínicos en humanos. Hemos demostrado en modelos animales un alta respuesta immune y eficacia contra el SARS-CoV-2 del candidato vacunal MVA-CoV2-S que desarrollamos en el CNB-CSIC y próximamente se iniciarán las fases clínicas.

P: Estamos acostumbrados a que el desarrollo de una vacuna tarde años o décadas, por eso mucha población tiene dudas a la hora de vacunarse contra el Covid-19. ¿Cómo es posible que se haya desarrollado una vacuna tan rápidamente?

R: La comunidad científica, aquellos que llevábamos muchos años trabajando en vacunas, teníamos la tecnología y el conocimiento para adaptarla al coronavirus. Por ejemplo, llevamos muchos años trabajando con la tecnología para vacunas frente al VIH, que es un virus muchísimo más difícil por la variabilidad genética que tiene, y ese conocimiento nos permitió trasladarlo al caso del coronavirus. Todo ese trabajo previo aceleró el proceso. Al mismo tiempo ya había empresas con alta capacidad de producción que hicieron posible presionar a las autoridades sanitarias y las agencias reguladoras europeas y americanas para acelerar la aprobación de las vacunas por la vía de emergencia sanitaria.

P: ¿Quiere eso decir que se ha ido demasiado deprisa y que no se están cumpliendo condiciones establecidas?

R: No, al revés. En la historia de las vacunas, los controles que están teniendo ahora mismo las actuales no se han dado a este nivel con ningún otro fármaco, también por el tamaño de población afectada. Estamos hablando ahora de cientos a miles de millones de personas, a las que se les está vacunando con seguridad, con muy pocos efectos adversos y con un alto balance del beneficio sobre el riesgo.. De hecho ya se han administrado en todo el mundo unos 2.180 millones de dosis de las vacunas, alcanzando en España a un 24% de la población vacunada con dos dosis completas.

P: Precisamente, esos efectos adversos han puesto en alerta a muchos ciudadanos. ¿A pesar de los casos que se han dado, sigue siendo imprescindible vacunarse?

R: Claro que es necesario, en primer lugar porque nos jugamos la vida. Estamos viendo que a día de hoy, por ejemplo, hay 174 millones de personas que han sido infectadas a nivel global y nos acercamos a los cuatro millones de fallecidos. En España hemos alcanzado las 80.000 muertes, que es como si se hubiera arrasado una ciudad entera. Por tanto, si tenemos un medicamento que ha demostrado una eficacia del 95 por ciento, una eficacia altísima que ya querríamos para la vacuna contra la gripe, debemos utilizarlo. No hay ningún producto, ni el agua, que tenga riesgo cero. Cualquier sustancia puede coincidir con un efecto que no tiene nada que ver con la vacuna en sí misma, con una patología previa del propio individuo, y dar lugar a un efecto adverso. Somos iguales desde el punto de vista genético, pero no desde el punto de vista operativo.

P: ¿Debemos preocuparnos por los casos que se están dando de personas que se han infectado a pesar de estar ya vacunadas?

R: Es que no hemos conseguido una vacuna totalmente esterilizante. Una vez que has recibido la vacuna, te protege frente al desarrollo de la enfermedad pero no al 100 por cien de que el virus penetre por vía respiratoria y se replique de forma limitada. Aunque estés vacunado, la capacidad de producir una infección severa es mínima, al mismo tiempo que la capacidad de transmisión se ve muy reducida ya que la replicación de ese virus en la vía respiratoria va a ser muy pequeña.

P: ¿Y se puede llegar a crear una vacuna totalmente esterilizante?

R: En eso estamos trabajando varios grupos de investigación. De hecho en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB), el grupo de Luis Enjuanes ha conseguido inmunidad esterilizante frente al coronavirus MERS y está en ello. Por eso es tan importante continuar con el desarrollo de candidatos vacunales, como estamos haciendo en el CSIC y en el CNB, que complementen a las vacunas actuales y tengan también mecanismos de acción diferenciados que nos ayuden a controlar la pandemia

P: ¿Es más importante que nunca invertir en la investigación?

R: La investigación y desarrollo (I+D) es el arma esencial para luchar contra esta y otras pandemias y generalmente para una mejor salud de la población. Ese conocimiento y ese apoyo ha estado muy dificultado desde hace muchos años, pues llevamos bastante tiempo sufriendo recortes a la investigación, y creo que esta pandemia ha demostrado la vulnerabilidad a la que estamos sometidos en la sociedad frente a agentes extraños como virus y bacterias resistentes a los antibióticos. Esto nos tiene que poner en la obligación como país de invertir en investigación y atender a la sociedad que lo demanda, porque un país sin investigación en un país sin futuro. Si no apoyamos a la ciencia, debilitamos a la propia sociedad por la incapacidad de luchar contra agentes infecciosos y pandemias venideras. Invertir en I+D es fundamental para el desarrollo científico y tecnológico de España. Tenemos afortunadamente muy buenos investigadores, aunque los estamos mandando fuera sin retorno y no debemos permitirlo pues nos quedarnos sin los mejores simplemente porque no les podemos ofrecer puestos de trabajo.

P: Por lo que comenta considera que vamos a enfrentarnos a otras pandemias en un futuro próximo...

R: Sí, eso seguro. Puede aparecer un virus de la gripe resistente y con mutaciones que lo hagan tan letal como el de la gripe de 1918 que produjo unos 50 millones de fallecimientos. Por eso estamos siempre en alerta para ver cuál es el virus gripal que viene. Hay otros muchos virus hemorrágicos que pueden aparecer y adaptarse, muchos virus respiratorios... Ese es el gran problema y si no establecemos pautas epidemiológicas de seguimiento, de localización de los virus y los vamos secuenciando para identificar los patógenos, estaremos siempre debilitados y el porcentaje de muertes se puede elevar todavía muchísimo más que ahora.

P: Entonces, ¿qué considera que es imprescindible para conseguir llegar a la normalidad?

R: Lo fundamental es la vacunación. Hay que seguir con los programas de vacunación lo más rápidamente posible, porque tenemos que evitar que nos vayan surgiendo variantes cada vez más resistentes, como las que han surgido en distintos países y continentes. El virus va mutando y se va haciendo cada vez más resistente a las vacunas y a nuestro sistema inmune, con lo cual, debemos actuar de forma conjunta todos los países e implementar las vacunas actuales, al mismo tiempo que seguimos con la investigación hacia nuevos prototipos de vacunas que puedan servirnos de base para controlar y eventualmente arrinconar o erradicar el virus y todas las variantes que van emergiendo. Cabe decir que las vacunas están llegando a los países más avanzados pero solo el 0.4 por ciento de las vacunas han llegado a los países pobres. No obstante habrá que mantener las medidas de contención hasta que consigamos la inmunidad de grupo superior al 70 por ciento de la población.

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