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La capilla ardiente de Amparo Rivelles, instalada en el Teatro Alcázar

viernes 08 de noviembre de 2013, 10:30h
La capilla ardiente de la actriz Amparo Rivelles, fallecida a los 88 años de edad, se ha instalado este sábado en el Teatro Alcázar que permanecerá abierto hasta las cinco de la tarde.
  • Amparo Rivelles

    Amparo Rivelles
    MDO

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A las 21.30h de este jueves ha fallecido en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid la gran actriz Amparo Rivelles. Tenía ochenta y ocho años y llevaba siete retirada de los escenarios.

Amparo Rivelles heredó de su madre -María Fernanda Ladrón de Guevara- un envidiable sentido del humor y la elegancia de gran dama de la escena. También contribuyo el padre, Rafael Rivelles, a su prestancia. Criada entre giras y camerinos, Amparo debutó con solo 14 años con su madre, que acababa de montar compañía tras finalizar la Guerra Civil.

En una curiosa biografía que Amparo publicó el año 1943, escribía sobre su debut: "Un día surgió la oportunidad. Estábamos en Vigo, en el teatro García Barbón, y se ensayaba la comedia Siete mujeres, de Adolfo Torrado y Leandro Navarro. Me pidió mi madre que hiciera uno de los papeles, el de una chica marimacho. Y sin alegría ni disgusto acepté. En el ensayo general los autores me vieron tan floja a su criterio que pidieron que fuera sustituida. Pero era ya tarde, la exigencia  imposible y debuté al día siguiente." Poco más tarde se presentaría en Madrid, en el Calderón, con La madre guapa. Se iniciaba así una carrera que duró casi sesenta años.

La gran familia
María Fernanda Ladrón de Guevara es una leyenda del teatro del siglo XX. Más todavía que su marido, Rafael Rivelles, con el que tuvo compañía y una convivencia no muy prolongada. De hecho, el suyo fue uno de los primeros matrimonios que se divorció tras la aprobación de la primera ley republicana en marzo de 1932. A partir de esa pareja se inicia una gran familia de intérpretes, nutridamente representada hoy en día. 

María Fernanda se relacionó con Pedro Larrañaga, con quien tuvo al desaparecido Carlos Larrañaga. Los dos hermanos de madre mantuvieron una excelente relación durante toda su vida, habiendo trabajado juntos en numerosas ocasiones. Si la hija de Amparo -María Fernanda- no ha tenido ningún contacto con el mundo artístico, la prole de Carlos sí ha seguido los pasos de padres y abuelos. Del matrimonio de Carlos con María Luisa Merlo nacieron Pedro, Amparo y Luis. De una relación anterior nació Juan Carlos. Pedro Larrañaga Merlo es un empresario de éxito, estando al frente del teatro Maravillas, mientras que Amparo Larrañaga y Luis Merlo son dos reconocidos y populares actores.

Una vida en el teatro

Pasado el impacto de su precoz debut escénico, Amparo Rivelles siguió en el teatro junto a su madre. Con ella, por ejemplo, representó en 1946 Rosas de otoño. Pasaron más de cuarenta años y Amparo volvió a protagonizar esta comedia de Benavente, en el papel que hiciera María Fernanda cientos de veces. Fue uno de sus grandes éxitos el año 1990, en el teatro Alcázar.

Los primeros años de su carrera estuvo volcada en la escena, primero junto a su madre y después formando compañía propia. Entre sus anécdotas profesionales está la de haber participado en el primer montaje, Huis-clos de Sartre, del Teatro de Cámara. Corría el año 1947.

Amparo Rivelles, consagrada como primera actriz con poco más de veinte años, formó su propia compañía teatral el año 1953, reuniendo a actores de la talla de José Bódalo, Juan Espantaleón o un jovencísimo Juanjo Menéndez, todos a las órdenes de Luis Escobar. Fueron los años de Una mujer cualquiera (su debut como empresaria, 1953), Medio minuto de amor (1953); La luz de la víspera (1954) o La hija de Jano (1955).

CIFESA
Filmó Mari Juana, su primera película, con 15 años. En 1941 firmó contrato con Cifesa para tres películas, entre ellas Eloísa está debajo de un almendro (1943). Nos podemos hacer una idea de la popularidad que alcanzó sabiendo que ese mismo año le pidieron ya que escribiera su primera biografía. A partir de El clavo (1944) los rodajes se sucedieron, con historias generalmente ambientadas de cartón piedra pero que llenaron los cines: La Fe (1947), La leona de Castilla (1951), Alba de América (1951), La herida luminosa (1956)... Hasta rodó Mister Arkadin (1955) a las órdenes de Orson Welles. En pleno triunfo marchó a México para rodar un dramón perfectamente olvidable, Los hijos del divorcio. Corría el año 1957. También tenía previsto intervenir en el montaje teatral de Un cuarto lleno de rosas, junto a Manolo Fábregas.

México
México fue una nación importante en su vida y en su carrera. Con solo ocho meses sus padres iniciaron una gira por Latinoamérica llevando consigo al bebé. Treinta años más tarde Amparo viajó allí por razones profesionales y decidió quedarse durante veinte años. En 1959 se convirtió en una estrella de la pequeña pantalla con un género entonces totalmente desconocido en España: la telenovela. Pensión de mujeres fue el debut mexicano. Después seguirían Estafa de amor, La leona, Doña Macabra, Anita de Montemar, La hiena... Amparo se ponía de los nervios cuando se le mencionaban  estos trabajos con el adjetivo más popular a ambos lados del Atlántico: culebrón. Más de veinte de estas producciones le permitieron ser una auténtica reina de las amas de casa latinoamericanas. Llegó a rodar, en esta línea argumental, hasta quince películas en México. Ninguna llegó a interesar al público español por lo que Amparo quedó en una especie de limbo.

Vuelta a casa
Amparo Rivelles volvió a casa a final de los setenta. No le costó mucho recuperar su lugar en el teatro nacional y en la televisión, aunque el cine no volvió a contar con ella como en la etapa gloriosa de la CIFESA. Fueron éxitos encadenados como Salvad a los delfines (1979); El hombre del atardecer (1981) o La voz humana (1981). Después vendrían los grandes papeles de actriz dramática: La Celestina (1988); La loca de Chaillot (1989); El abanico de lady Windermere (1992) o Los padres terribles (1995).

Pero en esta etapa destaca, sobre todo, Hay que deshacer la casa, que estrenó junto a Lola Cardona en 1985. Recorrieron España de triunfo en triunfo y Amparo llevó la historia al cine, sin el éxito escénico, aunque compartiendo pantalla con su sobrino Luis Merlo. Por ese trabajo recibió el Premio Goya a la mejor actriz. En televisión Los gozos y las sombras, junto a su hermano Carlos, sirvió para que las nuevas generaciones conocieran a la estrella de los cincuenta.

Con los años, la Rivelles fue espaciando sus trabajos hasta desaparecer en completo silencio después de intentar poner en pie La Duda. Llegó a estrenarla en provincias pero tras una dolorosa representación en el Palacio de Festivales de Santander, decidió retirarse definitivamente y ya no la pudo hacer en Madrid. Era enero del año 2006.

Después de ese momento desapareció de la vida pública. Su delicada salud, sus dificultades de movilidad, la mantuvieron en su casa, vecina de la Gran Vía, hasta la muerte.

Amparo Rivelles Ladrón de Guevara nació en Madrid el 11 de febrero de 1925. Ha fallecido el 7 de noviembre en la Fundación Jiménez Díaz.
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