21 de agosto de 2019, 10:18:22
Distritos


La verbena de agosto

Por Lucía de la Fuente

Dicen que aunque La Paloma no sea la patrona oficial de Madrid, sí que es la más querida por muchos de los castizos que habitan en la Villa. Durante estos días se celebran sus fiestas en los barrios de Lavapiés, La Latina y Las Vistillas, tres de los más significativos de la capital.


Cuenta la tradición que en 1791 unos niños encontraron un lienzo con la imagen de Nuestra Señora de la Soledad en la calle de la Paloma. Doña Isabel Tintero, vecina del barrio, se hizo con la pieza y la colocó en el portal de su casa, donde la veneraba a diario. Tal devoción fue contagiada a sus lugareños que se acercaban frecuentemente a rogarle milagros.

La fama y el fervor que producía la Virgen era tan grande que Doña Isabel, consciente ya de que el portal se había quedado pequeño, decidió proponer la contrucción de una capilla en esa misma calle. Recibió la real ayuda de María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV, quien era muy devota de la imagen.

Así fue como se construyó en 1796 la que hoy es conocida como Iglesia de la Paloma, que, tras sufrir varias remodelaciones, está compuesta por un cuerpo central a cuyos lados se elevan dos torres gemelas. La planta es de cruz latina y al fondo se sitúa el altar mayor, en el que se encuentra la imagen de la Paloma.

Más de dos siglos después, muchos madrileños siguen guardando un gran cariño a esta Virgen y celebran cada año sus fiestas en torno al 15 de agosto con un amplio programa de conciertos y actividades que ofrece el Ayuntamiento.

 Música castiza en Las Vistillas, actuaciones infantiles con payasos, concurso de mantones y pasodobles, campeonatos del juego de la Rana y actuaciones que, este año, serán de Raimundo Amador, Melocos, Jaime Urrutia y Conchita, entre otros.

La fiesta grande de la Paloma es el día 15. Las calles se abarrotan de madrileños, turistas y curiosos que quieren disfrutar con una verbena que cada vez cuenta con menos 'chulapos' de origen y más diversidad cultural.

Además de esta mezcla, son muchas las novedades que estas fiestas han ido incorporando con el paso del tiempo. Los minis de calimocho y cerveza se han convertido en una 'tradición', hay desfiles de drags queens, concursos de rap y hasta un campeonato de piropos en la Plaza de la Paja.

Pero todos estos cambios no hacen sino enriquecer unas fiestas que no pierden un encanto adornado con claveles y que cada año cuenta con más seguidores y es objeto de visita por numerosos turistas.

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