21 de mayo de 2022, 5:54:46
Medio Ambiente


Los petardos en Navidad, objetivo a batir para proteger a los animales

Por Alejandro Navas


El uso de pirotecnia durante las fiestas navideñas es para muchos españoles y madrileños una tradición. Los petardos suponen una diversión para muchos adultos y también para muchos menores. El olor a pólvora, el ruido estridente y los efectos visuales que algunos de estos artefactos generan crean un atractivo considerable, además de que el recibir el año con fuegos artificiales es una costumbre más que arraigada.

En Pacma, el partido animalista, son conscientes de la tradición pero sostienen que la pirotecnia produce un efecto extremadamente nocivo para los animales en general y para los domésticos en particular. Aseguran que para animales como los perros, las explosiones de los petardos les hacen daño de diferentes maneras.

Pueden generar taquicardia, falta de aire, náuseas, temblores, aturdimiento o pérdida de control, además del miedo que pueden llegar a sentir. Según el perro y la intensidad de la pirotecnia, estos síntomas pueden agravarse provocando cuadros de ansiedad canina mayores. Sin embargo, el efecto nocivo no se reduce a los perros. Todos los animales son sensibles ante el ruido y la luz generada por la pirotecnia. En los pájaros, por ejemplo, les puede provocar un aturdimiento tal que pueden llegar a perder el equilibrio y precipitarse al suelo, lo que les suele provocar la muerte.

"Fuegos artificiales sin ruido sería un gran paso"

Para Asunción Estévez, secretaria de la Junta Directiva de Pacma, los petardos deberían prohibirse sin excepciones porque suponen un riesgo enorme para la salud de los animales. “Los perros desarrollan una especie de fobia, después de las primeras veces. Además, pensamos sobre todo en los perros pero los gatos también lo pasan mal. Son más curiosos y a veces salen detrás del petardo, lo que les provoca la muerte”, expone.

En cuanto al uso de pirotecnia para grandes eventos multitudinarios, Estévez es consciente de que algunas costumbres están muy arraigadas pero insiste en la necesidad de cambiar en algunos aspectos. “En países como Italia los fuegos artificiales se hacen sin ruido, mediante el uso de drones. Esto en España sería un gran paso que esperamos que algún día se dé”, señala como alternativa.

La “patronal”, en contra de prohibir

La Asociación Española de la Pirotecnia es la organización más importante del sector a nivel nacional. Su postura es reacia a la prohibición aunque no niegan el posible perjuicio que les pueda provocar la detonación de petardos en los animales. Por ello, plantean algunas alternativas como la creación de alguna normativa o ley que permita el uso recreativo de la pirotecnia, en lugares habilitados donde se garantice la seguridad tanto de los animales como de las personas.

En este punto, hay que señalar que no existe en estos momentos en la Administración madrileña ninguna iniciativa en este sentido, aunque esto no tiene por qué significar que no se vaya a producir en algún momento.

Por otro lado, una sugerencia que hacen desde AEPIRO en cuanto al sufrimiento de los animales es cooperar con clínicas veterinarias para adiestrar a los canes, que pierdan el miedo a la pirotecnia y así evitarles el sufrimiento que padecen con cada explosión.

Los amos, conscientes del sufrimiento canino

Julia es dueña de Fifí, una galga adulta de unos 6 años de edad. “Cada vez que alguien tira un petardo, aunque esté lejos, se queda totalmente paralizada y se pone a temblar de una forma horrible” cuenta. Asegura esta chica que cada vez que estando en la calle o en su casa se han escuchado petardos, normalmente en épocas navideñas, tiene que dedicarse a calmar a su mascota durante casi una hora, llegando incluso a ver cómo el animal se orinaba encima del miedo que le producen los petardos y los fuegos artificiales.

“La pirotecnia es un espectáculo y entiendo perfectamente que sea una tradición. Yo misma he tirado petardos de pequeña y he disfrutado viendo el juego de luces que conforman los fuegos artificiales. Sin embargo, creo que sería muy buena idea que se llegara a un punto intermedio”, explica Julia, que no aboga por la prohibición sino por una regulación. Apunta a que una alternativa podría ser habilitar el uso de petardos en áreas controladas y alejadas de entornos urbanos, para proteger a los animales.

En cuanto a los fuegos artificiales organizados por las instituciones, ya sea con motivo del Fin de Año o de otras fechas señaladas, sostiene que quizás deberían desaparecer o, al menos, encontrar una forma para silenciar los estruendos de las explosiones.

Hasta 600 euros de multa en Madrid

En general, todas las administraciones locales contemplan en sus ordenanzas la prohibición del uso de petardos en la vía pública. En el Ayuntamiento de Madrid, esta prohibición figura en la Ordenanza de Protección contra la Contaminación Acústica y Térmica, en concreto, en su artículo 45. Según este apartado, “explotar petardos o elementos pirotécnicos fuera de los lugares y ocasiones autorizados” constituye un comportamiento ciudadano inadecuado e implica una sanción.

En la ciudad de Madrid, alguien que tire un petardo fuera de los lugares y ocasiones autorizados se enfrenta a una multa que puede llegar hasta los 600 euros, en función de la gravedad del hecho que estime un agente de Policía Municipal. En este punto, hay que señalar que los espacios y ocasiones autorizados están muy limitados a ciertas empresas dedicadas al sector pirotécnico que trabajan para las administraciones en eventos concretos, con personal cualificado y en entornos muy controlados.

Según fuentes de la Delegación de Emergencias y Seguridad del consistorio, insisten en que en la ciudad está prohibido el uso de la pirotecnia por parte de la ciudadanía, sin embargo, reconocen que no existe ni va a existir ningún dispositivo de seguridad especial en relación a este asunto. Aún así, aseguran estas fuentes que “si te ven, te multan”.

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