23 de septiembre de 2021, 13:45:56
Medio Ambiente


Almeida aprueba la ordenanza de movilidad que perpetúa Madrid Central

Luz verde a la nueva ordenanza de movilidad

Por Lucía Martín


La alianza entre Partido Popular, Ciudadanos y Recupera Madrid instaura un nuevo 'tablero de juego' para la circulación en la ciudad. Sus votos favorables han permitido aprobar este lunes una controvertida ordenanza de movilidad que repelen Más Madrid, PSOE y Vox. Los dos primeros por considerarla una "reversión" en las políticas anticontaminación y el último por entender que consolida el modelo "prohibitivo" de la anterior, ideada bajo mandato de Manuela Carmena y tumbada por la Justicia por defectos de forma.

La recién alumbrada normativa regula las condiciones de tránsito de coches, bicicletas, motocicletas, vehículos de movilidad personal o de distribución de mercancías en la ciudad, introduce novedades en Madrid Central, crea otra zona de bajas emisiones en Plaza Elíptica y recoge cambios sustanciales en el Servicio de Estacionamiento Regulado (SER). Su casilla de salida aún no se ha definido, pero el delegado de Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha avanzado que el reglamento entrará en vigor la próxima semana.

Ese día se activará la Zona de Bajas Emisiones de Especial Protección (ZBEDEP) Distrito Centro, nombre con el que se ha rebautizado Madrid Central, así como las medidas que afectan a la reducción de velocidad en ciertas vías o al aparcamiento de vehículos de dos y tres ruedas. El Consistorio moverá la siguiente ficha en diciembre con el estreno de la ZBEDEP de Plaza Elíptica y el 1 de enero de 2022 se introducirá otro cambio significativo con la prohibición del acceso al interior de la M-30 a los vehículos con etiqueta A de los no empadronados en la capital. También habrá que esperar hasta el próximo año para comprobar cuánto aumenta la tarifa del SER en jornadas con altos niveles de óxido de nitrógeno o para inaugurar las plazas de alta rotación.

El Gobierno no ve continuismo del modelo Carmena

"Ponemos a Madrid en ruta hacia el futuro, hacia conseguir objetivos de sostenibilidad que son irrenunciables para garantizar la calidad de vida y lo combinamos con una sostenibilidad económica y social fundamental", ha destacado el alcalde, José Luis Martínez-Almeida. El regidor ha hecho hincapié en la "capacidad de llegar a acuerdos" con la oposición para sacar adelante el texto, plasmada en la admisión del 33 por ciento de las enmiendas con las que estos lo han enriquecido. Sin embargo, desde el Grupo Municipal Socialista han aclarado que no se han aceptado las más determinantes, las consideradas "lineas rojas", y Más Madrid ha reprochado que este carácter participativo del que hacen gala los 'populares' no se haya evidenciado hasta las últimas semanas de tramitación. "Llamar los últimos 15 días no es tener voluntad de negociar", ha afeado Rita Maestre.

Mejor sintonía han alcanzado con Recupera Madrid, valedores de la ordenanza después de que PP y Cs le prestaran sus votos para constituirse en Grupo Mixto la semana pasada. Aprobar la normativa evita que decaiga Madrid Central tras su anulación judicial y con ello conservar parte del legado Carmena. "Aunque estén muy enfadados con nosotros porque se les ha acabado su capacidad de chantaje, las políticas de Carmena han vuelto para quedarse", ha espetado José Manuel Calvo al líder de Vox, Javier Ortega Smith.

El edil ha puesto en valor el carácter "absolutamente continuista" de la nueva ordenanza con respecto a su predecesora y aunque ha manifestado que comparte la crítica de la izquierda de que "le falta ambición" se ha congratulado de que con sus 'síes' Recupera Madrid "ha rescatado proyectos importantes que quedaron a medias". Se refiere así al 'pago' que deberá asumir Almeida por sus votos: transformar la A-5 en vía urbana, prolongar la Línea 2 de Metro hasta Rejas, replantear el programa de aparcamientos disuasorios o mejorar BiciMAD.

No comulga con estas proclamas de "continuismo" del modelo carmenista Borja Carabante. "El Madrid Central de ustedes no se parece al nuestro porque nosotros no ahogamos la actividad económica y damos alternativas", ha enfatizado. El delegado ha recordado en este punto la puesta en marcha de dos líneas de transporte público gratuito dentro de la zona de bajas emisiones (ZBE) y el lanzamiento de subvenciones para la renovación de vehículos contaminantes por otros ECO o CERO. "Sostenibilidad ambiental sí y siempre, pero también sostenibilidad económica y social poniendo en marcha ayudas a los ciudadanos", ha apostillado.

Ante la recriminación de Vox al Partido Popular por defender ahora la zona de bajas emisiones a la que puso fecha de caducidad en la campaña electoral en 2019, Ciudadanos se ha atribuido tal cambio de rumbo y ha agradecido a sus socios de Gobierno en coalición que hayan sido "permeables" a su posicionamiento. "Dejamos clara nuestra postura desde el primer día: mejoras en Madrid Central sí, reversión de Madrid Central no", ha señalado Santiago Saura.

El concejal también ha remarcado que la posición contraria de la formación 'naranja' a que los coches con etiqueta C pudiesen volver a circular por el área restringida "ha prevalecido". Mismo tono reivindicativo ha asumido la portavoz del partido, Begoña Villacís, quien ha aclarado que "Madrid no se ha convertido hoy en la primera ciudad del mundo en revertir zonas de bajas emisiones" como ha criticado Más Madrid. "Son capaces de vender a la madre de su criatura por un puñado de votos", ha lanzado la vicealcaldesa a los de Rita Maestre por votar en contra de la ordenanza que perpetúa el Madrid Central de Ahora Madrid, aunque con ciertas modificaciones.

La izquierda carga contra el "Brexit medioambiental"

No parecen nimios estos cambios a Más Madrid, pues según sus pronósticos se permitirá entrar a la ZBE a 50.000 vehículos diarios más que en estos momentos con las autorizaciones previstas para los comerciantes, que tendrán las mismas condiciones de acceso que los residentes. Maestre ha defendido que pese a "las tontísimas campañas de Almeida contra Madrid Central", la entrada en vigor de esta iniciativa "no implicó el hundimiento del comercio y la economía, diría más bien que lo reforzó, y lo que sí hizo fue reducir la contaminación en el conjunto de la ciudad".

La edil ha lamentado que la ordenanza de movilidad incluye "cero propuestas para mejorar la movilidad ciclista". Tampoco mejora la fluidez y eficacia del transporte público, a su juicio. Su compañera Esther Gómez ha apelado al informe emitido por los técnicos de la Comunidad de Madrid, que recoge que el nuevo Madrid Central "permite circular a vehículos que en la actualidad no se permiten".

Durante su intervención, miembros de colectivos contrarios al nuevo reglamento presentes en el Salón de Plenos, y que previamente se habían manifestado frente a Cibeles, han desplegado una bandera con el símbolo de la ZBE de Centro 'desangrándose'. El presidente del Pleno, Borja Fanjul, ha exigido su retirada, ganándose el rapapolvo de la concejala de Más Madrid. "Esa es la libertad de expresión que le gusta al Partido Popular", ha dicho.

Si Rita Maestre acusaba al PP de sacara adelante el texto con una "tropelía antidemocrática", en referencia a la creación del Grupo Mixto, que ha unido sus votos al equipo de Gobierno, Ignacio Benito no ha sido menos afeando que se haya "transgredido la ética política" al atar el respaldo de los integrantes de Recupera Madrid. El concejal socialista ha sostenido que con esta ordenanza "se propone un Brexit medioambiental", al plantear un texto "ajeno al momento histórico que vivimos" y al contemplar una "chapuza" para la ZBEDEP de Plaza Elíptica.

El alcalde, y también Borja Carabante, ha justificado la continuidad de la ZBE de Centro en el cumplimiento de la Ley nacional de Cambio Climático, que obliga a implantar estas zonas de bajas emisiones en ciudades que superen los 50.000 habitantes el socialista ha replicado a Almeida que "si con 2.000 muertos al año -por contaminación- tiene que esperar a que sea la ministra -de Transición Ecológica- la que les diga que tienen que actuar, entonces el que no está a la altura es usted".

Vox, contra la "religión climática de pijos progres"

En una línea diametralmente opuesta a la exhibida por los dos partidos que como ellos se han opuesto a la ordenanza, Vox ha iniciado su alegato afirmando que el "cambio climático es una teoría científicamente débil". El edil Fernando Martínez Vidal ha puesto sobre la mesa que en los últimos diez años "la calidad del aire en Madrid ha mejorado y no estaba Madrid Central". Por ello, entienden que no resulta necesario implantar "un sistema sancionador que demoniza el vehículo privado".

Para los de Ortega Smith la ordenanza de movilidad y la estrategia anticontaminación Madrid 360 solo responden a una "costosa operación de maquillaje frente a Bruselas". Sin bajarse del carro negacionista, han expuesto que "esta religión climática es una religión de pijos progres, de ricos, a los que hoy se suman PP y Cs, a quienes no les afecta, pero sí al ciudadano de a pie al que ignoran". Una nueva 'traición' de un alcalde "que firmó con nosotros -el pacto de investidura- engañándonos -con respecto a su postura sobre Madrid Central-".

El cruce de acusaciones terminaba con la votación en la que se consumaba el insólito pacto entre los 'carmenistas' y la derecha. Un capítulo se cerraba así para ahondar en otro que aspira a convertirse en culebrón del otoño: el desencuentro entre Vox y Almeida que pone en jaque los Presupuestos de 2022. Para entonces, el grueso de medidas de la ordenanza de movilidad ya estarán activas.

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