3 de diciembre de 2021, 14:21:32
Cultura y ocio


Mario Vaquerizo: "Pensaba que lo había conseguido todo en la vida y ahora recibo el encargo del pregón"

Por Fernando Rodríguez


Mario Vaquerizo no necesita presentación. Su mera presencia le descubre como un personaje de lo más peculiar: risas, buen humor y, sobre todo, ganas de disfrutar la vida y comerse el mundo. Se trata de un artista polifacético. El showman moderno. Un hombre orquesta capaz de contagiar felicidad allá donde va. Ya sea un escenario, un plató o el bar de la esquina. Y si es con una cerveza bien fresquita, mejor.

A sus 47 años continúa luciendo con orgullo una larga melena rockera, de esas que te trasladan inmediatamente a finales de los 70 y principios de los 80, los años de la Movida Madrileña. Han pasado ya cuatro décadas desde entonces, pero el espíritu rebelde e inconformista de la época continúa vigente en la figura de Mario.

Cantante, actor y un personaje televisivo como no hay otro. Pero, sobre todo, madrileño. “Muy madrileño”, apostilla. A su ficha profesional hay que añadir ahora un nuevo cargo: el de pregonero de las festividades en honor a San Cayetano, San Lorenzo y la Virgen de La Paloma del distrito Centro de Madrid. Las fiestas arrancan este viernes a las 20 horas con el tradicional pregón en la Plaza General Vara del Rey. “Vamos, donde me tomo yo una caña todos los domingos”, señala Mario.

Pregunta: Todo un orgullo el haber sido elegido pregonero de las fiestas del distrito Centro este año, ¿verdad?

Respuesta: Desde el momento en el que el Ayuntamiento de Madrid se pone en contacto conmigo para invitarme a ser pregonero de las fiestas del distrito Centro, lo estoy viviendo como un regalo y como un ejercicio de auto reafirmación. Ser elegido por la ciudad en la que vives, de donde eres y que, al mismo tiempo, es la mejor ciudad del mundo, es algo muy especial. Lo vivo con muchísima ilusión, con mucho respeto y, a la vez, con mucho nerviosismo porque quiero estar a la altura.

Considero que ser elegido para dar el pistoletazo de salida a estas fiestas, que forman parte de todos los madrileños y no tan madrileños, de los madrileños más viejos y de los madrileños más jóvenes, es algo muy pero que muy importante.

Yo ya tengo 47 años. Pensaba que lo había conseguido todo en la vida y ahora recibo este encargo. Para mí es un regalo. Me encanta. Estoy feliz y agradecido.

P: ¿Qué nos puedes avanzar de ese pregón? ¿Por dónde van a ir los tiros?

R: Ya sabéis como es Mario Vaquerizo. Para lo bueno y para lo malo. Y Mario Vaquerizo se muestra tal y como es. No voy a hacer un pregón escrito porque creo que, en mi caso, pierde naturalidad. Me voy a mostrar de una forma muy sincera y, sobre todo, de una forma muy natural, porque el hecho de estar ahí dando el pregón en la plaza a la que voy todos los fines de semana no es algo que me resulte ajeno.

Tengo muy claro cómo me siento como madrileño, tengo muy claro cómo veo la ciudad de Madrid, cómo veo a sus habitantes y cómo veo sus fiestas populares. No solo como espectador y visitante, sino también como artista que ha actuado aquí. Solo espero que los nervios no me traicionen. Voy a decir lo que siento.

Es lógico y natural que yo sea pregonero de las fiestas del distrito Centro porque es donde quería vivir desde pequeño, donde sigo viviendo y donde cada vez que paseo por sus barrios me siento la persona más feliz del mundo.

P: Además, se trata de una edición de las fiestas muy especial. El año pasado no se pudieron celebrar con motivo de la pandemia. ¿Cómo pasa una persona tan inquieta como tú esos momentos tan duros? Estar encerrado en casa, sin poder apenas salir…

R: Muy mal, claro. Es una situación tan rara, tan bizarra, tan anormal y tan marciana… Creo que a todo el mundo, seas de Madrid o no, se nos ha hecho muy difícil.

Pensaba que las películas de ciencia ficción solo se me veían en el cine y me di cuenta de que mi día a día, en algún momento al menos, se parecía bastante a una de estas películas de ciencia ficción. Me producía mucha tristeza. Ver la Gran Vía vacía, que solo pudieras bajar un ratito a la calle para comprar comida y luego volvieras a encerrarte en casa… ¡Y eso que a mí me encanta mi casa! Tengo la suerte de tener una casa grande y, cuando me agobiaba, me podía ir arriba, volver para abajo... Pero llevaba muy mal esa pérdida de libertad.

"Odio la nueva normalidad"

También llevo mal la situación actual porque no podemos celebrar las fiestas como nos gustaría. Estoy totalmente en contra de la nueva normalidad. Me da alergia. La odio. Tengo que adaptarme a ella por una cuestión de sentido común, por coherencia y responsabilidad. Por mi bien y por el de los demás. Este año hemos dado un pasito adelante, pero soy consciente de que no serán unas fiestas como las de antes, con sus verbenas, sus actuaciones, con toda la gente junta, mezclándose y abrazándose… Es algo que ahora mismo no se puede hacer. Hay que seguir el protocolo y tener educación cívica, pero estoy deseando que llegue el año que viene y, aunque ya no sea el pregonero, poder disfrutar las fiestas como se merecen. Que todo Madrid salga a la calle. Que todo el mundo se divierta y se abrace. Ojalá pase pronto esta cosa tan horrorosa y nos permita a los madrileños recuperar nuestra esencia.

P: Fruto de las circunstancias, como dices, serán unas fiestan bastante atípicas. ¿Cómo las va a vivir Mario Vaquerizo?

R: Las voy a vivir con alegría. Lo que más me gusta es que el Ayuntamiento de Madrid siga activo, que siga invitando a las personas a celebrar las festividades. Con precaución, por supuesto, pero sin pararse del todo. Creo que poco a poco se pueden ir haciendo cosas. El término medio también existe. Entre hacerlo como se hacía antes y no hacer nada hay un punto intermedio en el que están las fiestas de este año. Con restricción de aforos, con controles a la entrada… Por lo menos eso quiere decir que tenemos ganas de seguir celebrando estas festividades que tan felices nos han hecho. Estoy deseando que se pueda volver a lo de antes, pero, mientras tanto, prudencia y precaución.

P: Me gustaría que ahora hablásemos un poco de Madrid. Como gran “embajador” de la capital…

R: (Interrumpe). No. Yo no me considero embajador de Madrid. Yo soy madrileño. Madrileño de sangre, porque nací en Madrid, y madrileño de actitud. Además, soy famoso y siempre que me preguntan digo que soy un tipo muy afortunado que vive en la ciudad perfecta.

"Soy madrileño de sangre y de actitud"

Por mi trabajo, he tenido la suerte de haber conocido otras muchas ciudades, tanto españolas como europeas y norteamericanas. Me gustan, pero no me llenan como lo hace Madrid. Lo compruebo cada vez que vuelvo de un viaje. Entro por la Cibeles, subo por Gran Vía y me siento en casa. Como en casa no se está en ningún sitio y yo siento Madrid como mi propia casa.

P: ¿Qué hace de Madrid la “ciudad perfecta”?

R: Madrid es muy Vaquerizo o Vaquerizo es muy Madrid. Creo que es la actitud. Una actitud que no es nada prejuiciosa. Que no te juzga. Se trata de una ciudad que es una fantástica anfitriona y está llena de buena gente.

Lo que más me gusta de Madrid es cuando se mezcla la tradición con la modernidad, pero manteniendo siempre su esencia. Creo que me representa bastante. No dejo de ser producto de esta ciudad.

P: ¿Cuál es tu rincón favorito de Madrid?

R: Muchos. ¡Son muchísimos! Me encanta caminar bajo los árboles del Paseo del Prado, que además ha sido nombrado recientemente Patrimonio Mundial de la Unesco. También ir a San Ginés los domingos por la mañana a comer churros antes de ir al Rastro o a la cervecería La Arganzuela, en la esquina de la calle Arganzuela con Toledo, a tomarme una caña y unos boquerones en vinagre. Me gusta todo de Madrid.

P: Como buen aficionado a la cerveza, además de La Arganzuela, ¿dónde recomendarías a los madrileños que se tomasen una caña?

R: La cerveza Mahou, la de toda la vida, es la que más me gusta. En Madrid la puedes encontrar en cualquier sitio. Cuando me voy fuera, siempre pido que me pongan Mahou. Un sitio que me gusta mucho es la terraza del Hotel Emperador, que tiene una piscina increíble. Si quieres una cerveza bien servida, recomendaría también el Bar Cock, en la Calle de la Reina. Realmente se puede tomar buena cerveza en cualquier bar de los alrededores del Rastro o en Lavapiés, que tiene esa esencia castiza de toda la vida… ¡Aquí se puede beber cerveza en cualquier sitio, cariño!

P: Hablemos ahora de ti. ¿Qué proyectos tienes entre manos?

R: Estoy dando conciertos con las Nancys Rubias. Además, estamos terminando un nuevo disco que saldrá en octubre o noviembre. Sigo con radio, sigo con televisión, sigo siendo Mario y sigo haciendo lo que me apetece. Soy una persona que ha convertido sus aficiones en su medio de vida. Trabajo mucho, pero disfruto mucho de ello y no tengo la sensación de estar trabajando, aunque lo haga de lunes a domingo.

El proyecto más importante que tengo ahora mismo en mente es que a todo el mundo le vaya bien. No solo a unos pocos, entre los que me encuentro yo. Deseo que esta situación tan extraña que nos ha tocado vivir vaya desapareciendo poco a poco y que pronto volvamos a ser lo que éramos antes.

P: Para terminar, un breve cuestionario… ¿Cuál es tu comida favorita?

R: La hamburguesa.

P: ¿Un libro?

R: Serían muchos. El primero que me viene a la cabeza es ‘Tenemos que hablar de Kevin’. Ahora mismo no recuerdo al autor, pero es un libro buenísimo. Un gran descubrimiento.

P: ¿Una película?

R: Te voy a decir dos. Me niego a quedarme con una. ‘Grease’, de John Travolta y Olivia Newton-John, y ‘¿Qué fue de Baby Jane?’, dirigida por Robert Aldrich y protagonizada por Bette Davis y Joan Crawford.

P: ¿Un viaje pendiente?

R: Los Ángeles y Las Vegas. Desde Madrid, claro.

P: ¿Un referente?

R: Fabio McNamara, la única obra humana de arte que conozco.

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