17 de octubre de 2021, 3:30:53
Social


El Servicio de Ayuda a Domicilio mantiene su labor y compañía a mayores en verano

Asistencia de calidad a los mayores, también en verano

Por MDO


El verano no es sinónimo de vacaciones en el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) del Ayuntamiento de Madrid. Los profesionales que lo integran facilitan el día a día de las personas usuarias, ayudando en su aseo personal, manteniendo limpias sus viviendas y brindando compañía a miles de personas dependientes. Clece gestiona esta prestación en ocho distritos de la ciudad y durante el periodo estival realiza un importante trabajo de coordinación de equipos para seguir ofreciendo una asistencia cercana y de calidad a los mayores a los que atienden.

El número ordinario de usuarios del SAD asciende a más de 20.000. Sin embargo, en los meses de verano la cifra baja hasta los 17.000. "Unos se van a la casa de la playa, otros al pueblo o con los hijos", comenta Rocío Jiménez, responsable del SAD del Distrito de Vicálvaro. Según indica, el cambio ya se empieza a notar en julio. No obstante, miles de mayores permanecen en la capital y siguen demandando cuidados. "No sé qué haríamos sin ella", señala María Escobar sobre Lola Salas, la auxiliar que cada día la ayuda a levantarse y a vestirse.

Escobar, de 91 años, vive con su hermana Ana, de 84. La movilidad de ambas es mínima y la colaboración de Lola resulta imprescindible. "Prácticamente no puedo hacer nada, casi ni andar, y ella me baña, me viste, hace la cama, limpia el aseo y el cuarto", expone. De esta profesional, que se ha convertido en un apoyo fundamental en su rutina diaria, destaca su atención constante. "Es muy servicial, nos trata con mucha amabilidad y nos hace todo", resalta la señora.

Lola Salas corresponde a los halagos de las hermanas Escobar, a las que guarda gran aprecio. "Llevo muchos años con ellas y hemos pasado mucho juntas", cuenta. No son las únicas personas a las que visita cada día. De lunes a viernes, cada jornada hace un recorrido por cuatro viviendas. "La mayoría están encamados, no podrían pasar el verano solos porque son muy dependientes", afirma.

Una prestación con garantía de seguridad

El Servicio de Ayuda a Domicilio del Consistorio madrileño experimentó un notable descenso de beneficiarios el año pasado por la pandemia. Pese a los estrictos protocolos de seguridad adoptados, los mayores temían contagiarse. Tras la inmunización completa del personal auxiliar y de los propios usuarios, las altas comenzaron a reanudarse en primavera. "Se ha notado mucho la subida del servicio por la tranquilidad de la vacuna y la confianza en los EPIs que utilizamos", declara Rocío Jiménez.

Las medidas de protección ante la COVID-19 no se han relajado. Los auxiliares acceden a los domicilios con gafas antisalpicaduras, batas, calzado preventivo, guantes que cambian en cada estancia y mascarilla quirúrgica o FFP2. Las personas usuarias y sus familiares tampoco se quitan la mascarilla en ningún momento. Asimismo, estos meses se extrema la precaución ante otras cuestiones propias del verano, como las olas de calor: "Informamos a usuarios y auxiliares e incidimos en que se cuiden y se hidraten bien".

Comprensión ante los descansos veraniegos

Un verano más, Clece lleva a cabo una reorganización de los equipos de trabajo del SAD para cubrir las vacaciones de la plantilla. "Si a una auxiliar se le van de vacaciones varios usuarios, esta se acopla a los huecos de otra compañera que esté de vacaciones", explica la responsable. La opinión de los mayores marca el reajuste del planillo. "Les informamos de las vacaciones de su auxiliar y se les ofrece un suplente; hablamos mucho con ellos, es muy enriquecedor", agrega.

De este complejo proceso, Jiménez valora "el compañerismo y la comunicación" que se genera entre la plantilla: "Son muchos meses de gestión para tenerlo todo controlado y se refuerzan muchas actitudes y aptitudes positivas del personal". Reconoce el trabajo y la generosidad de todos, destacando la labor de los coordinadores. "Sin ellos el servicio no saldría adelante", incide.

Por su parte, los usuarios también hacen un ejercicio de comprensión, aceptando que sus cuidadores necesitan descansar. "Aunque están muy adaptados a nosotros, sobre todo para la parte del aseo personal, por regla general el cambio suele tener buena acogida", sostiene Lola Salas.

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