29 de noviembre de 2021, 7:15:39
Cultura y ocio


'Trazos de Madrid': un libro para mirar hacia arriba

Una lupa sobre el patrimonio de Madrid

Por Ángela Beato


Ya está en las librerías ‘Trazos de Madrid’, una nueva publicación que viene a enriquecer la ya de por sí extensa bibliografía que existe sobre la capital. Se presenta como una especie de guía de viaje de carácter divulgativo, con píldoras informativas y cuidadas ilustraciones, pensada particularmente para madrileños a los que las prisas cotidianas les impiden apreciar al detalle la ciudad en la que viven.

‘Trazos de Madrid’ recorre lugares emblemáticos de la capital. Se detiene en el Madrid musulmán y en el cristiano, en el de los Austrias y los Borbones y en la Villa y Corte. Pone la lupa en esculturas, fuentes, jardines y puertas. Discurre entre tradiciones y bailes, se acerca a personajes ilustres, pasea por comercios centenarios, desgrana distritos y, ante todo, pone de relieve la gran riqueza patrimonial que esconde esta ciudad. Además, no renuncia a ampliar su radio de acción y mostrarnos puntos de interés de los alrededores de Madrid, como Alcalá de Henares, Aranjuez, Chinchón o El Escorial.

Amparo Duñaiturria, ilustradora y diseñadora gráfica, es la autora única de este proyecto. “Este es mi hijo, lo he parido yo”, presume después de relatar a Madridiario cómo llegó a la editorial La Umbría y la Solana con el producto impreso, maquetado e ilustrado y le propuso su publicación al editor Feliciano Novoa, a quien ya le había confiado un proyecto anterior sobre Egipto frenado por el estado de alarma.

La ‘gestación de este hijo’ se produjo durante el confinamiento que trajo la pandemia. “El detonante fueron unas imágenes que ofreció Telemadrid tomadas desde un helicóptero en las que se veía Madrid completamente vacío, como irreal, desolado, bonito, pero angustioso”. Al verlas, Duñaiturria reparó en un plano distinto de la ciudad, “una parte que se desconoce, todo lo que está en los altos, en las cornisas, en los frisos, en las azoteas… Llevamos los madrileños un nivel de vida tan rápido, vamos tan pendientes de los móviles, de los coches, que hemos perdido la capacidad de mirar hacia arriba”.

A partir de ahí dedicó horas y horas a buscar información, estructurarla, dibujar y diseñar todo el conjunto. En el encierro y el aislamiento encontró el caldo de cultivo perfecto para centrarse de lleno en la creación de esta pequeña joya. Partía ya con algo de trabajo hecho. “Yo que soy ‘de infantería’, de ir de aquí para allá, tengo muchos amigos de fuera y suelo ser quien les hace los paseíllos por Madrid cuando vienen”. De modo que contaba con apuntes previos, documentación y material que ha ido “limpiando” hasta dejarlo definido.

Una lupa sobre el patrimonio de Madrid

‘Trazos de Madrid’ señala elementos que forman parte de la arquitectura de la ciudad y en los que no reparamos. “Ves a la gente que va al Congreso de los Diputados y se hace la foto con los leones, que están muy bien, son bonitos, pero ¿alguien se ha tomado la molestia de mirar un poquito más arriba, ver el dintel del Congreso, el friso y la escultura, que es una preciosidad, y la historia que te cuenta?”, se pregunta la autora, quien plantea cuestiones similares sobre otros famosos ejemplos del patrimonio madrileño como el Museo del Prado o la Biblioteca Nacional.

Para recabar la información que figura en el libro ha recurrido precisamente a los archivos de estas instituciones y a otras fuentes, desde tesis doctorales, universidades, RTVE o el Instituto Islámico de Madrid. Una vez procesada toda la documentación, la ha ‘digerido’ para resumirla en “píldoras informativas”.

“No es un libro de historia, arte, simbolismo, arquitectura o literatura, pero tiene algo de todo eso”, apunta Duñaiturria, que se define como una ilustradora clásica, “de lápiz y plumilla” que no renuncia a las posibilidades de lo digital, a “extraer lo mejor de cada técnica, el trazo de toda la vida junto con las tecnologías modernas. Mezclar lo mejor de la educación clásica de Bellas Artes con lo mejor de la digitalización”, subraya para insistir en que “el trazo es lo más básico. De ahí el nombre de la colección”.

El proceso que sigue Duñaiturria para elaborar cada elemento gráfico comienza por el dibujo a mano, haciendo zoom sobre cada detalle, como cuando trabajaba como ilustradora de campo con una bióloga. Una vez realizados los trazos de la ilustración, fotografía el elemento a su tamaño a máxima resolución y sobre ese archivo en la pantalla vuelve a repasar el dibujo con el lápiz caligráfico.

El mérito de ‘Trazos de Madrid’ no se queda solo en las ilustraciones y el texto, sino que el diseño cobra especial importancia, una faceta en la que la autora se mueve como pez en el agua. Viajera incansable, que no turista, ha sido consumidora habitual de guías de viaje, unas publicaciones que “suelen tener un formato que no es práctico”, lamenta. Al final, su manera de viajar y de empaparse de todo lo que rodea a su destino, le fue llevando a fabricar ella misma sus propias autoguías, sus cuadernos de viaje, con anotaciones y dibujos.

Una guía de viaje que no aturde

Por este motivo, tenía claro cómo debía editarse este libro y el editor fue receptivo a sus sugerencias. “Quería que fuese apaisado, con tapa blanda y que no pesara, que fuera manejable”. De ahí que las ilustraciones sean en blanco y negro. “Meter color obligaba a emplear un papel de más gramaje y un libro como este, de 180 páginas, no sería ligero. Por una cosa estética perdería la finalidad práctica que perseguía”. Además, “no quería provocar fatiga visual en el lector ni aturdirle con infinidad de datos e imágenes”, por eso ha tenido muy presentes los espacios en blanco y el respeto por los márgenes, para que todo respire.

Cuando le preguntamos a Amparo qué aporta de nuevo este libro a la bibliografía que ya existe sobre la capital, no duda. “Hay muchos libros de Madrid, pero ninguno tan profusamente ilustrado por una sola mano, con casi 300 ilustraciones, y tan estructurado y con un diseño tan distinto al resto”.

Reivindica también todo el trabajo que hay detrás, incluida la labor de investigación. Además de las ilustraciones, contiene infografías y planos vectorizados. “No encontrarás en libros de guías de Madrid los planos que hay en este. He mezclado los distritos oficiales con los oficiosos, que muchas veces casan y otras no, y se han convertido en mapas muy prácticos”.

El proyecto le ha llevado unos 8 meses en los que no ha tenido vacaciones ni fines de semana ni puentes. Sacar adelante cada dibujo le ha costado una media de cuatro o cinco horas mínimo. “El trazo no es igual todos los días”, por eso hasta que no lo acababa, no paraba. “Cada ilustración tiene que tener una coherencia y ese ha sido el motivo de hacerlo del tirón, para que lo que empiece tenga la misma línea que lo que acabe”.

Confiesa que con alguno de los dibujos ha estado trabajando 12 horas del tirón. Los culpables de esos maratones han sido elementos de la Plaza Mayor o el Palacio Real “que tienen mucha puntilla o detalle”, lo que exige una labor muy minuciosa. “No quería que fuera un sello, un cromo o un grabado al uso, pero tenía que ser reconocible y verse los detalles. Las perspectivas, las líneas, las sombras”. Un esfuerzo ímprobo para dar a luz a un libro que enamorará a quienes disfrutan con los viajes, la historia y el arte, y que su autora ha elaborado pensando en "los que pasan todos los días por un sitio y no reparan en lo que hay allí. Es una pena, tu vida es una y te estás perdiendo un gran patrimonio”, concluye Duñaiturria.

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