15 de mayo de 2021, 12:52:58
Política


Los madrileños acuden a las urnas en un ambiente de crispación y con pocas propuestas

La jornada electoral más atípica

Por Fernando Morales


Más de cinco millones de madrileños están llamados este martes a las urnas para decidir el rumbo político de los próximos dos años de la Comunidad de Madrid. No son unas elecciones como las de 2019, aunque la mayoría de candidatos repitan. La crisis sanitaria y la elevada crispación en la que se encuentra la política han provocado que estos comicios se conviertan en una batalla que ha traspasado los límites regionales y se han instaurado en el tablero político nacional. La decisión de los madrileños en las urnas puede alterar la composición de la Asamblea de Madrid y el futuro inmediato de muchas políticas nacionales.

Lo cierto es que las elecciones madrileñas fueron consecuencia de una moción de censura que presentaron de manera conjunta PSOE y Ciudadanos para desbancar de la presidencia de la región de Murcia a López Miras, todo a pesar de que el partido de Inés Arrimadas formaba parte del Gobierno. Cuando se conoció la noticia, la presidenta madrileña temió que se llevara a cabo en Madrid la misma jugada por parte de sus socios de gobierno, Ciudadanos, por lo que decidió apretar el botón rojo para disolver la Asamblea de Madrid.

“La inestabilidad provocada por PSOE y Cs en Murcia, y durante largo tiempo en otras autonomías y otros ayuntamientos de Madrid, nos ha llevado a esta situación. En definitiva, no puedo permitir que Madrid pierda su libertad”, justificó Díaz Ayuso en un discurso institucional desde la Puerta del Sol en el que acusó a Ciudadanos de estar en conversaciones con el PSOE para desplazarla del poder. De manera inmediata, sin embargo, desde la formación naranja negaron con rotundidad este extremo, aunque bien es cierto que varios diputados descontentos con la acción de Ciudadanos se afiliaron a las filas del PP denunciando que se les había presionado para promover una moción de censura contra Ayuso.

En el momento en el que la onda sísmica de Murcia tomó la Puerta del Sol, Más Madrid y PSOE presentaron por separado dos mociones de censura que anularan la convocatoria electoral de Ayuso. Desde ese instante, todo podía pasar en la Comunidad de Madrid.

La convocatoria a las urnas quedó pendiente de la decisión de los tribunales ya que mientras los partidos de izquierdas defendían que al haber mociones de censura por tramitar en la Asamblea no se podían convocar elecciones, el equipo de Ayuso estaba convencido que la presidenta había llamado antes a las urnas, a pesar de que no se reflejó en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid hasta el día siguiente, cuando las mociones ya habían sido admitidas a trámite. Finalmente, fue el Tribunal Superior de Justicia de Madrid quien avaló la decisión de Ayuso y se dió el pistoletazo de salida a una precampaña electoral que movió los cimientos del Gobierno Central.

Una cita en clave nacional

Ante la relevancia de las elecciones y al considerar que había que evitar que la derecha gobernara la Comunidad, Pablo Iglesias decidió renunciar a su puesto de vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Asuntos Sociales y Agenda 2030 y ser el candidato de Unidas Podemos para intentar que su formación no cayera en la irrelevancia en la Comunidad.

En ese momento, Isabel Díaz Ayuso cambió su lema de campaña, en un principio 'Socialismo o Libertad', por 'Comunismo o Libertad', aunque finalmente decidió quedarse solo con la palabra 'Libertad' para su cartel electoral, palabra sobre la que Ayuso ha realizado su campaña y con la que ha definido el modo de vivir "a la madrileña". Eso sí, la llegada de Iglesias a la política madrileña fue aprovechada por Ayuso para lanzar un mensaje ya no a los madrileños sino al conjunto de españoles: "España me debe una", ironizó la popular por haber conseguido, según sus palabras, "echar a Iglesias del Gobierno".

Y es que Isabel Díaz Ayuso, actual presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata a la reelección por el Partido Popular, ha convertido esta cita electoral en un plebiscito sobre el liderazgo del presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Es más, durante un acto de campaña, Ayuso, que no ha contado con ningún barón popular ni expresidente del partido para sus mítines, llegó a instar a Sánchez a abandonar la Moncloa cuando el PSOE "saque los peores resultados de su historia" en Madrid. Al candidato Gabilondo poco le ha interpelado, al considerar que es el líder socialista quien está jugando la partida desde Moncloa.

Una de las sorpresas de la campaña la dió, sin embargo, el exdiputado de Ciudadanos Toni Cantó. Tras abandonar la directiva de Ciudadanos disconforme con la deriva y las decisiones de la dirección nacional del partido y, aunque en un primer momento se mostró descontento de la política y aseguró que quería volver a su vida de actor, removió de nuevo el tablero político al anunciar que iría en las listas electorales del PP como independiente.

Pero a pesar de su intento de empradronarse en Madrid a tiempo para poder concurrir en las listas, el PSOE lo denunció ante la Junta Provincial de Madrid y la Justicia estimó que no se había empadronado a tiempo, por lo que tuvo que quedar fuera de las listas aunque ha seguido participando en actos de campaña. Está por ver, aunque Ayuso no ha cerrado la puerta, sí contará con el para conformar gobierno.

Una campaña crispada

Durante estas semanas de precampaña y campaña se han visto muchos ataques personales y pocas propuestas. Los programas de los candidatos se quedaron de lado desde el momento en el que la crispación subió de nivel durante un acto de Vox en la plaza roja de Vallecas, donde hubo enfrentamientos entre seguidores del partido de Abascal y grupos de izquierdas que se concentraron para evitar que los de Vox dieran un mitin en Vallecas. La jornada acabó con una treintena de heridos y cruce de acusaciones entre las diferentes formaciones políticas sobre la condena de los hechos. Pero este acto ha estado presente hasta los últimos momentos de la campaña. Un día antes de su fin se conoció que la Policía había detenido a dos escoltas de Unidas Podemos por participar y pegar a varios policías durante la protesta.

Aún así, el clima de crispación llegó a su culmen cuando varios ministros y el candidato Iglesias recibieron cartas amenazantes, un tema que ha eclipsado la última parte de la campaña y que provocó que los madrileños solo pudieran disfrutar de un único debate en Telemadrid. -TVE y La Sexta cancelaron los suyos tras la negativa de varios candidatos de debatir con Vox-. Un debate donde ya Gabilondo cambió su postura sobre un posible gobierno con Iglesias, a quien apeló en los últimos momentos del cónclave para hacerle un guiño y advertirle que tenían doce días para ganar las elecciones.

Es desde este momento y "la falta de condena explícita" de estos hechos por parte de Vox en el debate de la Cadena Ser lo que provocó un giro de 360º en la campaña electoral. Iglesias, seguido de Ángel Gabilondo y Mónica García abandonaron el debate y cambiaron de manera radical su forma de plantear las elecciones. Ya no se decidía el futuro de Madrid sino que lo que estaba en riesgo, defendieron, era la Democracia al haber un partido que ponía en duda las amenazas.

Incluso el propio Gabilondo, que había evitado entrar "en el clima de crispación" se bajó un poco más al 'barro' virando su discurso contra la "ultraderecha de Vox" y llamando a la movilización para acabar con "el odio, el miedo y las amenazas". De hecho, a raíz de estas circunstancias, el candidato socialista avisó contundente que haría "un cordón sanitario" a este partido y dejó claro que no gobernaría "ni con Vox ni con Ayuso", quien, a su juicio, capta las ideas de la "ultraderecha".

Amplia mayoría para Ayuso

Lo que no ha parado de echar fuego durante estas semanas han sido las encuestas. Aunque en un primer momento cabía la posibilidad de que el bloque de izquierdas pudiera alcanzar la mayoría necesaria para desbancar al PP de la presidencia de la Comunidad de Madrid, lo cierto es que las últimas estimaciones dan una amplia mayoría a Ayuso -doblando el número de escaños que tenía en la pasada legislatura- y que podría gobernar con el apoyo de la formación de Rocío Monasterio, que mantendría un número similar de diputados.

No obstante, el amplio apoyo que tiene Ayuso entre los propios votantes de Vox hizo al partido de Rocio Monasterio buscar su hueco electoral para no perder votantes. Y es en esa estrategia donde se podría enmarcar la colocación de un cartel en contra de los menores extranjeros no acompañados en la estación de Cercanías de Sol, un caso archivado por la jueza tras varias denuncias de los partidos políticos progresistas. A pesar de todas estas polémicas, Ayuso no ha rechazado de manera explícita, como le han pedido desde la izquierda, gobernar en lo que queda de legislatura con el apoyo de Vox.

El bloque de izquierdas, sin embargo, no sumaría mayoría para gobernar y el fantasma del sorpaso al PSOE por parte de Más Madrid ha llegado para quedarse en las últimas encuestas. Mónica García, médico en el 12 de Octubre, es una de las candidatas que menos conocían los madrileños, y que ha centrado su mensaje, como hizo desde la oposición, en criticar, sobre todo, la gestión sanitaria que ha realizado el gobierno de Ayuso.

No obstante, Gabilondo, que perdería escaños con respecto a las pasadas elecciones, ha asegurado que no teme el 'sorpasso' de Más Madrid porque los socialistas son "la alternativa que puede hacer ganar a la izquierda". La preocupación de Gabilondo ha residido en "los indecisos" que ha predominado en unas elecciones donde ha habido un 41 por ciento más de solicitudes para votar por correo que en las de 2019 y en las que se espera una movilización histórica, auspada por el clima de confrontación. Es a la alta participación, en concreto, donde el bloque progresista fía su victoria y a lo que ha apelado durante toda la campaña.

Quien tiene más difícil su supervivencia es, según todas las encuestas, Ciudadanos. Al partido naranja pocos sondeos le dan el mínimo porcentaje de votos para poder entrar a formar parte de la Asamblea. Al no alcanzar el cinco por ciento necesario, el candidato Edmundo Bal, que sustituyó a Ignacio Aguado para movilizar a su electorado, dejaría de formar parte de la política madrileña, lo que puede suponer un punto de inflexión en la historia del partido naranja y que podría poner en cuestión el liderazgo de Inés Arrimadas al llevar al partido a la irrelevancia.

Este posible resultado explicaría que Bal no haya renunciado a su acta de diputado del Congreso de los Diputados. Su discurso durante la campaña, y aunque el partido vivió una sangría de bajas hacia el PP cuando Ayuso anunció elecciones, se ha centrado en pedir a la popular reeditar un gobierno que, pese a las tensiones, "funcionaba". Es más, durante una entrevista con Madridiario afirmó que era el "mejor gobierno para los madrileños".

Entre franjas horarias

Estas elecciones, sea como fuere, no se tratan de una cita electoral cualquiera. Las votaciones tendrán lugar un martes y en medio de las restricciones actuales provocadas por la pandemia de la Covid-19. Por ello, entre las recomendaciones del Gobierno regional figura la hora idónea de votación según la franja de edad o la situación médica. Así, recomienda que la franja horaria de las 10:00 horas hasta las 12:00 horas quede restringida a los mayores de 65 años. Por otro lado, las horas desde las 19:00 hasta las 20:00 horas, quedarían reservadas para los votantes sintomáticos o con Covid.

Al tratarse de un día laborable, si la franja para votar coincide con las horas de trabajo, el empleado debe pedir un permiso en la oficina y un justificante en la mesa electoral. El afectado tendrá la posibilidad de disfrutar de un permiso retribuido, por ley, para poder ejercer su derecho al voto. Estos son los casos en concretos en los que tiene derecho a un permiso retribuido:

  • La jornada laboral coincide entre dos y cuatro horas con la apertura de colegios (permiso de dos horas)
  • La jornada laboral coincide entre cuatro y seis horas (permiso de tres horas)
  • La jornada laboral coincide más de seis horas (permiso de cuatro horas)

En el caso que resida en una zona básica de salud restringida sí podrá salir de esta en el caso de que su colegio electoral esté situado en otro lugar. No obstante, necesitará un permiso para moverse entre las Zonas de Salud Básicas (ZBS). En la propia página web de la Comunidad puede descargar el justificante, en el tendrá que completar los datos personales habituales y firmar el documento.

Madridiario.  Todos los derechos reservados.  ®2021   |  www.madridiario.es