20 de junio de 2021, 11:54:09
Opinión


Pongamos que se vota por Madrid…y la Democracia

Por Jaime Cedrún


Desde que la presidenta, ahora en funciones, de la Comunidad de Madrid decidió convocar unas elecciones con espíritu plebiscitario para hundir y humillar a sus socios de Ciudadanos y darle fuerza a la ultraderecha de Vox, he intentado hasta donde es posible desde las Comisiones Obreras de Madrid que se hablara de los problemas de nuestra Comunidad de cara al 4 de Mayo.

Después de más de un cuarto de siglo de poder absoluto de la derecha en la región, independientemente de victorias de las izquierdas robadas a golpe de “Tamayazo” o de pactos con la extrema derecha, iba siendo hora de hacer pedagogía madrileña. Iba siendo hora de desgranar casi 26 años de siembra y crecimiento de corrupción; iba siendo hora hablar de un futuro que apunta a intensificar el drama de la desigualdad, después de padecer la tragedia de una sanidad pública enflaquecida en beneficio de empresas privadas; iba siendo hora de aclarar que necesitamos una educación pública, que nos iguale desde la infancia.

Era el momento de aclarar conceptos, problemas y políticas porque el ruido visceral de las cacerolas, las banderas y la patria mal entendida no permitía que nos escucháramos a la hora de explicar que Madrid está a la cola del mundo en asuntos que nos atañen a toda la población. Hoy mismo, la organización Save the Children hacía público su informe “Diversidad y libertad, reducir la segregación escolar respetando la capacidad de elección de centro”, con un dato contundente: si Madrid fuera un país, solo Turquía segregaría más a su alumnado en función de su origen socioeconómico. Madrid separa a su alumnado más que nadie en España y prácticamente en el mundo por clase social. Eso, además de tomar cañas y cubatas en las calles a pesar de una pandemia, es la libertad de Ayuso.

Era esta campaña electoral el momento de hablar también sobre si Madrid se apuntaba a la tendencia internacional, encabezada por EEUU con Biden, para acabar con el trasnochado neoliberalismo del economista Milton Friedman que tanto daño ha hecho en el mundo y también a ese Madrid de Esperanza Aguirre, Ignacio González y la retahíla de dirigentes del PP que han pisado juzgados y cárceles por corrupción. Todo apunta que no. Ayuso requiere del suero que aplica Vox para seguir por el camino que siguió el Chile de Pinochet y de tantas dictaduras latinomericanas: autoritarismo y neoliberalismo es la fórmula para acabar con la “cosa pública” y enriquecer a unos pocos.

Ciertamente las izquierdas apuntaban maneras en los primeros compases, aunque al recibir en casa la publicidad política del PP y encontrarme simplemente con una fotografía de Ayuso, sin ninguna propuesta, entendí que poco se iba a debatir sobre Madrid. Luego vino el mal cuerpo que se nos puso a los demócratas. Hace una semana escasa la campaña electoral se rompía en mil pedazos. Después de que Ayuso se negara a acudir a ningún debate más allá del realizado en Telemadrid, Vox empatiza con quienes amenazan de muerte a Pablo Iglesias, al ministro de Interior, a la directora general de la Guardia Civil, al presidente Zapatero y hasta a la presidenta Ayuso. El fascismo se queda sin máscaras y la campaña de unas elecciones convocadas en medio de una pandemia y en día laborable se desvanece.

Desde las Comisiones Obreras de Madrid venimos animando al voto porque, como señalan las encuestas, votar en día laborable no supone ningún problema para la derecha, pero sí lo supone para el electorado de izquierdas. Y animamos al voto porque somos un sindicato sociopolítico desde nuestro nacimiento e independiente de partidos políticos. Hace 44 años que fueron legalizadas las Comisiones Obreras, tras años de clandestinidad y lucha contra la dictadura. Hoy seguimos militando contra el fascismo porque está demostrado, lo estamos viendo, que existe y quiere enfangarlo todo, que es en el fango donde tiene todo su poder.

Mucho nos costó salir a la luz, que siendo legales un 27 de abril, cuatro días después, las manifestaciones del Primero de Mayo fueron ilegalizadas y los grises del tardofranquismo siguieron aporreándonos y deteniéndonos ¡a un mes y medio de las primeras elecciones democráticas! En esos días se demostró la fuerza de la clase trabajadora y también en estos días los mensajes para el próximo Primero de Mayo son claros: al Gobierno de España y a las patronales, que toca cumplir los compromisos en materia de Salario Mínimo Interprofesional, derogación de la Reforma Laboral y reforma del actual sistema público de pensiones. Además de ser un clamor contra el nuevo fascismo.

La precariedad y el paro que sigue generando la Reforma Laboral es una evidencia, y ahí están los miles de despidos anunciados en el sistema financiero español, una sangría que con la excusa de la pandemia no estamos dispuestos a consentir.

Hoy (cuando escribo estas líneas) es el Día Internacional de la Salud y la Seguridad en el Trabajo y tal como ha explicado la responsable de Salud Laboral de CCOO de Madrid, Carmen Mancheño, la pandemia y la Reforma Laboral han supuesto un deterioro de las condiciones laborales. En 2013 se rompe la tendencia y apenas conseguimos bajar los índices de accidentabilidad y los accidentes graves y mortales.

Por otra parte, reivindicamos que se corrija la sempiterna infradeclaración de enfermedades profesionales y el reconocimiento de enfermedades derivadas del trabajo como pueden ser los cánceres de origen laboral. Tenemos el compromiso de impulsarlo en el Plan Director en Prevención de Riesgos Laborales. No sucede lo mismo con la forma de enfrentar las consecuencias del amianto, reclamamos que se lleve a cabo un censo de la presencia del amianto en Madrid y un plan para retirarlo. Y que se respete y proteja a las personas afectados y no se les obligue al calvario judicial como está ocurriendo con los afectados en el Metro

En el contexto internacional tengo que denunciar las muertes de trabajadores y trabajadoras que está suponiendo el levantamiento de la infraestructura del Mundial de fútbol de Qatar, la “Copa de la vergüenza. Es la subcontratación llevada al extremo, es la vuelta a la pérdida de derechos y condiciones laborales, es el retorno a la esclavitud. Es lo que no quiero para España ni para Madrid. Por eso, por Madrid, el progreso, la defensa de la Democracia, el 4 de Mayo es un deber moral llenar las urnas de votos para el cambio.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

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