16 de junio de 2021, 17:17:48
Cultura y ocio


El budismo, a través de la mirada de Joaquín Sanz

La filosofía budista plasmada en lienzo

Por MDO


Joaquín Sanz Méndez disfrutaba paseando y dejándose llevar por los lienzos y pinceladas entre las obras del Museo Reina Sofía y el Museo Nacional de Antropología. En esta última pinacoteca trabajo como vigilante de sala nada menos que 30 años. Jubilado desde hace unos meses, el artista se enfrenta al mayor de sus retos: exponer en una de las salas del espacio expositivo en el que desarrolló gran parte de su actividad laboral: "Cuando me lo propusieron, sentí un subidón. Luego me preocupé porque llevaba tiempo sin coger el pincel. Pero poco a poco, cuando comencé a pintar, me di cuenta de mi capacidad".

Hace dos años, el Museo Antropológico propuso a Sanz preparar una exposición diferente y personal, que acercase la filosofía budista a través de dibujos y pinturas. No lo pensó ni un segundo y, a pesar de los problemas oculares que sufre y que ralentizaron su trabajo, reconoce que el confinamiento que provocó la Covid-19 le ayudó a dar "el empujón" necesario para recuperar su mayor afición, intermitente por temporadas: "Me gusta la pintura desde pequeño. Me considero un pintor autodidacta. No siempre he estado con el pincel".

Tras su jubilación y motivado por el efecto de la pandemia, decidió que debía dedicarle más tiempo a las expresiones pictóricas. En la exposición 'A través de la mirada', Joaquín Sanz habla de espiritualidad a lo largo de los años. Y en ese concepto se detiene el artista, en concreto en lo que se refiere a las creencias que se basan en el budismo. "Siempre me ha gustado mucho este tema. El budismo se encuentra dentro de uno mismo. Se trata de un sentir y un modo de vida", relata. La relación que mantiene con la creencia budista la califica de "fluida" y alejada del ego: "Cuando te das cuenta que te has aferrado al ego y lo superas, ves las cosas de otra manera".

"El budismo se encuentra dentro de uno mismo. Es un modo de vida"

La pintura de Joaquín es intuitiva y en su proceso creativo se deja llevar por las manchas que surgen en los trazos. Sus obras nos sumergen en un mundo imaginario, ascético y calmado, en el que el color y la vegetación son la nota dominante y en el que se distinguen texturas diversas debido al uso de materiales, como hojas o arena, en la superficie de la pintura. Este paisaje, colorido y que integra -en ocasiones- elementos de la naturaleza y fauna, está poblado por monjes meditando, objetos budistas, mujeres de mirada amplia y ojos grandes y figuras de animales, cuyos cuerpos se forman a su vez con los de otros y que se mimetizan con los elementos naturales del entorno. Las escenas simbólicas hablan de emociones, de las mismas que pueden encontrarse en la naturaleza y que tanta vinculación guardan con el budismo.

Las 17 pinturas comparten espacio y diálogos con objetos budistas de la colección del Museo Nacional de Antropología. Además, las obras se acompañan de poemas que Sanz escribió hace tiempo para entender mejor el significado de cada una de las pinceladas, coloristas y con una sensibilidad especial.

El artista madrileño, deseoso que finalicen los confinamientos perimetrales de las Comunidades Autonómas para regresar de nuevo a su huerto en Bohoyo (Barco de Ávila), ha expuesto otros trabajos en centros de exposiciones y museos, en la sala Triángulo, en el INE, en varios centros culturales y en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en la primera exposición organizada con obras del equipo de la institución.

La muestra que llega al Museo Nacional de Antropología puede disfrutarse desde este jueves, 15 de abril, hasta el 15 de septiembre (la entrada es gratuita).

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