25 de junio de 2021, 2:36:52
Opinión


Residencias de mayores: un cambio de rumbo

Por Eva López Simón


Después del drama vivido en las residencias para personas mayores en la Comunidad de Madrid, después de años denunciando que el bienestar de las personas mayores no puede ser un negocio, como viene ocurriendo desde hace más de 20 años, parece que se vislumbra un rayo de luz y, estaremos atentos, para que no sea un mero espejismo.

En UGT valoramos como muy positivo el acuerdo alcanzado con la Consejería de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid sobre las residencias concertadas y la gestión de las plazas Un acuerdo destinado a mejorar la situación de las personas mayores y dependientes de estas residencias.

Este acuerdo no supone una renuncia por nuestra parte del modelo que consideramos más adecuado que es el servicio de titularidad pública, con suficiencia de recursos y calidad.

También hay que decir que este acuerdo no viene como respuesta a la situación dramática que hemos vivido en el último año por la pandemia y su impacto en las residencias de mayores, el enorme número de defunciones y la angustia de los familiares, ocurridas en unas circunstancias que entendemos que los tribunales de justicia tendrán que investigar, aclarar y, en su caso, marcar las responsabilidades de la gestión realizada durante estos largos meses de pandemia.

Este acuerdo, y hay que decirlo con claridad, parte de una situación anterior a la pandemia, donde UGT, denunciábamos con reiteración las carencias y la precariedad en la que encontraban los usuarios y los trabajadores de estos centros.

Por eso entendemos que este acuerdo es un primer paso hacia un cambio del modelo de los cuidados de las personas mayores en nuestra Comunidad Autónoma.

Un modelo que necesariamente tiene que ir hacia el aumento de la cantidad y de la calidad de los servicios prestados, un modelo que dignifique a los trabajadores y trabajadoras de un sector que forma parte de uno de los pilares fundamentales del Estado de Bienestar y que dé una respuesta a las necesidades vitales de las personas mayores en términos de calidad y dignidad.

Cambio de modelo que pasa por incentivar otras alternativas que permitan a las personas mayores permanecer en su domicilio por más tiempo, con ayudas, de una manera segura, sin tener que llegar, como única alternativa, a una vida institucionalizada.

Así, gracias al empeño sindical podemos decir que la Consejería de Políticas Sociales, Familias, Igualdad y Natalidad ha dado luz verde a una nueva forma de ver las Residencias de Mayores, a quién va destinado el dinero público y para qué.

El desarrollo de este acuerdo conllevará una mayor y mejor calidad de atención a nuestros mayores, contando con ellos en su vida diaria (en la elaboración y control de menús con un comité donde estarán representados, en la elección de las actividades ocupacionales, aumentando las actividades de animación sociocultural, horario de visitas abierto desde la hora del desayuno hasta la hora de acostarse, etc.) para dignificar esta etapa de la vida.

Con este acuerdo se mejorará la asistencia sociosanitaria, las residencias estarán en coordinación con los servicios sanitarios, tanto de atención primaria como especializada, así como con los centros de salud mental de la zona, quien para evitar traslados innecesarios y excesivos de los usuarios usará mecanismos de comunicación intercentros y servicios de telemedicina.

En cuanto a los servicios quedan garantizados con la presencia física médica de lunes a viernes y los fines de semana localizable; en enfermería con presencia física de lunes a domingo, todos los días del año, garantizándose el carácter continuo y permanente. De igual forma la plantilla de gerocultores deberá estar integrada por suficientes profesionales para la prestación de los servicios establecidos en el pliego con la frecuencia y calidad exigida.

Esto nos lleva a las ratios. Por fin alguien ha comprendido y compartido el punto que UGT lleva años planteando y que además es una obviedad, “la ratio y la calidad van estrechamente ligadas” y que si no se subían las ratios era imposible dar un servicio de calidad y volumen suficiente, donde estuvieran satisfechas todas y cada una de las necesidades de nuestros mayores.

Además, los criterios de adjudicación de dichas plazas serán evaluables por la oferta económica hasta un total de 49 puntos (anteriormente 70) y los criterios de calidad evaluables hasta 51 puntos (anteriormente 30).

Esto da un vuelco por completo al sistema anterior, dejará de ser una subasta pura y dura para pasar a contar con unos criterios evaluables con objeto de mejorar la calidad del servicio, que es lo que pretendía UGT. De igual forma no se evaluarán aquellas ofertas que no lleguen a los 25 puntos en los criterios evaluables o dicho de otra manera, se rechazará el mercantilismo puro y duro, en vez de premiarlo como venían haciendo.

En definitiva, una senda de mejora, que pone en entredicho gestión de las plazas concertadas por entidades privadas marcada por el lucro empresarial y dejando de lado la atención de los usuarios y las condiciones de los trabajadores y trabajadoras de las residencias concertadas de la Comunidad de Madrid.

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