25 de septiembre de 2021, 9:35:45
Distritos


El EV Arganzuela presiona para prorrogar la cesión del Mercado de Legazpi

Por Ángela Beato


Un grupo de vecinos de Arganzuela se planteó en otoño de 2014 usolicitar un espacio de participación ciudadana autogestionado en el que se pudieran desarrollar proyectos para el barrio. Tenían en mente como lugar más adecuado el antiguo Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi, construido en los años 30 y obra del arquitecto Francisco Javier Ferrero.

A pesar de ser una edificación protegida parcialmente por Patrimonio, llevaba décadas en desuso. Durante años el Gobierno municipal había tratado de poner en marcha una ‘Operación Legazpi’ que permitiera explotar una parte de la parcela, pero las sucesivas intentonas no fructificaban ni se traducían en planes concretos de rehabilitación. Se llegaron a barajar diferentes usos como un intercambiador de transporte, un mercado gourmet y hasta un spa. En verano de 2014 se anunció que el Ayuntamiento, con Ana Botella como alcaldesa, proyectaba construir un gran centro comercial y un complejo dotacional y de oficinas.

Todos estos proyectos chocaban con la oposición vecinal, que defendía la necesidad de conservar la construcción y evitar la mercantilización de esta parcela ubicada entre las calles Maestro Arbós, plaza de Legazpi, avenida de Manzanares y vado de Santa Catalina.

Cuando ganó las elecciones Manuela Carmena, el nuevo Gobierno de Ahora Madrid decidió reconvertir este espacio en oficinas municipales combinadas con los espacios de gestión ciudadana que demandaban los vecinos. En 2017 se iniciaron las obras de reforma que fueron suspendidas al poco de cambiar de nuevo el color de la Alcaldía en 2019 por "errores y omisiones" en el proyecto.

La semilla de EVA

Durante aquellas asambleas ciudadanas en Matadero donde se debatía sobre propuestas vecinales para dar a ese inmueble un uso social distinto al planeado por el Gobierno municipal del PP, surgió la semilla de lo que sería el Espacio Vecinal Arganzuela. Sus primeros pasos fueron actividades al aire libre alrededor del mercado, “debates, jornadas de puertas abiertas, huerto urbano La Sanchita, talleres, cine, paseos ciclistas… toda una serie de iniciativas que fueron materializando el proyecto colectivo EVA”, desgranan sus creadores. Poco a poco, esta iniciativa fue madurando y sumando a la causa a más de 40 asociaciones y colectivos del barrio.

En 2016, con Carmena ya en el Palacio de Cibeles, se convocó un concurso de cesión de espacios del distrito al que se presentó el proyecto del Espacio Vecinal Arganzuela. “Fue el proyecto con mejor valoración, con un dictamen favorable del Consejo Territorial del Distrito de Arganzuela, y aprobado en sesión pública con representación de todas las fuerzas políticas de Arganzuela, sin ningún voto en contra y con una abstención”, remarcan desde EVA.

El 8 de febrero de 2017, los impulsores del proyecto recibieron las llaves de la nave de 1.000 metros cuadrados y empezaron a organizar las actividades en su interior. Desde entonces han pasado cuatro años en los que este espacio ha acogido propuestas "de más de 40 colectivos de forma continuada y más de 100 han realizado actividades de forma puntual. Se han realizado más de 400 actividades diferentes y hasta 2020 han pasado por el espacio más de 25.000 personas”, según sus responsables.

Actividades culturales, deportivas, debates y formación

El Espacio Vecinal Arganzuela se ha convertido en un activo socio-cultural del barrio y punto de referencia para los residentes de la zona, en particular los más vulnerables. “Con su caseta en las fiestas de La Melonera, el EVA ha logrado una visibilidad notable y ha estimulado la participación de la vecindad, que ha ido creciendo año tras año”, certifica su Asamblea.

Muy valiosos son los servicios prestados por los Colectivos de Formación, que ofrecen alfabetización digital, idiomas, apoyo escolar y hasta reparación de ordenadores con EVALAB, que ha dado soporte tecnológico y conexión a internet a través de una sala de ordenadores para gente del barrio y que actualmente presta a escolares que no disponen de este material.

También se han organizado actividades para emigrantes con la Comisión Europea de Ayuda al Refugiado (CEAR). No han faltado los proyectos de economía sostenible y consumo responsable, grupos de hábitos saludables o talleres de reforestación.

Entre las iniciativas impulsadas desde EVA figura también el movimiento En Bici Arganzuela (EBA) que fomenta el uso de la bicicleta como transporte sostenible con un taller de reparación, préstamo y paseos vecinales por el barrio como “La Meloncleta”.

Entre las cuatro paredes de esa nave se han organizado talleres de ocio de todo tipo. Algunos marcadamente centrados en la actividad física, como yoga, taichi, ballet, capoeira o bachata, y otros más culturales, como los de teatro, cuentacuentos, tertulias literarias, encuentros de poesía y música o clases de radio.

Como suele ser habitual en los espacios de estas características, no faltan los debates y encuentros para la reflexión. También sirve como punto de reunión para diversas asociaciones y colectivos del barrio, de jóvenes, jubilados o mareas.

Revitalizar el barrio

Desde que comenzó su camino en el antiguo Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi, EVA se ha autofinanciado a través de un crowfounding inicial, de los ingresos de la caseta de las fiestas de La Melonera y algunas donaciones. “Únicamente ha recibido subvenciones para suministros y equipamiento como otras asociaciones del distrito; pero estas cantidades nunca han cubierto los gastos reales del espacio. El hecho es que la inversión en el mantenimiento y funcionamiento del espacio ha supuesto más del doble de dinero recibido por la administración”, subrayan.

Los impulsores de este espacio de autogestión ciudadana defienden que durante estos cuatro años han trabajado por revitalizar el barrio y “consolidar el tejido social”, convencidos de la “capacidad transformadora” de la iniciativa. Pero queda mucho trabajo por hacer, por eso esperaban prorrogar por otros cuatro años la cesión del antiguo Mercado para continuar favoreciendo la participación vecinal, aprendizaje colectivo, diversidad y redes de apoyo mutuo.

Esta plataforma sostiene que la labor de EVA ha supuesto en este periodo “miles de horas de trabajo comunitario, formación, trabajo colectivo, vecinal, que han revertido directamente al distrito de Arganzuela y a la ciudad de Madrid. Ello sin contar con el aporte de equipamientos y donaciones que retornan al distrito y a la ciudad, en cantidades muy superiores a las aportaciones del Ayuntamiento”.

EVA frente al Covid

El Espacio Vecinal Arganzuela no ha permanecido ajeno a la pandemia. Al iniciarse la crisis sanitaria, proporcionó impresoras 3D con las que fabricar piezas para respiradores y también mascarillas. Cuando el confinamiento obligó a optar por la formación on line, puso en marcha el arreglo y donación a AMPAS de más de 300 ordenadores para escolares sin acceso a estas herramientas. Asimismo, ha estado atendiendo a familias con necesidades básicas no cubiertas a través de una Despensa Solidaria.

Pero ninguno de los méritos de la hoja de servicios de EVA parece que vaya a hacer cambiar de opinión al Ayuntamiento de Madrid, decidido a no prorrogarle la cesión de la nave, contemplada en el decreto de cesión firmado por la Junta en 2017.

“Tras mes y medio intentando reunirnos con la concejala de Arganzuela y el coordinador del distrito, para evaluar el funcionamiento de EVA en estos 4 años de gestión comunitaria y plantear la prórroga, por fin el 22 de diciembre se produce dicha reunión donde se nos comunica en un documento firmado esa misma mañana la decisión de no-renovación del acuerdo de cesión y los plazos que debe tener en cuenta EVA para abandonar el espacio, a principios de febrero”, explican.

En esa misma reunión fueron informados sobre la decisión de la Junta de Arganzuela de devolver al Ayuntamiento el edificio para instalar allí una base de Samur-PC, algo a lo que los impulsores del espacio no se oponen. De hecho, consideran que ambas actividades podrían convivir en la parcela del Mercado, "puesto que hay un ala gemela a la que ocupa el EVA suficiente para oficinas y amplio patio para las ambulancias; además ya existe una base del SAMUR en Arganzuela en la calle Bustamante y otra cercana en Orcasitas”.

En relación con este asunto, fuentes municipales reiteran lo dicho ya por el alcalde, José Luis Martínez-Almeida el 29 de diciembre, que “ese espacio es imprescindible para el Samur por las exigencias operativas de la base que se va a construir”, aunque ha ofrecido "diálogo y colaboración" y se ha mostrado dispuesto a "buscar fórmulas".

Esta respuesta no convence a los colectivos del EVA, que creen que "se trata de una excusa, ya que la parcela tiene espacio más que suficiente para construir la base de SAMUR sin desmantelar el único activo que tiene el mercado en la actualidad”, lamentan. Aunque no pierden la esperanza porque “en los presupuestos recién aprobados del Ayuntamiento, no figura ninguna partida específica, para la ubicación de una base del SAMUR en Legazpi”, sostienen.

No tiran la toalla

Quienes respaldan y mantienen este espacio de gestión comunitaria denuncian el “desinterés y la pasividad de la Administración hacia todo aquello que no produce en términos económicos y no les supone un beneficio directo o indirecto”. Y van más allá. Piensan que la creación de este tipo de lugares “provocan recelo” porque “generan reflexiones independientes, pensamiento crítico y procesos de participación que empoderan a la ciudadanía”.

PSOE y Más Madrid defienden la prórroga de la cesión y la semana pasada pedían explicaciones a la vicelcaldesa, Begoña Villacís, quien indicó que “hay otras utilidades más interesantes para el distrito" y que no están obligados a prorrogar la cesión a estos colectivos a los que ya han ayudado "con subvenciones para gastos y mantenimiento que superaban los 10.000 euros". Sobre la pérdida que supondría para el barrio, Villacís ha considerado que EVA "puede desarrollar sus actividades en otro lugar".

Una concentración ante la Junta de Arganzuela durante la celebración del último Pleno del distrito sirvió para escenificar el apoyo de muchos vecinos a la permanencia del proyecto.

A pesar del negro futuro que se le presenta, el EVA no se rinde. Por eso está haciendo todo lo posible para conseguir que el Ayuntamiento de Madrid reconsidere su decisión, desde una campaña de envío masivo de correos a la Junta de Arganzuela, la alcaldía y vicealcaldía, hasta la movilización por redes sociales de colectivos ciudadanos y de barrio, artistas y políticos con el hashtag #EVASigue.

“Es lamentable que EVA, al igual que otros espacios cuyas cesiones fueron objeto de libre concurrencia, evaluados públicamente y adjudicados a través de mecanismos de decisión democrática, estén ahora amenazados por decisiones tomadas en despachos a puerta cerrada” han zanjado desde este espacio condenado a abandonar su actividad a principios de febrero. Al menos desde su sede en el antiguo Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi.

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