14 de junio de 2021, 2:41:52
Opinión


Unidos por la salud laboral, contra la muerte en el tajo

Por Jaime Cedrún


Trabajamos para vivir y no para morir o enfermar. Hay que reconocer que, independientemente de vaivenes políticos, tanto los agentes sociales como el Gobierno de Madrid hemos entendido esto durante los últimos 19 años, tiempo en que llevamos firmados seis planes directores. El último lo rubricábamos este 22 de diciembre.

Hay un principio básico que ilumina todos los planes, la prevención de los riesgos laborales, evitar el riesgo para impedir los accidentes. Es insoportable para una sociedad civilizada que por ir a trabajar para ganarte la vida, pierdas esta.

Producido el accidente se produce la exigencia de investigación, la judicialización y las sentencias con sus indemnizaciones y sus responsabilidades penales. Una persecución de las malas prácticas empresariales y la exigencia de esas responsabilidades pero ya nada puede devolver la vida a la persona que ha muerto, ni la calidad de vida a quien ha sufrido un accidente muy grave.

Trabajar con “visión de Estado” en el tema de la seguridad y la salud en el trabajo ha dado importantes resultados. En el año 2002, cuando realizamos la primera firma, la región padecía 180 accidentes mortales, una cifra que se ha reducido en 2020 a 57. Hasta que el número de muertes en el tajo no sea “cero”, habrá demasiados accidentes mortales, pero sin duda la tendencia anima a la esperanza. En ese mismo periodo de tiempo hemos hemos pasado de 1.700 accidentes graves a 350, cabe señalar que la décima parte de estos terminan siendo mortales.

Esto supone que, potencialmente, hemos sido capaces de evitar que más de 1.200 trabajadores y trabajadoras mueran en estos años y que más de 22.000 sufran accidentes con lesiones graves o muy graves ….y esto no solo es un dato alentador sino también de felicitación colectiva y que nos marca el camino a seguir que no puede ser otro que continuar en esta línea.

Si analizamos en conjunto la siniestralidad en relación con los índices de incidencia, observamos que los acuerdos institucionales con los Planes Directores han tenido un efecto claramente positivo, que han situado a Madrid como la Comunidad Autónoma con la tasa más baja. Con todo, también podemos observar que en los últimos años, esta tendencia se ha visto amenazada por la situación generada por la reforma laboral, y que ha provocado un repunte de la siniestralidad a partir de 2013.

Pero incluso en los años de incremento de la siniestralidad, a partir de 2013, los planes directores han servido para atenuar este incremento y servir de elemento protector, de tal modo que el impacto del incremento en nuestra Comunidad ha sido menor que en el resto del Estado.

La reforma laboral ha provocado una intensificación de la carga y de los ritmos de trabajo, una excesiva rotación de los trabajadores y una corta duración de los contratos que sumado a la desarticulación de la negociación colectiva configuran un escenario donde las garantías para la salud de las personas trabajadoras y la defensa de sus derechos y de sus condiciones de trabajo se ven muy mermadas.

El gran problema es la reforma laboral y la facilidad con que alienta las subcontrataciones encadenadas, que terminan difuminando sobre quién recae la responsabilidad última empresarial, generalmente en “empresarios” sin escrúpulos que compiten deslealmente con empresas responsables.

Como siempre hay que agradecer a los equipos de seguridad y salud laboral, el trabajo que han realizado desde el anonimato. En el caso de las Comisiones Obreras de Madrid, a la compañera doctora Carmen Mancheño en un año especialmente complicado y en el que tantas veces ha tenido que tomar la iniciativa para hacer los centros de trabajo lugares más seguros que nuestras propias casas. Y en estos tiempos de cambio recojo sus palabras cuando asegura que este plan se adapta a las nuevas realidades laborales y a los nuevos mercados de trabajo.

A través de 5 ejes generales, 6 ejes Transversales y 3 ejes Instrumentales, el VI Plan Director de Prevención de Riesgos Laborales dará cobertura, entre otros ámbitos, a la nueva cultura de la prevención y su integración en la empresa, los riesgos laborales derivados de las nuevas formas de trabajo y el incremento de la protección de los colectivos más sensibles.

Como novedad, este Plan Director incluye actuaciones específicas ante los riesgos emergentes derivados de la evolución demográfica, la tecnología y las nuevas formas de organización del trabajo, como el teletrabajo, los derivados del envejecimiento de la población trabajadora, la digitalización y el trabajo en plataformas digitales.

También se contemplan los riesgos laborales en el entorno del Empleo Verde y la transición justa.

Asimismo, las enfermedades profesionales se mantienen también en un primer plano en este VI Plan Director, planteando un impulso en la detección precoz de los daños derivados del trabajo, y se incorpora la protección de determinados colectivos como las trabajadoras dedicadas al sector de los cuidados, los inmigrantes , los jóvenes, las personas con discapacidad o en situación de vulnerabilidad

Como ejes transversales se contemplan aspectos como la perspectiva de género y diversidad en la prevención de riesgos laborales, la especial atención a las Pymes y micropymes, la promoción de la inclusión de medidas de prevención de riesgos laborales en la negociación colectiva, sectorial y de empresa y la colaboración con agentes sociales e instituciones. Y, específicamente, la consolidación de las políticas públicas y el fortalecimiento del papel de los agentes sociales, poniendo en valor el diálogo social en el ámbito de la seguridad y la salud.

Finalmente, destacar que el VI Plan Director plantea nuevos desafíos originados por la pandemia y trata de colaborar con las medidas de Salud Pública en la contención y control de la pandemia, dando continuidad y seguimiento a las líneas firmadas con los agentes sociales en el “Acuerdo Marco para fomentar la colaboración en materia de prevención de riesgos laborales durante la pandemia originada por la Covid-19” , el pasado 25 de marzo.

El plan, dotado con 55,8 millones de euros, dedicará 23,6 millones para actuaciones de información, formación y asesoramiento en materia preventiva con medios propios. Además, se destinarán 22,9 millones en actuaciones de colaboración con otras administraciones, agentes sociales y otras entidades para la divulgación e información; y otros 9,3 millones dirigidos a reducir la siniestralidad laboral y promover el incremento de los niveles de seguridad y salud en las empresas.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

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