20 de junio de 2021, 13:52:42
Cultura y ocio


Cierra el teatro Pavón el 30 de enero

Por Antonio Castro


No por esperada deja de ser triste la noticia que afecta al teatro Pavón-Kamikze. Ya en la presentación de la actual temporada los socios de Kamikaze anunciaron que sería la última en este escenario. Hoy una carta firmada por Miguel del Arco, Israel Elejalde, Aitor Tejada y Jordi Buxó confirma que el próximo 30 de enero ellos saldrán del teatro de la calle de Embajadores. Se mantiene en cartel hasta el 10 de enero Las canciones y del 13 al 30 de enero se programará Yo soy el que soy, el montaje del cierre.

Reproducimos textualmente del comunicado:

--Hemos hecho cuanto hemos podido para consolidar este proyecto de teatro privado con vocación de teatro público especializado en dramaturgia contemporánea. Un proyecto artístico en el que creíamos cuando abrimos las puertas en 2016 y en el que, tras cinco años de trayectoria, creemos aún más firmemente. Era nuestra pretensión apurar el tiempo hasta la finalización del contrato de alquiler, en julio de 2021, con el objeto de encontrar un espacio alternativo que nos permitiera dar continuidad al proyecto, pero quién podía prever que en el invierno de nuestro descontento se haría fuerte una pandemia que precipitara el final.

El 27 de agosto de 2016, con Idiota, este grupo de profesionales inició una aventura ilusionante que aseguró el mantenimiento del viejo Pavón tras la salida de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Desde el primer momento gozó de las simpatías del público y de los medios de comunicación, convirtiéndose en un elemento dinamizador de este barrio. Además de la gran sala, habilitaron el ambigú para ofrecer propuestas de pequeño formato y dar cabida a nuevos creadores.

Las señales de alarma sonaron con relativa prontitud porque, a pesar de la respuesta de los espectadores, los números no salían. Y siguen sin salir.

En su despedida afirman:

-- Seguiremos haciendo teatro. La perspectiva de hacerlo sin casa propia nos produce un gran dolor. Dice Juan Mayorga que deberíamos salir del teatro con más dudas que con las que entramos. Nunca una frase fue tan cierta. Pero no es la primera ni la última vez que hemos utilizado esas dudas como motor para la transformación. De hecho, esa es la base de nuestro trabajo. Nos volveremos a ver.

Kamikaze no nació para entrar en el Pavón pero sí ha consolidado allí su marcha, consiguiendo el Premio Nacional de Teatro en 2017.

El teatro Pavón, levantado por Francisca Pavón, se inauguró el 11 de abril de 1925 con la zarzuela El asombro de Damasco. En sus primeros años fue uno de los templos del flamenco en Madrid. Pero no tuvo una continuidad en su actividad escénica, aunque allí se estrenaron en 1931 las legendarias leandras de Celia Gámez. Del Pavón sacaron a Miguel de Molina una trágica noche para torturarlo en los altos de la Moncloa. Como tantos otros, se pasó al cine y se fue arruinando, aunque manteniendo gran parte de la arquitectura de Teodoro Anasagasti. Los repetidos intentos de reabrirlo en las últimas décadas del siglo XX fracasaron estrepitosamente. En 1999 la compañía Zampanó, encabezada por José Maya y Amaya Curieses, compró el teatro y encargó al arquitecto Ignacio de las Casas, su rehabilitación. El 1 de noviembre de 2001 lo reabrían con El condenado por desconfiado. La operación resultó afortunada porque en 2005 fue alquilado por la Compañía Nacional de Teatro Clásico ante el cierre de La Comedia para emprender una rehabilitación que se prolongó hasta el año 2015. Su futuro entonces quedó en el aire hasta la llegada de Kamikaze.

Ahora el futuro del Pavón se presenta nuevamente cargado de nubarrones. El teatro en general, y el barrio de Cascorro, están de luto.

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