24 de noviembre de 2020, 3:13:55
Salud


Los vecinos del sur, en riesgo por los vertidos ilegales de amianto

Por Teresa Aísa Gasca


En el mes de junio de 2002 entraba en vigor la prohibición de fabricar productos que contuvieran amianto. En diciembre de ese mismo año, se restringió por completo su producción, comercialización y la instalación de amianto y materiales que lo contuvieran por la presencia de propiedades cancerígenas. Sin embargo, a día de hoy en la Comunidad de Madrid continúan registrándose problemáticas derivadas del frecuente uso del fibrocemento en el ámbito de la construcción desde los años 60 y 70.

El sindicato Comisiones Obreras (CCOO), a través de su Área de Salud Laboral de la Unión Comarcar Sur, alerta del riesgo que suponen para la salud de los ciudadanos y trabajadores los vertidos “incontrolados” de fibrocemento que proliferan en descampados y zonas industriales de dicho territorio. “En toda la zona sur e industrial de Madrid se pueden ver vertidos ilegales de basura porque son zonas despobladas y sin vigilancia cosntante, y es ahí donde hemos localizado amianto”, comenta a Madridiario el secretario de Salud Laboral de CCOO de la Comarca Sur, César Serrano.

Tal y como explica, este tipo de vertidos se compone en su mayoría de “materiales y sacos de obra, de personas que hacen reformas en sus casas y deciden abandonar ahí los residuos”, aunque asegura que “hay absolutamente de todo en estos puntos ilegales”. Lejos de tratarse de una cuestión práctica a la par que incívica, la razón por la que se llevan a cabo estos vertidos obedece -en su mayoría- a una cuestión económica: “Retirar y trasladar materiales con fibras de amianto multiplica bastante el coste el presupuesto de la obra”, explica Serrano. “Seguro que hay personas que lo han retirado y tirado y no sabían lo que era”, añade.

El repliegue de materiales con amianto, como el fibrocemento -material de construcción compuesto por fibras de amianto y cemento caracterizado por su incombustibilidad, buen aislamiento térmico y acústico, resistencia a altas temperaturas, al paso de la electricidad, a la abrasión y a los microorganismos-, se encuentra a día de hoy regulado en todo el país por el Real Decreto 396/2006, de 31 de marzo. La norma establece “las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto” y las pautas a seguir en trabajos de mantenimiento y retirada de materiales con dicho contenido.

“El fibrocemento, tarde o temprano, se rompe y desquebraja y este hecho permite que las fibras de amianto salgan a la superficie, haciendo susceptibles a las personas del entorno a inhalarlas”, describe Serrano. El sindicalista alerta de que “en una obra hecha sin supervisión ni por profesionales, en la que no se conozca que se trata de fibrocemento o de materiales con amianto, el material está claro que acabará saliendo a la superficie y quedando en el ambiente". Si además estos restos se trasladan a una zona abandonada, el amianto se disemina por más zonas.

Por consiguiente, señala, no solo las personas que llevan a cabo esta retirada y vertido ilegal de los materiales de obra se encuentran en riesgo de enfermar, también peligra la salud de los trabajadores de los entornos de estos basureros irregulares. “Muchos vertidos se hacen en zonas cercanas a polígonos industriales, lo que supone que los trabajadores de los mismos pueden estar respirando todos los días fibras de amianto y no lo saben”, denuncian desde CCOO. Serrano insiste: “El amianto es una enfermedad latente, puedes respirarlo y enfermear en un periodo de cinco años, por ejemplo. Y no hay cura para ello”.

Desde los ayuntamientos de la zona ya se han realizado algunas actuaciones aunque desde el sindicato solicitan “un protocolo estricto” para retirada de estos vertidos, evitando así que se diseminen las partículas de amianto. El sindicato solicita que se constituyan comisiones de trabajo específicas para este tema en los municipios donde no las haya: "En los municipios de Pinto y Getafe no parece que haya interés en convocarlas”.

Además, para Serrano es necesario que se lleve a cabo un registro de edificios públicos y privados que contengan amianto y que se proceda a su retirada con las “debidas garantías de seguridad” para la población y para los trabajadores encargados del desmontaje de estas instalaciones. La retirada del amianto debe ser una “prioridad en las agendas de las administraciones” por cuestiones de Salud Pública y por ser una “reivindicación histórica de los ciudadanos del sur de Madrid”.

En este sentido, el sindicato señala que “tanto en Pinto como en Getafe se ha pedido reuniones con los concejales encargados de las áreas” para tratar de nuevo el tema, ya que “se debe empezar a trabajar cuanto antes, pasa el tiempo y se acumulan los vertidos ilegales y con el paso del tiempo va a ser más complicado retirarlo”. Además, reclaman que el debate y la ayuda se extienda también a la Comunidad de Madrid: a pesar de tratarse de casos municipales, “es un problema de Salud Pública que por tanto afecta de menera global”, puntualiza el secretario de CCOO de la Comarca Sur.

El problema del amianto en Getafe

En Getafe la situación es partcularmente preocupante. Se trata de una de las localidades más afectadas de la región por esta problemática debido a que albergó una empresa de la factoria Uralita, lo que provocó que muchos de sus trabajadores y familias enfermaran gravemente en el municipio .Además, presenta infraestructuras muy antiguas y en estado de abandono en las zonas de sus polígonos industriales, donde se acumulan estos vertidos ilegales de fibrocemento.

Se han llevado a cabo varias actuaciones puntuales en los últimos tiempos por parte del Ayuntamiento de la localidad, como las realizadas en el polígono de los Ángeles o en el de San Marcos. Desde la oposición y los sindicatos se critica que aún no se ha cumplido con lo prometido. De hecho, el pasado 15 de septiembre CCOO mantuvo una reunión con el concejal delegado de Vivienda, Movilidad y Sostenibilidad del Ayuntamiento getafense, Ángel Muñoz, para tratar de encontrar una solución a los vertidos ilegales situados principalmente en el entorno del polígono industrial San Marcos y en El Juncal, junto al kilómetro 16 de la carretera de Córdoba.

Tras este encuentro, el Ayuntamiento se comprometió a convocar la Mesa de Seguimiento del Amianto antes de que finalice el año, a pesar de que la misma ya debería haberse puesto en marcha meses antes. Esta constituye un órgano consistorial fue creado en el mes de noviembre de 2020, cuando el pleno del Ayuntamiento aprobó una proposición de Más Madrid – Compromiso con Getafe que instaba al Gobierno municipal a realizar un plan para la eliminación del amianto en la ciudad y la constitución de dicha mesa, la cual a día de hoy todavía no se convocado.

Además, se acordó una cuantía de 20.000 euros para la retirada de amianto en las mencionadas zonas, un prepuesto que por el momento tampoco ha sido utilizado. Así lo indica a este diario Jesús Pérez, concejal del Ayuntamiento de Getafe del Grupo Municipal Más Madrid – Compromiso con Getafe, quien explica que su partido reclamó el pasado julio al Gobierno la elaboración de una Ley Integral del Amianto con el objetivo de que se concrete qué administraciones deben hacerse cargo competencialmente de la eliminación del amianto vertido de manera ilegal.

Desde Más Madrid – Compromiso con Getafe planteaban “hacer un mapa con los edificios públicos y privados en los que se sabe que hay amianto y que se hiciera una partida presupuestaria para retirarlo de manera ordenada y segura en la ciudad”, una medida que “que va con mucho retraso”. Tal y como indica, “la proposición de la elaboración del Plan para el desamiantado en Getafe establecía febrero de 2020 como plazo límite para la convocatoria de la Mesa”, comenta Pérez, que indica que es “una pena que habiendo adelantado tanto en lo que respecta a los acuerdos, no se haya hecho aún nada”.

Por otra parte, el grupo municipal explica que en Getafe conocen la existencia de varios vertidos ilegales de amianto: "Desde la Comunidad de Madrid se llevó a cabo una pregunta a todos los municipios sobre este mismo tema para tratar de hacer un mapa y plantear una ruta de desamiantado, pero no se han hecho públicos los resultados”. De esta manera, Pérez reitera la necesidad sanitaria y de seguridad de tomar control de los lugares en los que se encuentran estos materiales, cuya vida útil alcanza los 30 años. "Hay elementos de fibrocemento que han llegado al final de su vida útil y se están descomponiendo en fibras de tamaño microscópico que la gente respira sin saberlo y que pueden provocarles en un futuro graves enfermedades incurables”, expresa el concejal.

“No solo vienen trabajadores, también sus hijos”

Desde la Asociación de Víctimas del Amianto (AVIDA), Juan Carlos Paúl comenta a Madridiario: “En Getafe el tema es especialmente grave por la presencia de la fábrica de Uralita en la ciudad”, la cual ha provocado que a día de hoy sigan llevándose a cabo juicios contra la empresa por las graves enfermedades que trabajadores y familiares han contraído provocadas al inhalar el polvo de amianto que llevaba al hogar familiar impregnado en la ropa de trabajo.

“Ahora nos encontramos con la dificultad de que Uralita ha entrado en concurso de acreedores y eso nos está perjudicando para reclamar los casos que hemos ganado hasta ahora y para seguir presentando otros que siguen llegándonos”, comenta Paúl. "Hemos llevado sobre todo casos de trabajadores de las empresas, que son los más los notorios, pero no podemos olvidarnos de sus familias, que también son víctimas algo invisibilizadas”.

Paúl señala que a la asociación, en este momento, están llegando “personas que no han trabajado con el amianto, pero sí que han convivido diariamente con él”, como “esposas de trabajadores e hijos de los mismos, quienes han comenzado a presentar enfermedades derivadas de la inhalación de las fibras de amianto”. En este sentido, recalca lo importante que es de cara al diagnóstico el conocer que se ha podido estar en contacto con esta sustancia en un entorno laboral o familiar, algo que requiere de conocimiento de una localización y señalización del mismo.

“Cuando un paciente llega a consulta con síntomas respiratorios se les suele preguntar por su trabajo porque se conoce la posible relación con el amianto”, indica. “Pero es más difícil cuando no se pueden ligar los síntomas con una enfermedad de este tipo, lo que provoca que se camuflen los efectos del amianto con diagnósticos de otras enfermedades”, explica. Así, desde el colectivo consideran que “el número de afectados por el amianto es mucho mayor del oficial, creemos que supera a día de hoy los 60.000 casos”.

¿Qué enfermedades puede provocar el amianto?

Las tres principales patologías asociadas a la exposición al amianto son: la asbestosis o fibrosis pulmonar, el cáncer de pulmón y el mesotelioma. Este último constituye una masa tumoral difusa maligna del mesotelio que puede afectar a la pleura, el peritoneo y el pericardio, siendo el más frecuente el que afecta a la pleura pulmonar.

Además de estas tres patologías, la exposición al amianto puede causar cáncer de laringe y también otras patologías pulmonares y pleurales como las placas pleurales, el derrame pleural y la atelectasia redonda, entre otras.

¿Cuánto tiempo de exposición al amianto es necesario para poder desarrollar alguna enfermedad?

El periodo de latencia es de entre 10 y 20 años para la asbestosis, y de entre 20 y 40 años para los cánceres del amianto. Este hecho dificulta el reconocimiento del origen de la enfermedad porque muchas de las víctimas enferman cuando ya han terminado su actividad laboral, o no habiendo teniedo relación laboral con este material.

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