24 de octubre de 2020, 18:56:03
Educación


Clece: La formación para el empleo, en su ADN

Por MDO


La Formación Profesional actúa en Clece como una herramienta para aportar valor añadido a la sociedad. La compañía destina tiempo, reconocimiento y recursos a esta etapa educativa que considera fundamental. En sus distintas áreas de negocio, incorpora a alumnos en prácticas o con contratos de formación para el empleo a fin de favorecer su desarrollo laboral y allanar su acceso al mercado de trabajo. Para ello, confía en las sinergias con múltiples centros educativos que comparten su filosofía: generar oportunidades para los jóvenes y para las personas pertenecientes a colectivos vulnerables.

El vínculo de Clece con la Formación Profesional se ha estrechado con el paso del tiempo. Desde una tímida apuesta inicial hasta integrarla como parte de su ADN. El carácter multidisciplinar de la empresa actúa como polo de atracción de los centros educativos, que ven en ella una fuente de oportunidades laborales para los alumnos. Un interés recíproco, pues la compañía demuestra proactividad a la hora de abrir sus instalaciones a jóvenes que buscan completar sus estudios en un entorno de trabajo real. En el último lustro, más de 2.800 estudiantes han ligado su desarrollo formativo a este grupo empresarial de gestión público-privada.

Clece nació en el año 1992 con una marcada vocación de servicios. Comenzó su trayectoria como una empresa de limpieza de interiores y, de manera paulatina, ha incorporado otras áreas de negocio orientadas a mejorar la calidad de vida de las personas, a proteger el medio ambiente y a optimizar la eficiencia de los edificios. En la actualidad, más de 79.000 trabajadores componen su plantilla en España, Portugal y Reino Unido.

Su cartera de servicios se ha diversificado y hoy ofrece actuaciones en mantenimiento de inmuebles y espacios aeroportuarios, limpieza de aeronaves, seguridad o restauración. También desempeña su labor en el área social, prestando asistencia a domicilio o en residencias, además de gestionando escuelas infantiles. Asimismo, ejerce tareas de jardinería y protección del patrimonio natural a través de su filial de mercado verde Talher.

Esta versatilidad juega un papel determinante para el establecimiento de lazos formativos con los centros educativos, con especial incidencia en los de la Comunidad de Madrid. Clece ofrece a los estudiantes una visión global del mundo empresarial a la par que les permite aprender un oficio concreto de la mano de los mejores profesionales. De hecho, la compañía ha articulado un modelo de formación específico por el que mezcla perfiles muy experimentados con alumnos en periodo de prácticas que, como relata el jefe del Departamento de Formación Centro de la compañía, Javier Gallego Zugasti, supone una garantía de éxito. Una eficiencia que se traduce en que muchos empleados en puestos de responsabilidad de la empresa han alcanzado esta posición tras experimentar esta dinámica.

Más de 2.800 alumnos en cinco años

En los últimos cinco cursos escolares, los comprendidos en el periodo 2015- 2020, Clece ha firmado un total de 2.545 contratos de prácticas. Además, a estos se suman otros 263 contratos en régimen de Formación y Aprendizaje. Hasta 24 centros de Educación Secundaria en los que se imparte FP de Grado Medio y Superior confían sus alumnos a la compañía para realizar prácticas no laborales en la Comunidad de Madrid.

En concreto, solo en la región madrileña cuenta con convenios de colaboración a tal fin con nueve institutos donde se cursa Mantenimiento Integral, otros nueve con titulaciones en Servicios Sociales, tres institutos más donde se aprende Limpieza de Interiores y otros tres en los que forman personal para las Escuelas Infantiles. Por otro lado, Clece también ha establecido acuerdos similares con centros de Formación Profesional específicos en la Comunidad de Madrid como EFA Valdemilanos o el Centro Europeo de Estudios Profesionales (CEEP).

El proceso de admisión de los alumnos en Clece se lleva a cabo con cautela. Seleccionan a quienes consideran preparados para afrontar el reto de asumir una responsabilidad en un grupo global arraigado en el tejido empresarial nacional y con presencia internacional. La compañía brinda a estos jóvenes una aproximación certera al mercado laboral y les enseña la importancia de trabajar en equipo a la par que refuerza su aprendizaje y autonomía.

En las distintas ramas de negocio de Clece encuentran un entorno donde desarrollar sus habilidades personales y profesionales, adquirir desenvoltura en las tareas propias de su categoría y adaptarse a los ritmos y mecánicas de su puesto. A cambio, ponen a disposición de la compañía su esfuerzo y pasión por su trabajo. Una vocación que valoran sobremanera en la empresa y que facilita la relación entre ambas partes.

Seguimiento exhaustivo

Como pauta el Ministerio de Educación, tanto el centro de estudios como la compañía donde se lleva a cabo el proceso de selección de alumnos, seleccionan a aquellos que consideran preparados para asumir una responsabilidad en un grupo global prácticas curriculares nombran un tutor que ejecuta el seguimiento personalizado de cada alumno. En Clece se involucran de manera exhaustiva en este proceso para detectar el grado de satisfacción del alumno y conocer cómo puede reforzar su acompañamiento y enseñanza. El objetivo, que los estudiantes se sientan parte de la casa y expriman las ventajas de esta experiencia.

La relación que se forja entre compañía y alumnado durante los meses que se prolonga la formación se mantiene en el tiempo, en muchos casos. Después de comprobar las aptitudes para el puesto de estos jóvenes, se apuesta por su continuidad cuando hay vacantes disponibles. En trabajos con alta demanda, como los servicios sociosanitarios o el mantenimiento, se incorporan cada año personas que se han formado en la empresa con contratos temporales o indefinidos. Empleados con hasta dos décadas de trayectoria en Clece aterrizaron en el grupo gracias a esta vía.

Para ello, resulta fundamental la buena acogida de los compañeros y la voluntad de estos para transmitir sus conocimientos. Los profesionales más experimentados acogen jóvenes en periodo formativo y se implican en su capacitación. La empresa agradece este espíritu de ayuda a los recién llegados al tiempo que la justifica en la comodidad de enseñar a alguien que denota interés, una cualidad que asigna al alumnado que reciben. Todos participan en la formación del alumno para que pueda absorber lo mejor de cada uno.

Especial interés demuestran por apoyar a estudiantes pertenecientes a colectivos vulnerables. En Clece trabajan en La relación que se forja entre compañía y alumnado durante la formación se mantiene en el tiempo, en muchos casos favor de la integración sociolaboral de quienes presentan más dificultades para ello, como personas en riesgo de exclusión social, personas con diversidad funcional o víctimas de violencia de género. Cuando se conoce de antemano o se detecta que algún alumno vive una de estas situaciones se intensifica su seguimiento. Se trata de eliminar los estigmas alrededor de ellos, se indaga en cómo favorecer su estadía en la empresa y se buscan soluciones para que su estancia suponga un periodo enriquecedor del que forme parte en igualdad de condiciones.

Acercar la empresa a la FP

Desde hace seis años, Clece mantiene un convenio con el Centro Europeo de Estudios Profesionales (CEEP), a quien confía el diseño de sus planes formativos propios. Ambos comparten una misma filosofía de trabajo: no entienden la formación sin empleo y viceversa. Por ello, trabajan de manera cohesionada para acercar la empresa a la FP a través de contratos para la capacitación de estudiantes en diversos ámbitos.

coordinación directa entre los departamentos de formación, recursos humanos y selección para localizar las necesidades de los alumnos e impulsar su proyección profesional a futuro. Docentes y trabajadores de Clece han construido una relación de auténtica complicidad que ha derivado en una óptima organización de los proyectos de enseñanza. Utilizan una metodología común por la cual fijan objetivos de forma consensuada, los desarrollan juntos y analizan su impacto en la productividad del trabajador, un proceso pormenorizado que redunda en el beneficio de los estudiantes.

En concreto, colaboran en dos líneas educativas diferenciadas. Por un lado, en el ámbito de la FP reglada ejecutan planes de formación y carrera por los que profesionales ya incorporados a un puesto de trabajo en Clece, que combinan esta experiencia laboral con un plan de formación para conseguir los certificados oficiales exigidos por la legislación vigente. Es decir, estos alumnos participan de un régimen de alternancia por el cual desarrollan su actividad en la compañía al tiempo que reciben conocimientos teóricos que provee el centro de estudios.

Los docentes del CEEP dotan al alumnado de las competencias profesionales exigidas por la Administración para ejercer en el ámbito sociosanitario, pero el centro no funciona como un mero proveedor de información, sino que crea un proyecto formativo ad hoc que puede tener una duración de 2 a 4 años. Al término del curso, se les otorga la titulación acreditada por el Ministerio de Trabajo para desempeñarse como técnicos en Atención Sociosanitaria a Personas Dependientes a Domicilio y en Instituciones Sociales.

En esta categoría, Clece y el CEEP han implementado una iniciativa de especial relevancia para ambos: dirigirse a los sectores de la población con más dificultades para acceder al mercado laboral. En este sentido, ofrecen a jóvenes pertenecientes a colectivos vulnerables contratos de trabajo de un año que pueden ser prorrogables hasta los 3.

Desde junio de 2017 hasta mayo de 2020, el Centro de Europeo de Estudios Profesionales y Clece han iniciado la formación conjunta de 208 trabajadores. Juntos han impartido diversos módulos ligados a la obtención de certificados de profesionalidad. Entre ellos, destacan el de ‘Intervención en la atención higiénicosanitaria en las instituciones’, de 70 horas, ‘Apoyo psicosocial, atención relación y comunicativa en instituciones’, de 130 horas o ‘Apoyo domiciliario y alimentación familiar’, de 100 horas. En total, hasta 141 acciones formativas y 16.270 horas.

Por otro lado, Clece acoge como alumnos en prácticas a los estudiantes del CEEP. En este caso, no se establece una relación laboral, sino que tan solo cursan en la empresa la asignatura de Formación en Centros de Trabajo (FCT). El alumnado de grados superiores, como el de Cuidados Auxiliares de Enfermería, debe recibir una formación práctica de 440 horas, mientras el de grados medios destinará un total de 370 horas. En el área socioasistencial, se prepara a los participantes del grado para la atención en el ámbito domiciliario, pero también para el entorno residencial y el hospitalario.

Las sinergias con los centros de FP

La filosofía de acercar el entorno laboral al aula que ha adoptado Clece también lo une con EFA Valdemilanos, un centro de formación especializado en la familia sociosanitaria que nació en 1998 para generar oportunidades a la mujer en la zona de la Sierra Norte de Madrid. Desde 2018 colaboran en la capacitación de alumnos en los ciclos de Auxiliar de Enfermería y Atención a Personas en Situación de Dependencia.

Juntos han construido un proceso colaborativo bilateral que se ha transformado en una importante vía para fomentar la inserción laboral de decenas de estudiantes. El perfil de estos revela la contribución de ambos a encauzar la trayectoria profesional de personas que se han desenganchado del sistema educativo por determinadas circunstancias y han reemprendido ahora el camino de la formación. La media de edad del alumnado de EFA Valdemilanos se situó en el curso 2019-2020 en 25,27 años, siendo de 36,5 la de uno de los turnos del grado de Auxiliar de Enfermería. Asimismo, Clece abraza la multiculturalidad en su convenio con este centro de estudios, pues en él se encuentran matriculados alumnos de 16 países de origen diferentes.

El acuerdo entre las dos compañías se sustenta sobre tres pilares. Por un lado, Clece abre sus puertas a estudiantes en prácticas de grados medios orientados al área de los cuidados, tanto a personas mayores, como personas con algún grado de discapacidad. Puestos en los que la demanda es muy significativa y que atesoran una inserción laboral cercana al 90 por ciento.

Por otro lado, EFA Valdemilanos incluye en su propuesta formativa visitas a empresas para que el estudiantado conozca de primera mano su funcionamiento. Una tarea en la que ha encontrado como aliado a Clece, a quien agradece su actitud proactiva hacia las sinergias con centros de Formación Profesional. Además, directivos de la compañía también participan en las tertulias profesionales o webinars con expertos que organizan para trasladar su experiencia a los jóvenes a través de una visión y vivencias personales.

Por todo ello, Clece se ha convertido en los últimos años en un agente dinamizador de la Formación Profesional, un modelo educativo al que dedica reconocimiento y recursos. De hecho, la FP se ha posicionado como un área transversal en la compañía, un vehículo para aportar valor añadido a la sociedad y contribuir al desarrollo laboral de dos grupos poblacionales con más obstáculos para labrarse un futuro profesional: los jóvenes, por su inexperiencia, y las personas pertenecientes a colectivos desfavorecidos.

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