30 de octubre de 2020, 21:35:07
Cultura y ocio


San Cayetano y la calle del Oso

Lavapiés se queda sin festejos pero se llena de color

Por Antonio Castro


Los vecinos de la calle del Oso, a un paso de la plaza de Cascorro, no se resignan a que este año no haya verbenas. Ya sabemos desde hace semanas que el Ayuntamiento decidió no celebrarlas por la situación sanitaria en que estamos.

Esta semana tenía que comenzar la primera, la de San Cayetano, cuya festividad se celebra el 7 de agosto. Después vendrían las de San Lorenzo y las de la Paloma, que cierran el primer ciclo de fiestas populares.

La calle del Oso está en uno de los laterales de la iglesia de San Cayetano y es, habitualmente, el epicentro de la verbena aunque, en los últimos años, se ha extendido a lo largo de la calle de Embajadores. Desde hace cuarenta años los vecinos de esta calle se encargan de adornarla, con un dosel de guirnaldas y mantones de Manila que alegran a todo el barrio y que siempre -hasta hoy- llama la atención de los visitantes.

A pesar de la suspensión de la fiesta, estos vecinos no han querido romper la tradición y han vuelto a colocar los adornos, aunque falten algunos de los solían ponerse a pie de calle. No sabemos si en estos días de las no-verbenas, colocarán por lo menos el altar con la pequeña imagen del santo para la veneración de sus fieles sin aglomeraciones. Lo que no habrá será puestos de la tradicional limonada ni las actuaciones musicales desde el centro de la calle.

El adorno de la calle del Oso en estas fechas es un signo de esperanza, de confianza en que el año próximo todo habrá vuelto a su cauce y las verbenas al agosto madrileño.

Habrá que ver si también los vecinos de las calles Calatrava y La Paloma, colocan sus adornos la próxima semana y si se va a celebrar algún tipo de ceremonia restringida dada la gran devoción a la Virgen de Agosto, considerada por muchos madrileños como su auténtica patrona.

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