7 de agosto de 2020, 23:30:58
Salud


La salud mental en Madrid: un problema agravado con la pandemia

Por Ángela Beato


Cada día en España se quitan la vida 10 personas. El dato lo aporta el Instituto Nacional de Estadística y corresponde a 2018. Ese año se registraron casi 4.000 suicidios en todo el país, 342 de ellos en Madrid, la región con la tasa de suicidio consumado más baja de todo el territorio español. Que haya una demora de dos años en conocer estas cifras tiene que ver con la complejidad de acreditar que la muerte no ha sido accidental.

Hay tres elementos que determinan que la causa no ha sido un accidente: el método, los testigos o la nota de despedida. También se puede deducir “mediante una autopsia psicológica”, apunta a Madridiario Javier Jiménez, psicólogo clínico y miembro de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio. Esta herramienta suele emplearse en el caso de los seguros de vida o para desarrollar programas de prevención. Se basa en “indagar en la vida del fallecido y hablar con su entorno. Los familiares te dan señales de alerta”, relata Jiménez.

Por tanto, hasta marzo o abril de 2022 no sabremos con exactitud cuántas personas se han quitado la vida durante el segundo trimestre de este año, coincidiendo con el estado de alarma y el confinamiento. No obstante, en esta asociación se guían por un dato relevante. En circunstancias normales cada semana recurrían a ella unas cinco personas relacionadas con algún familiar o amigo que se había suicidado, lo había intentado o tenía pensamientos suicidas. Pero “durante el confinamiento no contactó nadie”.

Se quitan la vida tres hombres por cada mujer, pero los intentos de suicidio de las mujeres triplican a los de los hombres

“Cuando peligra tu vida, cuando te puedes contagiar, cuando tienes que prestar apoyo a tus seres queridos, aparcas tus problemas”, explica Jiménez. De este modo, considera que el confinamiento ha hecho disminuir una tasa que, una vez concluido, volverá a aumentar o recuperar el mismo nivel. “No tiene por qué haber más suicidios por la coyuntura”, insiste este especialista que admite que suele haber “un pequeño repunte después de las vacaciones, pero no se puede saber con certeza”.

“La conducta suicida es compleja y tiene dos características: una es la visión distorsionada de la realidad; sufro tanto que la única manera de acabar con el sufrimiento es acabar con mi vida. La otra es que piensan que de esta manera están haciendo un favor a la familia. Y hay que hacerles entender que no es así”, expone Javier Jiménez, quien remarca un dato que aporta la estadística: se quitan la vida tres hombres por cada mujer. En cambio, los intentos de suicidio de las mujeres triplican a los de los hombres. “Eso es porque ellos lo intentan menos, pero eligen métodos más letales con los que consiguen su propósito, mientras que ellas recurren a métodos menos radicales. Además, las mujeres suelen contar más sus problemas a profesionales, amigos, familiares, pero el hombre se los calla”. De ahí la necesidad de proporcionar al sistema profesionales preparados para escuchar y ayudar a este tipo de personas.

La hermana pobre de la Sanidad

Jiménez lamenta que la salud mental sea “la hermana pobre de la Sanidad” y apunta como uno de los mayores problemas a la ratio entre el número de psicólogos clínicos que atienden y el numero de pacientes que necesitan atención. “Solo salen 130 plazas para psicólogos clínicos al año para toda España. Es claramente insuficiente”. De modo que estos pacientes terminan siendo atendidos en el sistema de salud ordinario donde, por lo general, se les recetan psicofármacos, un error a juicio de este especialista. “El sufrimiento emocional no se cura así. Mejorarán los síntomas, pero no cura. Se cura con psicoterapia”, defiende.

Según el sindicato CCOO, que se remite al último Plan Estratégico de Salud Mental de la Comunidad de Madrid con datos de 2016, en la plantilla del Sermas hay 93 psicólogos clínicos fijos, 143 interinos y 61 eventuales. En cuanto al número de psiquiatras, 254 son fijos, 224 interinos y 70 eventuales.

"El problema de la salud mental es algo histórico"

Entre los años 2000 y 2016, la ratio de psicólogos clínicos subió solo de 2.70 profesionales por cada 100.000 habitantes a 3, mientras que la de médicos especialistas en psiquiatría subió de 4.30 a 5.21. Por lo que respecta a las camas disponibles para hospitalización breve de adultos, es de 535 en total en todos los Hospitales y hay 51 más para hospitalización breve de niños.

“El problema de la salud mental es algo histórico”, señala Rosa Muelas, secretaria de Salud Laboral de CCOO. “Hace décadas que se dejó de lado la realidad y las necesidades de los enfermos diagnosticados de salud mental y se paró de contratar efectivos tanto en centros como en hospitales que se encargaban del seguimiento real de este tipo de pacientes. Mantuvieron solamente lo necesario para cuestiones puntuales ligadas al repunte de la enfermedad ya diagnosticada o a la que debuta”, denuncia.

Tanto Muelas como Jiménez coinciden en destacar el problema que ha supuesto el cierre durante todo el estado de alarma de los Centros de Salud Mental y los de Atención Primaria, que han dejado de seguir a estos pacientes o lo han hecho en remoto. “Ha dejado sin cobertura a un montón de personas que, además de su problema de base, se enfrentaba a una situación brutal como esta”, apunta Muelas. “No se ha podido hacer seguimiento de los pacientes ni comenzar a atender a quienes se estaban viendo psicológicamente afectados por la situación del aislamiento obligado”, añade Jiménez y presagia un mayor colapso para un servicio en el que en circunstancias normales hay tres meses de espera para una cita presencial.

La Comunidad de Madrid remite a este diario a una de sus últimas actuaciones en este terreno, la contratación de 23 psiquiatras, 36 psicólogos clínicos, 2 diplomados universitarios en enfermería y un 1 terapeuta ocupacional que han reforzado las plantillas de las diferentes unidades de Salud Mental de los hospitales del Servicio Madrileño de Salud y la creación de un nuevo Hospital de Día Infanto-Juvenil en el Hospital La Paz, atendido por un psiquiatra, dos psicólogos clínicos, dos diplomados de enfermería y un terapeuta ocupacional.

"En el repunte de nuevos casos está incluido el personal sanitario"

El propio consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, defendió en la Asamblea que se han promovido estas actuaciones para facilitar el seguimiento estrecho de personas con problemas de salud mental grave, unos 400 pacientes, tanto desde los Centros de Salud Mental como desde los CAIDs de adicciones, bien por vía telefónica, presencial en el Centro de Salud Mental, o en su domicilio, cuando ha sido necesario.

“Hemos conseguido que se contrate a más de 60 personas para reforzar los Centros de Salud Mental, pero a 31 de diciembre dejan de estar en activo”, recuerda la secretaria de Salud Laboral de CCOO. “Y están no solo para dar cobertura a los diagnosticados, sino también para los nuevos casos, un repunte en el que está incluido el personal sanitario que ha estado en contacto con esa realidad, profesionales que han pasado a ser pacientes de salud mental por el estrés postraumático derivado de trabajar en primera línea”.

Más patología psiquiátrica en las consultas de Atención Primaria

Que las consultas de Atención Primaria están notando ahora un aumento de las patologías psiquiátricas de varios tipos lo acredita Carmen Montejo, médico de familia en el Centro de Salud Canillejas. “Personas que han pasado un covid severo y que ahora tienen una especie de síndrome de estrés postraumático: llanto fácil, ánimo triste, pesadillas”, relata. Y menciona a un paciente “grande como un castillo que estuvo casi de UCI” y que hace poco lloraba en su consulta porque tiene una enorme sensación de vulnerabilidad.

La doctora Montejo está firmando más partes de baja por depresión que antes, como el de una paciente, ejecutiva con un puesto exigente, que pasó el coronavirus en casa junto con su marido sin poderse aislar al tener niñas pequeñas. Ahora no para de llorar y se siente incapaz de afrontar el día a día.

Los centros de salud están viendo ancianos que no se atreven a salir de casa

También están siendo comunes en su consulta los duelos de familiares de fallecidos y las preocupaciones relacionadas con problemas económicos, que provocan “más síntomas de ansiedad y dificultades para dormir”. Esta médico de familia menciona además las patologías psiquiátricas en ancianos, algunos con más deterioro cognitivo y psicofísico en general. “Tengo uno que ha empezado con alucinaciones por la noche. El pobre abuelo duerme en el sillón porque dice que el virus está en su cama y no se quiere meter”, explica.

Los centros de salud están viendo mucho miedo en las personas mayores hacia el coronavirus que se podría enmarcar en el llamado síndrome de la cabaña o la cueva. “Los ancianos no se atreven a salir de casa. Tienen la sensación de que si salen y lo cogen, se van a morir. Así que están muy encerrados y eso también produce síntomas ansioso depresivos”, concluye la facultativa.

Potenciar la telepsiquiatría

Desde la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicido aplauden la “cantidad muy meritoria de servicios de ayuda psicológica virtual” que administraciones públicas, organizaciones y colegios profesionales han puesto en marcha durante el confinamiento para afrontar los efectos derivados del aislamiento y el duelo por la pérdida de seres queridos a causa de la enfermedad. No obstante, lamentan que haya sido algo pasajero. “Se ha contratado a psicólogos, pero solo dos meses, eso es un parche. Ahora, con la vuelta a la normalidad nos encontramos con un problema”, insisten.

Recientemente la revista Lacet Psychiatry ha publicado un estudio internacional sobre los retos en salud mental en la era post-covid, que aboga por impulsar la telepsiquiatría, es decir, implantar una especie de diván en la red para los encuentros entre el paciente y el especialista.

Liderado por los investigadores Carmen Moreno, del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Gregorio Marañón, y Celso Arango, del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (Cibersam), el citado estudio sugiere que la situación provocada por el coronavirus podría tener efectos adversos para la salud mental en personas previamente sanas y agravar la situación de las ya diagnosticadas con algún trastorno.

“La imprevisibilidad y la incertidumbre de la pandemia, las estrategias de contención y el colapso económico asociado pueden aumentar el riesgo de problemas de salud mental y exacerbar las desigualdades en el acceso a los servicios de salud", apunta en sus conclusiones. De ahí que estos expertos alerten de la necesidad de someter la atención en salud mental a una profunda transformación que pasa por potenciar la atención psiquiátrica a distancia, la hospitalización domiciliaria y la atención a grupos vulnerables, como personas sin hogar y menores con trastornos de neurodesarrollo.

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